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viernes, 20 de enero de 2012

Sobre las campañas rumbo a 2012

Ya desde hace meses empezamos a inundarnos de noticias sobre precandidatos, candidatos y encuestas; además, encontramos franca publicidad dizque enfocada sólo a miembros de ciertos partidos políticos. Para muchos de nosotros, esto es normal porque siempre ha sido así en este país. Pero quiero reflexionar un poco sobre el costo de esto para México, desde mi punto vista.

El IFE, más que convertirse en un instituto ciudadano para control de los partidos, se convirtió en un feudo de partidos, diseñado para brindarles más y más recursos – provenientes de impuestos – para costear campañas. Hasta 2007, los partidos políticos se financiaban directamente de recursos públicos; a partir de ese año, es el IFE quien debe financiar a los partidos, además de todas sus demás funciones. Esto ha hecho que el presupuesto de ese instituto sea astronómico.

Tan sólo en 2010, el presupuesto asignado a los partidos fue de $3,197,122,019.16 M.N. ¡Más de tres mil millones de pesos! Y eso fue en un año que no hay campaña. En 2012, el financiamiento a partidos será similar: $3,370,000,000 M.N. De ese dinero, $1,680,000,000 M.N. serán utilizados sólo para campañas políticas federales .

¿Es justo que todo ese dinero sea invertido en partidos políticos? ¿Por qué debemos los ciudadanos pagarlos con nuestros impuestos? Yo estoy a favor de que mis impuestos se utilicen en el funcionamiento del Estado, pero no el financiamiento de partidos. En otros países, los partidos deben hacerse de recursos por sus propios medios dado que no les es asignado presupuesto alguno. Me dicen que en México eso no es posible porque no se podría evitar que se recibiera dinero ilícito, o evitar favores sería inevitable. Creo que estamos lejos de que el financiarlos con nuestros impuestos mejore eso. Creo firmemente que deberíamos eliminar el financiamiento de partidos para evitar que sean parasitarios del Estado – tal y como lo ha venido siendo desde la fundación del PNR (actual PRI) en 1929 – y al igual que todos se ganen con trabajo su dinero.

Por otro lado, ¿cómo harán campaña los partidos políticos? Ya lo estamos viendo. Aunque se redujo la capacidad de comprar tiempo aire de televisión y radio, la que llamo “basura electoral” (mantas, carteles, y demás artículos promocionales de campaña) invade poco a poco – o mucho a mucho – las ciudades del país. Los noticieros no dejan de mostrar imágenes de candidatos (aunque se proclamen como precandidatos), marcando claras tendencias para el PRI. Las campañas “en forma” están por empezar. Veremos más y más golpeteo por parte de unos y de otros.

Lo más triste de todo, es que veo que el nivel (al menos académico) de los candidatos va a la baja franca. De tener doctores en economía como candidatos (E.Zedillo, C.Salinas de Gortari), tenemos ahora a gente que tiene maestrías en administración de empresas (E.Peña Nieto), diplomados (J.Vázquez Mota) y licenciados (A.M.López Obrador). El presidente actual, F.Calderón Hinojosa cuenta con una maestría, al menos. Y no olvidemos a Fox, quien concluyó su licenciatura durante su presidencia… Sé que el grado académico no necesariamente indica lo bien que administrará el presidente, sin embargo es un buen indicador de la calidad del candidado.

