Laicismo… ¡hasta en las escuelas!
Existen dos artículos constitucionales de los Estados Unidos Mexicanos que hacen referencia al laicismo y a la libertad de cultos, respectivamente. El primero de ellos es el artículo 3, en su fracción primera dice: “GARANTIZADA POR EL ARTICULO 24 LA LIBERTAD DE CREENCIAS, DICHA EDUCACION SERA LAICA Y, POR TANTO, SE MANTENDRA POR COMPLETO AJENA A CUALQUIER DOCTRINA RELIGIOSA”.
Ahora bien, el artículo 24 dice:
“TODO HOMBRE ES LIBRE PARA PROFESAR LA CREENCIA RELIGIOSA QUE MAS LE AGRADE Y PARA PRACTICAR LAS CEREMONIAS, DEVOCIONES O ACTOS DEL CULTO RESPECTIVO, SIEMPRE QUE NO CONSTITUYAN UN DELITO O FALTA PENADOS POR LA LEY.EL CONGRESO NO PUEDE DICTAR LEYES QUE ESTABLEZCAN O PROHIBAN RELIGION ALGUNA. LOS ACTOS RELIGIOSOS DE CULTO PUBLICO SE CELEBRARAN ORDINARIAMENTE EN LOS TEMPLOS. LOS QUE EXTRAORDINARIAMENTE SE CELEBREN FUERA DE ESTOS SE SUJETARAN A LA LEY REGLAMENTARIA.”
Hace unos días, se escuchó la noticia que el artículo 24 sería reformado. El diputado del PRI José R. López Pescador, propuso que se modificara el artículo 24 constitucional para que agregar al texto original lo siguiente: "el Estado respetará la libertad de los padres y, en su caso, de los tutores legales para garantizar que los hijos reciban la educación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones". Esto, desde mi punto de vista es un error grave. Abre la puerta a que cualquier religión pueda ser enseñada en escuelas públicas; de las privadas ni hablemos dado que éstas han existido como parte de iglesias desde hace décadas en nuestro país, a la vista del Estado “Laico” (sin embargo, el artículo 40 constitucional no menciona en ningún momento que el Estado es laico).
Mi defensa en pro del laicismo del Estado – y sobretodo de la educación – se debe a experiencia propia. Yo estudié mi primaria y secundaria en una escuela perteneciente a una orden de religiosas católicas. Por supuesto que en lo general mi experiencia fue buena (y creo que el resultado también). Sin embargo, no deja de sorprenderme el evento que narraré: durante el segundo o tercer año de secundaria, recuerdo que en Ciencias Naturales (aún no las separaban en Física, Química ni Biología), estudiamos el origen de la vida y la Teoría (que insisto, debería ser Ley) de la Evolución. Me pareció fascinante, al punto que me leí el libro de A.I.Oparin “El Origen de la Vida” – libro por cierto brindado por mis Padrinos, ambos investigadores. Me fascinó encontrar una explicación lógica y razonable del origen de la vida. Sin embargo, poco después, al estar en una escuela de religiosas católicas, en alguna de las clases de religión (católica) se mencionó que la Dios había creado al mundo en siete días y que Él creó la vida de un plumazo. Por desgracia mía, me preguntaron mi opinión, dando rienda suelta a mi emoción por explicar un origen bioquímico de la vida y concluir que somos el resultado de quince mil millones de años de evolución – años más, años menos. Como podrán adivinar, a la reverenda religiosa mi opinión sobre el origen de la vida no le gustó. Prácticamente me dijo que esas eran “teorías, pero que la realidad de las cosas era que Dios había hecho todo y punto”. Contra argumenté, pero el resultado: un cinco de calificación, el cual afortunadamente no influyó en ningún aspecto para proseguir mis estudios superiores.
Más allá de lo anecdótico, este evento – que considero relevante en mi formación – me abrió los ojos a una dicotomía: ¿cómo profesar una religión – sobretodo la católica, con sus innumerables dogmas – que no admite razón sobre temas centrales, y al mismo tiempo ser un firme creyente de la Ciencia? ¿Cómo enseñar de lleno en una escuela mezclando religión y ciencia? Desde mi punto de vista no es factible.
Hoy día, con el conocimiento científico y la libertad religiosa que gozamos, se han logrado maravillas en nuestra vida cotidiana. Sin ciencia, la vida como la conocemos hoy día no podría ser. Pensemos en la producción de alimentos, fármacos, computadoras, etc. Simple y sencillamente, sin ciencia pura no sería posible tenerlos.