Al final, he llegado a las conclusiones:
- No existe la democracia y no creo en ella. Nosotros no seleccionamos a los candidatos y sólo se nos da elegir entre opciones que no necesariamente son las que deseamos. Quiénes y por qué coloca esos candidatos son los que controlan al país. Tampoco creo que una democracia sea lo mejor en un pueblo como México, con tan poca educación. El pueblo sólo elegirá pan y circo, y virgen de Guadalupe en nuestro caso.
- A menos que nos involucremos más, nada cambiará. Los diputados, senadores y autoridades no cambiarán ni un ápice de la Ley que los obligue a restringir sus privilegios a menos que nos organicemos más.
- El inminente triunfo del PRI es una muestra de lo jodido del pueblo mexicano. Y sí, con esas palabras. Jodido en todo aspecto: desde el nutricional al laboral. La educación paupérrima es probablemente la principal causa de los problemas de este país. También la educación que recibimos en casa (cómo explicar que un país que se dice católico es tan corrupto). Y no es que esté a favor de uno u otro partido, pero veo como un verdadero retroceso el que gane el PRI. E.Peña Nieto es un títere de individuos realmente peligrosos.

Muchas más conclusiones y temas podría explorar. Pero por el momento, como de costumbre, me despido con una cita, en esta ocasión de A.Bierce, autor estadounidense, que describe muy bien a la política nacional:
“La política es la conducción de los asuntos públicos para el provecho de los particulares.”

miércoles, 11 de noviembre de 2009

Impuestos: impuestos… ¿responsablemente?

Pues nuevamente, tanto el Poder Ejecutivo como el Poder Legislativo (con la tácita venia del Poder Judicial), hicieron de lado los intereses del país para anteponer los de ellos. Me refiero, por supuesto, a la Ley de Ingresos de 2010, el rimbombantemente llamado “Año del Bicentenario”.
Esta entrada a mi ya muy olvidado blog, no pretende ser un ensayo de tintes fiscalistas ni de gran contenido numérico. Quiero hablar, como en anteriores entradas, del sentimiento de impotencia y mi percepción de este tema.

Es interesante ver cómo es la política fiscal de México. Parece ser que fue una serie de eventos desafortunados para México: crisis global, precio del petróleo a la baja, inseguridad asustando a los inversionistas, influenza A H1N1. Los ingresos estimados para el Estado Mexicano cayeron estrepitosamente por falta de ingresos petroleros e impositivos. Hablaban de un faltante al menos de trescientos mil millones de pesos (poniéndolo en números se ve la dimensión de esta cifra: $300,000,000,000.00 M.N.). La pregunta era: ¿de dónde sacar el dinero? Una pregunta por cierto, difícil de contestar, sin duda.

Por un lado, existía la posibilidad de endeudarse con bancos y organismos internacionales. México, onceava potencia económica mundial, cuenta con la posibilidad de pedir dinero prestado a manos llenas. Sin embargo, el costo de esto es inmenso: endeudar a toda la presente generación en pos de no hacer cambios reales en la política fiscal mexicana. Sin embargo, el Poder Ejecutivo no deshecho esta posibilidad del todo: recibió el apoyo del Fondo Monetario Internacional, de los EUA, y de otros organismos, por no menos de cuarenta mil millones de pesos (nuevamente, poner esta cifra en número la hace ver más impresionante, tomando en cuenta que son dólares americanos: $40,000,000,000.00 USD). Este capital sería usado sólo en caso de extrema necesidad. Hasta donde sé, no se ha usado y es tan sólo un blindaje para el Gobierno.

Por otro lado, existía la posibilidad de hacer un presupuesto de la Federación estimando un precio del petróleo mexicano muy por encima de lo estimado por analistas. Una apuesta riesgosa y atractiva. Durante años pasados, el precio del petróleo fue estimado muy por debajo de su precio real del mercado, dando al Gobierno recursos extraordinarios por este concepto. ¿Dónde esta ese dinero? En la creciente y creciente burocracia (no sólo la de bajos, sino la de altos ingresos), la ineficiencia de PEMEX, CFE y LyFC (afortunadamente, ésta última ya extinta), entre muchas otras dependencias gubernamentales, que en lugar de ser modernizadas (tanto en su marco legal como en la práctica), siguieron siendo subvencionadas por el Estado y por ese petróleo. Al final, el Poder Legislativo determinó un precio del crudo en concordancia con lo estimado por los analistas. Sabia decisión, desde mi punto de vista.

Última alternativa: elevar impuestos. En un mundo en crisis (literalmente), la mayoría de los países tuvieron el mismo problema que el nuestro: menor actividad económica y, por ende, menores ingresos fiscales. La mayoría de estos países decidieron irse por un camino que parecía suicida: disminuir los impuestos directos a los ingresos (llamados en muchos lados, incluso en México, “Impuesto sobre la Renta”); también redujeron los impuestos a las empresas, disminuyeron sus gastos corrientes (es decir, el gasto operativo del gobierno: salarios, materiales de oficina, etc.). No obstante, incrementaron los impuestos al consumo en una cantidad no exorbitante; también decidieron endeudarse en una cantidad manejable respecto a sus economías, es decir, en cantidades que no pusieran en riesgo la viabilidad operacional de su gobierno al largo plazo. ¿En qué redundó eso? Muchas de esas economías ya están saliendo o salieron de la recesión.

¿Qué decidió el Poder Legislativo? Cargar más impuestos a aquellos que ya pagamos, es decir a aquellos contribuyentes cautivos: empleados y empresas privadas ya registrados ante la autoridad tributaria. Debe decirse que el Poder Ejecutivo propuso a nuestros egregios diputados la imposición de un impuesto del 2% a alimentos y medicinas, hoy exentos de cualquier gravamen; pero también, el Poder Ejecutivo deseaba cargar más la mano a los que ya pagamos impuesto sobre la renta, para elevarlo de 28% a 30%. También quería elevar impuestos a tabacos y alcohol (afortunadamente no al vino tino), así como crear un impuesto de 4% a las telecomunicaciones, incluyendo Internet.

Lo que sucedió después de grilla y más grilla, fue que los diputados y senadores (representantes siempre de sus partidos, nunca de nosotros, quienes les pagamos), decidieron no imponer el 2% a alimentos y medicinas, sí imponer un impuesto sobre la renta de 30% tope y un impuesto a telecomunicaciones de 3%, sin incluir Internet (después de todo sólo el 10% de los mexicanos lo usa en casa y el resto en universidades y oficinas).

Me parece terrible que hayan obrado así porque en lugar de hacer que más gente pague más impuestos, siguen haciendo que quienes ya pagamos impuestos paguemos más. Mi propuesta fiscal sería la siguiente:
- Impuesto de 5% a alimentos y medicina, sin excepción
- ISR de 26% tope
- Impuestos más altos al tabaco y licores de alta graduación alcohólica
- Reducción de gasto corriente del gobierno en al menos 10% (menos prestaciones y bonos a burócratas en general porque, ¿qué derecho tienen ellos a ganar más que yo?)

Mi base para esta propuesta no está basada en ningún estudio económico, sino en el puro sentido común, por lo que puede ser sujeta a múltiples (si no es que a una total) correcciones.

Sin más, me despido, como de costumbre con una frase. En esta ocasión de un americano universal, Benjamin Franklin: “En este mundo no se puede estar seguro de nada, salvo de la muerte y de los impuestos.”

miércoles, 1 de julio de 2009

Demandas de un ciudadano común (más no corriente)

Este será una entrada breve, porque a diferencia de los diputados y senadores, sí tengo un buen de trabajo y además me evalúan por el mismo, y eso que no hay reelección en mi lugar de trabajo. Hay opción: o trabajar o salir.

Pero en fin, enlisto brevemente mis exigencias al H. Congreso de la Unión:

Propuesta 1: Eliminar la cantidad de diputados federales.
¿Cómo? Eliminando la figura del candidato plurinominal.
El candidato plurinominal está en el Congreso sin respaldo del voto popular y siendo un costo altísimo. De los 500 diputados, 200 son plurinominales, es decir el 40%. El diputado plurinominal existe, desde mi punto de vista, para dar a los partidos políticos espacios para alojar a ex senadores, ex gobernadores, ex líderes sindicales, ex … o simplemente para darle un “hueso” a un amigo, hijo o “descobijado” político. Desconozco el dato del presupuesto para la Cámara de Diputados, pero es tan simple como si eliminamos a los plurinominales eliminamos el 40% del costo. Este dinero bien puede ser usado para salud o investigación.