Por lo tanto, creo que la educación debe ser cien por ciento laica, sin limitaciones religiosas que lo único que pueden hacer es confundir a los estudiantes. La religión – entre otras muchas cosas – se obtiene en casa y es allí y en los templos donde debe ser difundida y enseñada. La religión limita la ciencia y el conocimiento. Lo hizo durante siglos. No es coincidencia que a partir de que existe libertad religiosa y estados laicos la humanidad a avanzado como nunca.
No busco la eliminación de la religión, sino el laicismo de la educación. Como siempre, me despido con una cita de un francés universal, François Marie Arouet, mejor conocido como Voltaire: “Una falsa ciencia hace ateos; una verdadera ciencia prosterna al hombre ante la divinidad.”
viernes, 3 de febrero de 2012
viernes, 20 de enero de 2012
Sobre las campañas rumbo a 2012
Ya desde hace meses empezamos a inundarnos de noticias sobre precandidatos, candidatos y encuestas; además, encontramos franca publicidad dizque enfocada sólo a miembros de ciertos partidos políticos. Para muchos de nosotros, esto es normal porque siempre ha sido así en este país. Pero quiero reflexionar un poco sobre el costo de esto para México, desde mi punto vista.
El IFE, más que convertirse en un instituto ciudadano para control de los partidos, se convirtió en un feudo de partidos, diseñado para brindarles más y más recursos – provenientes de impuestos – para costear campañas. Hasta 2007, los partidos políticos se financiaban directamente de recursos públicos; a partir de ese año, es el IFE quien debe financiar a los partidos, además de todas sus demás funciones. Esto ha hecho que el presupuesto de ese instituto sea astronómico.
Tan sólo en 2010, el presupuesto asignado a los partidos fue de $3,197,122,019.16 M.N. ¡Más de tres mil millones de pesos! Y eso fue en un año que no hay campaña. En 2012, el financiamiento a partidos será similar: $3,370,000,000 M.N. De ese dinero, $1,680,000,000 M.N. serán utilizados sólo para campañas políticas federales .
¿Es justo que todo ese dinero sea invertido en partidos políticos? ¿Por qué debemos los ciudadanos pagarlos con nuestros impuestos? Yo estoy a favor de que mis impuestos se utilicen en el funcionamiento del Estado, pero no el financiamiento de partidos. En otros países, los partidos deben hacerse de recursos por sus propios medios dado que no les es asignado presupuesto alguno. Me dicen que en México eso no es posible porque no se podría evitar que se recibiera dinero ilícito, o evitar favores sería inevitable. Creo que estamos lejos de que el financiarlos con nuestros impuestos mejore eso. Creo firmemente que deberíamos eliminar el financiamiento de partidos para evitar que sean parasitarios del Estado – tal y como lo ha venido siendo desde la fundación del PNR (actual PRI) en 1929 – y al igual que todos se ganen con trabajo su dinero.
Por otro lado, ¿cómo harán campaña los partidos políticos? Ya lo estamos viendo. Aunque se redujo la capacidad de comprar tiempo aire de televisión y radio, la que llamo “basura electoral” (mantas, carteles, y demás artículos promocionales de campaña) invade poco a poco – o mucho a mucho – las ciudades del país. Los noticieros no dejan de mostrar imágenes de candidatos (aunque se proclamen como precandidatos), marcando claras tendencias para el PRI. Las campañas “en forma” están por empezar. Veremos más y más golpeteo por parte de unos y de otros.
Lo más triste de todo, es que veo que el nivel (al menos académico) de los candidatos va a la baja franca. De tener doctores en economía como candidatos (E.Zedillo, C.Salinas de Gortari), tenemos ahora a gente que tiene maestrías en administración de empresas (E.Peña Nieto), diplomados (J.Vázquez Mota) y licenciados (A.M.López Obrador). El presidente actual, F.Calderón Hinojosa cuenta con una maestría, al menos. Y no olvidemos a Fox, quien concluyó su licenciatura durante su presidencia… Sé que el grado académico no necesariamente indica lo bien que administrará el presidente, sin embargo es un buen indicador de la calidad del candidado.
Al final, he llegado a las conclusiones:
- No existe la democracia y no creo en ella. Nosotros no seleccionamos a los candidatos y sólo se nos da elegir entre opciones que no necesariamente son las que deseamos. Quiénes y por qué coloca esos candidatos son los que controlan al país. Tampoco creo que una democracia sea lo mejor en un pueblo como México, con tan poca educación. El pueblo sólo elegirá pan y circo, y virgen de Guadalupe en nuestro caso.