Propuesta 2: Eliminar cantidad de senadores.
¿Cómo? Elminando a los diputados de mayoría relativa y la doble fórmula.
Debe haber sólo un senador por Entidad Federativa, no más. Al igual que los diputados, reducir ese número representaría grandes ahorros. De los 128 senadores, sólo 32 representan a los Estados; el resto, son paja. Estamos hablando de un ahorro de que 75% de los senadores están de más. Además de ahorros de dinero, estoy seguro que menos senadores y diputados harán más fácil la tarea de ponerse de acuerdo.

Propuesta 3: Eliminar presupuesto de partidos políticos a la mitad (al menos)
¿Cómo? Modificar la ley.
Permitiendo que los ciudadanos podamos apoyar a los partidos de acuerdo a nuestra propia decisión, pero sobretodo, gracias a sus actuaciones en el Congreso.
Se argumenta que estas subvenciones sirven para que los partidos no reciban dinero del narcotráfico ni que tengan compromisos con otros actores económico – políticos. Me pregunto, ¿no están, entonces, obligados ante quienes les pagamos y a quienes teóricamente representan?

Propuesta 4: Permitir a cualquier ciudadano de bien a ser diputado o senador sin ser miembro de un partido político.
¿Cómo? Modificar la ley.
Si un distrito cree que un ciudadano que habita allí es mejor que cualquier candidato (les garantizo que existen), podemos tener gente de bien, y que esté más comprometida con sus representados que con sus partidos.

Propuesta 5: Permitir la reelección de diputados y senadores.
¿Cómo? Modificar la ley y quitarse lagañas antiguas de la Rrevolución.
¿Votarían ustedes por un diputado o senador plurinominal nuevamente? Misma pregunta, pero para uno electo popularmente. Les garantizo que nadie lo haría. Permitamos la reelección. Para que tengan su "hueso" tendrán que hacerse más populares (mas no populistas), mediante el buen trabajo.

Espero que estas propuestas sean leídas y tomadas en cuenta por algunos legisladores. A éstos, los conmino a hacer cosas inteligentes. La gente no es tonta. Vemos también las cosas buenas. Hagan bien las cosas y no necesitarán mamando el dinero de sus representados ya que éstos últimos les pedirán que los sigan representando.

Me despido, como de costumbre con una cita, en esta ocasión de Octavio Paz: “Sin democracia, la libertad es una quimera.”

Demandas de un ciudadano común (más no corriente)

Este será una entrada breve, porque a diferencia de los diputados y senadores, sí tengo un buen de trabajo y además me evalúan por el mismo, y eso que no hay reelección en mi lugar de trabajo. Hay opción: o trabajar o salir.

Pero en fin, enlisto brevemente mis exigencias al H. Congreso de la Unión:

Propuesta 1: Eliminar la cantidad de diputados federales.
¿Cómo? Eliminando la figura del candidato plurinominal.
El candidato plurinominal está en el Congreso sin respaldo del voto popular y siendo un costo altísimo. De los 500 diputados, 200 son plurinominales, es decir el 40%. El diputado plurinominal existe, desde mi punto de vista, para dar a los partidos políticos espacios para alojar a ex senadores, ex gobernadores, ex líderes sindicales, ex … o simplemente para darle un “hueso” a un amigo, hijo o “descobijado” político. Desconozco el dato del presupuesto para la Cámara de Diputados, pero es tan simple como si eliminamos a los plurinominales eliminamos el 40% del costo. Este dinero bien puede ser usado para salud o investigación.

Propuesta 2: Eliminar cantidad de senadores.
¿Cómo? Elminando a los diputados de mayoría relativa y la doble fórmula.
Debe haber sólo un senador por Entidad Federativa, no más. Al igual que los diputados, reducir ese número representaría grandes ahorros. De los 128 senadores, sólo 32 representan a los Estados; el resto, son paja. Estamos hablando de un ahorro de que 75% de los senadores están de más. Además de ahorros de dinero, estoy seguro que menos senadores y diputados harán más fácil la tarea de ponerse de acuerdo.

Propuesta 3: Eliminar presupuesto de partidos políticos a la mitad (al menos)
¿Cómo? Modificar la ley.
Permitiendo que los ciudadanos podamos apoyar a los partidos de acuerdo a nuestra propia decisión, pero sobretodo, gracias a sus actuaciones en el Congreso.
Se argumenta que estas subvenciones sirven para que los partidos no reciban dinero del narcotráfico ni que tengan compromisos con otros actores económico – políticos. Me pregunto, ¿no están, entonces, obligados ante quienes les pagamos y a quienes teóricamente representan?

Propuesta 4: Permitir a cualquier ciudadano de bien a ser diputado o senador sin ser miembro de un partido político.
¿Cómo? Modificar la ley.
Si un distrito cree que un ciudadano que habita allí es mejor que cualquier candidato (les garantizo que existen), podemos tener gente de bien, y que esté más comprometida con sus representados que con sus partidos.

Espero que estas propuestas sean leídas y tomadas en cuenta por algunos legisladores. A éstos, los conmino a hacer cosas inteligentes. La gente no es tonta. Vemos también las cosas buenas. Hagan bien las cosas y no necesitarán mamando el dinero de sus representados ya que éstos últimos les pedirán que los sigan representando.

Me despido, como de costumbre con una cita, en esta ocasión de Octavio Paz: “Sin democracia, la libertad es una quimera.”

sábado, 20 de junio de 2009

Elecciones 2009: ¿qué debe hacer el ciudadano común (mas no corriente)?

Mucho me cuestioné si debía o no ingresar esta entrada. Dar más publicidad y gastar más bytes en algo que prácticamente está abusado, informativamente hablando. Me refiero a las elecciones de este 2009.

No es fácil dejar pasar inadvertido el derroche de publicidad que la Partidocracia hace en nuestras calles (sí, nuestras, porque hasta donde sé, son propiedad de la Nación, no de los partidos, menos del Estado). He llegado a apreciar el colorido que tanto plástico (que según muchos de ellos es 100% reciclable) y papel, anuncios espectaculares y demás, dan a nuestras ciudades. Por un lado, tenemos unos bellos carteles del que decoran con los hermosos colores nacionales las calles; por otro lado, el siempre sobrio azul (con toques naranjas, para que no se vea solo), que siempre da un toque de distinción, sobretodo a los edificios de cantera, como en Zacatecas o Oaxaca; ora, tenemos un bellísimo color amarillo (huevo, porque no encuentro un mejor símil) que hace que todo resalte mejor; ora, con el multicolor de la minoría: rojos, turquesas, verdes, naranja. No me queda más que burlarme de este derroche de papel, plástico y dinero. De la radio ni hablo porque ya no escucho, sino que sólo oigo spots de partidos políticos. Y a pesar de todo este derroche publicitario, les garantizo que pocos conocen a sus candidatos locales, federales y demás. Debo ser honesto, conozco a la mitad de los que debería conocer.

Me pregunto, si tengo un negocio y quiero publicitarlo de dicha manera, colocando anuncios por doquier, ¿me lo permitirán? Creo que el argumento en contra sería que eso sería para una empresa privada que busca lucro. Y por supuesto, los bonísimos, finísimos, cándidos, y sobretodo desinteresados candidatos ejercerán un bien a la patria, por el cual sólo reciben lo justo. Por favor, no seamos mal pensados. Los candidatos piensan sólo en nuestro bien como ciudadanos; sus partidos tan sólo son plataformas legales para hacer su pura función de representarnos.