- A menos que nos involucremos más, nada cambiará. Los diputados, senadores y autoridades no cambiarán ni un ápice de la Ley que los obligue a restringir sus privilegios a menos que nos organicemos más.
- El inminente triunfo del PRI es una muestra de lo jodido del pueblo mexicano. Y sí, con esas palabras. Jodido en todo aspecto: desde el nutricional al laboral. La educación paupérrima es probablemente la principal causa de los problemas de este país. También la educación que recibimos en casa (cómo explicar que un país que se dice católico es tan corrupto). Y no es que esté a favor de uno u otro partido, pero veo como un verdadero retroceso el que gane el PRI. E.Peña Nieto es un títere de individuos realmente peligrosos.
Muchas más conclusiones y temas podría explorar. Pero por el momento, como de costumbre, me despido con una cita, en esta ocasión de A.Bierce, autor estadounidense, que describe muy bien a la política nacional:
“La política es la conducción de los asuntos públicos para el provecho de los particulares.”
El IFE, más que convertirse en un instituto ciudadano para control de los partidos, se convirtió en un feudo de partidos, diseñado para brindarles más y más recursos – provenientes de impuestos – para costear campañas. Hasta 2007, los partidos políticos se financiaban directamente de recursos públicos; a partir de ese año, es el IFE quien debe financiar a los partidos, además de todas sus demás funciones. Esto ha hecho que el presupuesto de ese instituto sea astronómico.
Tan sólo en 2010, el presupuesto asignado a los partidos fue de $3,197,122,019.16 M.N. ¡Más de tres mil millones de pesos! Y eso fue en un año que no hay campaña. En 2012, el financiamiento a partidos será similar: $3,370,000,000 M.N. De ese dinero, $1,680,000,000 M.N. serán utilizados sólo para campañas políticas federales .
¿Es justo que todo ese dinero sea invertido en partidos políticos? ¿Por qué debemos los ciudadanos pagarlos con nuestros impuestos? Yo estoy a favor de que mis impuestos se utilicen en el funcionamiento del Estado, pero no el financiamiento de partidos. En otros países, los partidos deben hacerse de recursos por sus propios medios dado que no les es asignado presupuesto alguno. Me dicen que en México eso no es posible porque no se podría evitar que se recibiera dinero ilícito, o evitar favores sería inevitable. Creo que estamos lejos de que el financiarlos con nuestros impuestos mejore eso. Creo firmemente que deberíamos eliminar el financiamiento de partidos para evitar que sean parasitarios del Estado – tal y como lo ha venido siendo desde la fundación del PNR (actual PRI) en 1929 – y al igual que todos se ganen con trabajo su dinero.
Por otro lado, ¿cómo harán campaña los partidos políticos? Ya lo estamos viendo. Aunque se redujo la capacidad de comprar tiempo aire de televisión y radio, la que llamo “basura electoral” (mantas, carteles, y demás artículos promocionales de campaña) invade poco a poco – o mucho a mucho – las ciudades del país. Los noticieros no dejan de mostrar imágenes de candidatos (aunque se proclamen como precandidatos), marcando claras tendencias para el PRI. Las campañas “en forma” están por empezar. Veremos más y más golpeteo por parte de unos y de otros.
Lo más triste de todo, es que veo que el nivel (al menos académico) de los candidatos va a la baja franca. De tener doctores en economía como candidatos (E.Zedillo, C.Salinas de Gortari), tenemos ahora a gente que tiene maestrías en administración de empresas (E.Peña Nieto), diplomados (J.Vázquez Mota) y licenciados (A.M.López Obrador). El presidente actual, F.Calderón Hinojosa cuenta con una maestría, al menos. Y no olvidemos a Fox, quien concluyó su licenciatura durante su presidencia… Sé que el grado académico no necesariamente indica lo bien que administrará el presidente, sin embargo es un buen indicador de la calidad del candidado.
Al final, he llegado a las conclusiones:
- No existe la democracia y no creo en ella. Nosotros no seleccionamos a los candidatos y sólo se nos da elegir entre opciones que no necesariamente son las que deseamos. Quiénes y por qué coloca esos candidatos son los que controlan al país. Tampoco creo que una democracia sea lo mejor en un pueblo como México, con tan poca educación. El pueblo sólo elegirá pan y circo, y virgen de Guadalupe en nuestro caso.