Bueno, creo que mi burla fue ya mucha y no quiero abusar del sarcasmo. La realidad, amigos, es que soy un ciudadano sumamente molesto por la Partidocracia que reina este país. Enojado por el crecimiento del poder de una mujer corriente líder de un sindicato que es el monumento viviente a la más terrible corrupción y nefandos principios del poder. Enojado por la falta de memoria de la mayoría de mis conciudadanos. Enojado porque de pasar de la dictadura de un partido, pasamos a la dictadura de varios. Enojado porque en las "campañas" políticas sólo veo guerras de "Photoshop" como bien dijo don A. Martí. En fin, molesto en general con los políticos mexicanos (por que de clase política no sé a qué se refieren).

Según datos de CNNExpansion.com, si tan sólo vota el 40% del padrón electoral, el costo por cada voto se irá a $457 M.N. Y no crean que porque ustedes no lo pagan directamente no les cuesta. Cada cosa que compran en el supermercado, en la tienda departamental, hasta en la calle, causo algún ingreso (por impuesto) al Gobierno. No digamos los que somos asalariados y que nos quitan por concepto de Impuesto sobre la Renta entre 17% y el 30%, dependiendo del ingreso anual. Imaginen este derroche. Honestamente, algo que deberíamos exigir a nuestros “representantes” es reducir al máximo el gasto por concepto de subvención a partidos políticos. Con tal de que éstos no reciban dinero externo consumen recursos que muy bien podrían usarse para escuelas, áreas deportivas, investigación y desarrollo, y seguridad pública.

TODOS los que militan en un partido político SON culpables de esto; TODO el resto de la población SOMOS culpables por permitirlo. Cuando los partidos se auto otorgaron las sumas millonarias para su funcionamiento y publicidad no hicimos nada.

La pregunta es (y que formulé al inicio), ¿qué puedo hacer como ciudadano común? Votar. Es lo básico. Votar por el partido que sea, en primera instancia el que más se adapte a su pensar político. En segundo lugar, recordar. Por ejemplo, en mi distrito electoral, la actual candidata del PAN para diputación federal fue la delegada de la delegación Miguel Hidalgo, en el D.F. Con ella se ha dado la construcción de más edificios residenciales los cuales, hasta donde sé, les fueron otorgados permisos de construcción sin estudios de factibilidad de abasto de agua; por otro lado, la circulación por varias calles de esa demarcación se vieron interrumpidas por la incapacidad de ella de solucionar un conflicto político con el Jefe de Gobierno. Habitualmente voto por el PAN, pero de ver a esa mujer, sabiendo lo nefasta que es… Recordemos las actuaciones de las personas que se postulan.

Y en tercer lugar, no nos dé miedo votar en blanco. El voto en blanco no es malo, es una afirmación de la ciudadanía de que no existen opciones de voto. Los primeros que dirán que el voto en blanco no es bueno es la Partidocracia. Y es lógico. Ellos necesitan votos para legitimarse. Por mi parte, no pienso legitimar a partidos mediocres todos.

A continuación, coloco lo primero que pienso cuando me nombran a los partidos políticos (en riguroso orden alfabético):

CONVERGENCIA: X
PAN: derecha, incremento del poder del SNTE.
PANAL: Elba Esther Gordillo
PRD: Andrés Manuel López Obrador
PRI: dictadura de un partido, corrupción.
PSD: ilusos
PT: PRD + PRI
PVEM: mercaderes políticos

Voten, aunque sea en blanco, pero voten. Como siempre, me despido con una frase, en esta ocasión de Arnold J. Toynbee: “El mayor castigo para quienes no se interesan por la política es que serán gobenados por personas que sí se interesan.”

sábado, 7 de marzo de 2009

¿Existe la democracia?