- A menos que nos involucremos más, nada cambiará. Los diputados, senadores y autoridades no cambiarán ni un ápice de la Ley que los obligue a restringir sus privilegios a menos que nos organicemos más.
- El inminente triunfo del PRI es una muestra de lo jodido del pueblo mexicano. Y sí, con esas palabras. Jodido en todo aspecto: desde el nutricional al laboral. La educación paupérrima es probablemente la principal causa de los problemas de este país. También la educación que recibimos en casa (cómo explicar que un país que se dice católico es tan corrupto). Y no es que esté a favor de uno u otro partido, pero veo como un verdadero retroceso el que gane el PRI. E.Peña Nieto es un títere de individuos realmente peligrosos.
Muchas más conclusiones y temas podría explorar. Pero por el momento, como de costumbre, me despido con una cita, en esta ocasión de A.Bierce, autor estadounidense, que describe muy bien a la política nacional:
“La política es la conducción de los asuntos públicos para el provecho de los particulares.”
jueves, 23 de junio de 2011
Irresponsabilidad financiera a gran y pequeña escala.
Iba a hacer una entrada referente a la inseguridad y cómo afecta a la vida diaria de alguien como yo. Afortunadamente no me ha sucedido nada (ni a mi familia); pero con tantas publicaciones al respecto y pocas ideas que puedo agregar, se me hizo más interesante comentar una noticia que leí el día de hoy: “bancos europeos deben 30 euros para cada uno que tienen de capital”.
Parafraseando a CNNExpansion.com, uno creería que los bancos griegos, portugueses o irlandeses – países que deben más que su PIB – serían los más emproblemados. Sin embargo, son los bancos de los motores de la Unión Europea – Alemania y Francia – aquellos con la situación más frágil. Básicamente, por cada euro que tienen de capital propio deben 30 euros (o más). Haciendo un símil, imagínese que usted cuenta con $10,000 de ahorro; esto significaría que sus deudas ascenderían a $300,000. Lehman Brothers estaba en una situación similar antes de quebrar e iniciar – oficialmente – la Gran Recesión de 2008.
Con la siempre presente posibilidad de que Grecia entre en moratoria de pagos de su deuda soberana, los bancos a los que debe deben preocuparse. Nuevamente, parafraseando a CNNExpansion.com, una falta de liquidez puede llevarlos a una consecuente falta de confianza de sus acreedores: fondos de inversión estadounidenses. Todo esto conllevaría a un remolino que indiscutiblemente nos afectaría. Los capitales de inversión se irían a lugares más seguros como los EUA (con todo y sus problemas de endeudamiento), Japón o Reino Unido. Menos dólares en México significan un dólar más caro, menos inversiones, y un largo etcétera.
Ahora bien, la irresponsabilidad financiera no sólo se da en grandes grupos financieros. Nosotros mismos podemos ser víctimas de nuestra irresponsabilidad financiera. Hay una fórmula – la más básica de Economía – que dice que si el Ingreso es mayor al gasto se tendrá un sobrante; por el contrario, si el ingreso es menor al gasto se tendrá pérdida (o deuda). Yo encuentro dicha fórmula súper sencilla e infalible. La gran pregunta es por qué la gente se endeuda más de lo que puede pagar.
Las respuestas a la anterior pregunta son muchas y van desde lo aspiracional hasta la compulsión. No obstante, al final de cuentas lo que importa es cuánto estamos dispuestos a endeudarnos por gozar de bienes y servicios. Los especialistas en finanzas personales sugieren que no sea más del 30%, sin incluir deuda hipotecaria (la cual es patrimonial). El tener deudas que se comen todo el presupuesto mensual o hasta más sólo provoca que caigamos en más y más deuda: ya sea por tasas de interés o por pedir más prestado. Esto sin considerar los efectos colaterales que se pueden provocar las ansias y el estrés en nuestra salud.
Si se me permite recomendar, creo que uno debe tener lo que puede pagar en el plazo del corte y fecha límite de pago de su tarjeta. Tan simple como eso. Comprar lo que se pueda. Añadiría que, de ser posible, se ahorre no menos del 10% del ingreso mensual. Aunque si se tienen deudas, primero salir de ellas y posteriormente ahorrar. Gastemos lo que tenemos, no lo que creamos que tendremos.
Como de costumbre, me despido con una cita interesante que a su vez es recomendación: “Es mejor acostarse sin cenar que levantarse con deudas”. Benjamín Franklin.