Esta pregunta me la he hecho hace ya algo de tiempo. La democracia es el sistema de gobierno que nuestro país, junto con todo el hemisferio, sostiene como bandera de organización de los Estados. Sin embargo, ¿es la democracia real o simplemente una ilusión de la realidad?

Veamos nuestro caso, México. La “democracia” que vivimos durante buena parte del siglo XX no fue sino una caricatura. El partido que estuvo en el poder por más de setenta años usaba todo el poder del Estado para ser reelegido una y otra vez. Tuvo que ser un miembro de su mismo partido el que dijera “basta” en 2000 para que hubiese un cambio en el poder. Hay algo que me intriga, sin embargo. Al igual que en las épocas del PRI, sigo viendo que los ricos son más ricos y los pobres más pobres. La democracia no ha hecho nada para mejorar las condiciones de este país. Hoy por hoy, estoy seguro que casi nadie apuesta por ningún partido político. Votamos por el menos peor. Yo, si así sigue todo sigue como va, terminaré por anular mi voto.

Aunque el punto de esta entrada no es dilucidar quién será candidato, sí quiero adentrarme en el por qué. ¿Quién define? Desde mi punto de vista, no existe una democracia, sino una ilusión de la misma. Para mí es muy evidente: los intereses de los dueños de la economía nacional (y mundial) son los que dictan, ultimadamente, quienes son aquellos quienes serán votados.

Si no es así, ¿por qué con cada diferente gobierno no vemos una mejor distribución de la riqueza? Y no me mal entiendan, no comulgo con el comunismo ni con el capitalismo salvaje, aunque debo admitir que, económicamente, prefiero el último. Como bien dijo Aristóteles “la virtud está en el medio”. Pero bueno, regresando al punto, ¿no es interesante observar cómo los políticos nunca se meten con los empresarios ni viceversa? Es porque son los grandes capitales quienes también controlan la política. Ellos no se meten en que si son verdes, azules, rojos o amarillos. Son prácticos, ¿quién me mantendrá y/o incrementará mi capital?

Es por esta simple razón que me da risa cuando veo a los títeres que son los políticos desgañitarse en absurdas peleas por el poder, cuando realmente no lo tienen. Y esto no es exclusivo de nuestro querido México, sino de todo el mundo. Los Estados Unidos de América, la más perfecta democracia (según ellos, claro), son el perfecto ejemplo que son los intereses económicos quienes controlan ese país. El actual presidente no fue elegido por presión social ni mucho menos: así convenía a todos esos intereses.

¿Por qué, ahora con la crisis que nos aqueja, los gobiernos simplemente no dejan en la ignominia (como lo hacen con los gobernados) a aquellos intereses que por más codicia provocaron este global desaguisado económico? La razón, nuevamente, porque son los intereses quienes controlan a los gobiernos, exigiéndoles su intervención (en metálico, por supuesto), a costa de endeudar a los Estados y por lo tanto, a los gobernados.

Siempre ha sido de esa manera; es como es el curso de la Historia. ¿Es malo? Pregunto, ¿qué sería bueno? Es lo que es. Lo único que me parece, sea cual sea el camino que cada Estado tome, es tratar de no ser deshumanizado. Difícil, sí, pero es la única manera de no convertir al dinero en Dios, como Juan Carlos, en su blog, menciona.

Sin más, me despido como de costumbre, con una cita, bueno con un par. La primera de un americano (más que estadounidense, ya que, por definición, los mexicanos también somos estadounideneses) universal, Benjamín Franklin, y la segunda del autor del libro “El Capital”, Carlos Marx:
“De aquel que opina que el dinero puede hacerlo todo, cabe sospechar con fundamento que será capaz de hacer cualquier cosa por dinero.”
“El poder político es simplemente el poder organizado de una clase para oprimir a otra.”

miércoles, 25 de febrero de 2009

Funcionarios públicos ¿mexicanos?

Se preguntarán a qué se debe el título si por ley todos los funcionarios públicos de este país deben ser mexicanos. Sucede que yo aún tengo esa duda porque el día de hoy leí en las noticias que los funcionarios del Instituto Federal Electoral (IFE) incrementaron sus percepciones en 100%, incluyendo bonos, sueldo y demás rubros. Cuando prácticamente todos los mexicanos están con su trabajo pendiendo de un hilo, cuando muchos lo han perdido o les han reducido el sueldo con la finalidad de no perder el empleo, estas personas no sólo conservan su empleo, sino que reciben más dinero por el mismo trabajo. Por eso creo que ellos deben ser ciudadanos de otro nivel o de plano de otro país, como Arabia Saudí o los Emiratos Árabes Unidos, porque mexicanos no creo que sean.

Desafortunadamente no sólo son ellos, sino todo el aparato gubernamental. Se aumentan sus salarios y prestaciones por hacer el mismo trabajo. Simplemente es ilógico. En cualquier trabajo de este país, mientras uno no sea más eficiente, productivo y/o preparado, no se puede ser candidato a un aumento de suelo, mucho menos a una promoción. Los “servidores” públicos se aumentan el sus ingresos haciendo lo mismo, siendo menos productivos y la eficiencia es una palabra que simplemente no existe en su léxico. O acaso, ¿es más eficiente el aparato gubernamental? ¿Gastan menos en su gasto corriente? ¿Han mejorado los servicios? ¿Te tratan mejor cuando tienes la necesidad de hacer algún trámite? En mi caso, no. Espero que en el suyo sí, porque sería una rareza.

Quiero darles a conocer los nombres de estos personajes que por el salario que TODOS les estamos pagando sean unos súper genios:
Consejero Presidente
Leonardo Valdés Zurita
Consejeros
María Macarita Elizondo Gasperín
Virgilio Andrade Martínez
Marco Antonio Baños Martínez
Marco Antonio Gómez Alcántar
Francisco Javier Guerrero Aguirre
Alfredo Figueroa Fernández
Benito Nacif Hernández

Arturo Sánchez Gutiérrez

Léanlos bien y apréndanlos porque espero que nunca tengan el cinismo de postularse a puestos de elección popular, básicamente de legisladores, las estrellas de nuestro sistema de gobierno.

Sin embargo, creo que lo triste es que como mexicanos permitimos eso. Y no quiero decir que tengamos la culpa directamente, pero ¿por qué nos quedamos impávidos ante estas situaciones? Creo que la respuesta es porque muchos de nosotros no tenemos idea de cómo protestar ante esto. Alguien me dirá que marchemos (como buen perredista) hacia el IFE o Cámara de Diputados, pero creo que eso no es la solución ya que la tasa de efectividad de dichas marchas no es muy alta. Además, seamos honestos: con su trabajo, ¿tienen tiempo de ir a protestar frente a oficinas gubernamentales? Ya bastante trabajo tenemos todos como para estar yendo a no hacer más que gritar. Entonces, ¿qué podemos hacer los ciudadanos que sí trabajamos y creamos ingresos para que esos bandidos y sus familias coman? Si alguien tiene una respuesta, por favor compártamela.

Me queda claro algo, nosotros como materia prima de este país somos la raíz y origen de nuestro gobierno. Como J. J. Rousseau decía, “cada pueblo tiene el gobierno que merece.” Mientras nosotros como pueblo no cambiemos, todo seguirá siendo igual. No pretendamos que el partido en turno cambie las cosas. Si el cambio no viene de nosotros, simple y sencillamente no habrá cambio.

Por último, el único consuelo que puedo tener por el momento es que dicha gente no tenga tranquilidad de mente. Que sus caras se caigan de vergüenza al ver a sus hijos. ¿Qué autoridad moral podrán tener?

Me despido, como de costumbre, con una cita, en esta ocasión de Louis Dumur: “La política es el arte de servirse de los hombres haciéndoles creer que se les sirve a ellos.”