Parafraseando a CNNExpansion.com, uno creería que los bancos griegos, portugueses o irlandeses – países que deben más que su PIB – serían los más emproblemados. Sin embargo, son los bancos de los motores de la Unión Europea – Alemania y Francia – aquellos con la situación más frágil. Básicamente, por cada euro que tienen de capital propio deben 30 euros (o más). Haciendo un símil, imagínese que usted cuenta con $10,000 de ahorro; esto significaría que sus deudas ascenderían a $300,000. Lehman Brothers estaba en una situación similar antes de quebrar e iniciar – oficialmente – la Gran Recesión de 2008.
Con la siempre presente posibilidad de que Grecia entre en moratoria de pagos de su deuda soberana, los bancos a los que debe deben preocuparse. Nuevamente, parafraseando a CNNExpansion.com, una falta de liquidez puede llevarlos a una consecuente falta de confianza de sus acreedores: fondos de inversión estadounidenses. Todo esto conllevaría a un remolino que indiscutiblemente nos afectaría. Los capitales de inversión se irían a lugares más seguros como los EUA (con todo y sus problemas de endeudamiento), Japón o Reino Unido. Menos dólares en México significan un dólar más caro, menos inversiones, y un largo etcétera.
Ahora bien, la irresponsabilidad financiera no sólo se da en grandes grupos financieros. Nosotros mismos podemos ser víctimas de nuestra irresponsabilidad financiera. Hay una fórmula – la más básica de Economía – que dice que si el Ingreso es mayor al gasto se tendrá un sobrante; por el contrario, si el ingreso es menor al gasto se tendrá pérdida (o deuda). Yo encuentro dicha fórmula súper sencilla e infalible. La gran pregunta es por qué la gente se endeuda más de lo que puede pagar.
Las respuestas a la anterior pregunta son muchas y van desde lo aspiracional hasta la compulsión. No obstante, al final de cuentas lo que importa es cuánto estamos dispuestos a endeudarnos por gozar de bienes y servicios. Los especialistas en finanzas personales sugieren que no sea más del 30%, sin incluir deuda hipotecaria (la cual es patrimonial). El tener deudas que se comen todo el presupuesto mensual o hasta más sólo provoca que caigamos en más y más deuda: ya sea por tasas de interés o por pedir más prestado. Esto sin considerar los efectos colaterales que se pueden provocar las ansias y el estrés en nuestra salud.
Si se me permite recomendar, creo que uno debe tener lo que puede pagar en el plazo del corte y fecha límite de pago de su tarjeta. Tan simple como eso. Comprar lo que se pueda. Añadiría que, de ser posible, se ahorre no menos del 10% del ingreso mensual. Aunque si se tienen deudas, primero salir de ellas y posteriormente ahorrar. Gastemos lo que tenemos, no lo que creamos que tendremos.
Como de costumbre, me despido con una cita interesante que a su vez es recomendación: “Es mejor acostarse sin cenar que levantarse con deudas”. Benjamín Franklin.
Maternidad, ¿el ser mujer?
Hace poco escribí sobre la paternidad. Titulé dicha entrada como “Paternidad Forzada” en una clara referencia a mi sentir. Múltiples comentarios y sentires he recibido y reconocido por esta publicación. Desde los que estuvieron a favor, en contra, objetivos, sentidos… en fin, una buena cantidad de letras. Siempre es sabroso leer dichos comentarios porque me enriquecen y, en algunos sentidos, hacen cambiar algunas de mis opiniones o, como en esta ocasión, reflexionar.
La maternidad es una de las grandes maravillas de la naturaleza. Crea un lazo psíquico tan fuerte entre la madre y el hijo que rompe la barrera biológica. Cada vez que leo o escucho de las maravillas de cómo un niño se gesta más me sorprendo. Millones de años de evolución han resultado en una relación que como dije, va más allá de lo biológico entre la madre y su cría.
La evolución ha dotado al ser humano – o a la gran mayoría de ellos – con una necesidad de reproducirse que – desde mi punto de vista – fue uno de los factores que ayudó a que esta especie poblara el mundo. Mientras el macho se preocupaba por esparcir sus genes, la hembra se preocupaba por mantenerlos vivos. Por este motivo, es la mujer la que desarrolló un lazo afectivo más emotivo con su cría que el hombre. La búsqueda de ese lazo formó parte de su ser como mujer.
Ahora bien, no todas las mujeres buscan tener hijos. Muchas porque no se imaginan como madres, otras porque dan prioridad a su carrera y otras porque simplemente no tienen oportunidad de encontrar pareja (todas las anteriores aplican para los hombres). Para mí, eso las hace tan mujeres como aquellas que tienen hijos. No me involucraré en temas morales – religiosos en si la mujer se consolida como tal siendo madre. Para mí son patrañas. Quien quiere reproducirse puede recurrir a muchos métodos que hoy en día existen. El objetivo de esta publicación es otro.
Al inicio de esta publicación mencioné que muchos comentarios a mi blog me han ayudado a enriquecer mi criterio. En esta ocasión, reflexioné en que el que yo no quiera hijos no necesariamente es la elección que mi señora desee. Por mucho que ella conozca o conociera mi opinión al respecto reflexioné: no puedo negarle a ella el derecho a ser madre. Muchos me dirán que puede ser un flaco favor si lo hago sin ánimo o si es por miedo a perderla. Por el contario, sólo por amor a ella lo haría. Amar es recibir pero también dar. Mi gusto o disgusto por las crías no ha cambiado, pero sí mi tajante idea de no desear que mi señora goce de ese triunfo de la evolución que es la maternidad.
Como de costumbre me despido con una cita, en esta ocasión de Honoré de Balzac: “Jamás en la vida encontrarás ternura mejor más desinteresada que la de tu madre”.
La maternidad es una de las grandes maravillas de la naturaleza. Crea un lazo psíquico tan fuerte entre la madre y el hijo que rompe la barrera biológica. Cada vez que leo o escucho de las maravillas de cómo un niño se gesta más me sorprendo. Millones de años de evolución han resultado en una relación que como dije, va más allá de lo biológico entre la madre y su cría.
La evolución ha dotado al ser humano – o a la gran mayoría de ellos – con una necesidad de reproducirse que – desde mi punto de vista – fue uno de los factores que ayudó a que esta especie poblara el mundo. Mientras el macho se preocupaba por esparcir sus genes, la hembra se preocupaba por mantenerlos vivos. Por este motivo, es la mujer la que desarrolló un lazo afectivo más emotivo con su cría que el hombre. La búsqueda de ese lazo formó parte de su ser como mujer.
Ahora bien, no todas las mujeres buscan tener hijos. Muchas porque no se imaginan como madres, otras porque dan prioridad a su carrera y otras porque simplemente no tienen oportunidad de encontrar pareja (todas las anteriores aplican para los hombres). Para mí, eso las hace tan mujeres como aquellas que tienen hijos. No me involucraré en temas morales – religiosos en si la mujer se consolida como tal siendo madre. Para mí son patrañas. Quien quiere reproducirse puede recurrir a muchos métodos que hoy en día existen. El objetivo de esta publicación es otro.
Al inicio de esta publicación mencioné que muchos comentarios a mi blog me han ayudado a enriquecer mi criterio. En esta ocasión, reflexioné en que el que yo no quiera hijos no necesariamente es la elección que mi señora desee. Por mucho que ella conozca o conociera mi opinión al respecto reflexioné: no puedo negarle a ella el derecho a ser madre. Muchos me dirán que puede ser un flaco favor si lo hago sin ánimo o si es por miedo a perderla. Por el contario, sólo por amor a ella lo haría. Amar es recibir pero también dar. Mi gusto o disgusto por las crías no ha cambiado, pero sí mi tajante idea de no desear que mi señora goce de ese triunfo de la evolución que es la maternidad.
Como de costumbre me despido con una cita, en esta ocasión de Honoré de Balzac: “Jamás en la vida encontrarás ternura mejor más desinteresada que la de tu madre”.
jueves, 16 de junio de 2011
Paternidad Forzada
Hace mucho que no hago una entrada a este blog. Es más, hasta uno nuevo estoy planeando, el cual espero no abandonar como éste. Y no, el tema de esta entrada no se debe a que haya tenido un embarazo no deseado; más bien, quiero abordar el tema de aquellos embarazos cien por ciento planificados, pero no deseados.
Mucho se ha hablado de los embarazos no deseados, sobre todo entre menores de edad y jóvenes estudiantes. Estos son los peores casos, dado que las criaturas nacidas en estas circunstancias enfrentan situaciones como rechazo – de sus padres y social – así como pobreza en las más veces. También existen embarazos entre parejas casadas (o en concubinato) que no son planeados y que pueden sufrir la misma situación. Sin embargo, ¿qué sobre aquellos niños concebidos por presión social o familar? Puede ser que no enfrenten rechazo social ni pobreza (esto en el entendido que una planificación familiar es más común en parejas de niveles socioculturales más altos), pero sí pueden enfrentar un rechazo parental significativo.
¿Cuáles son los motivos para que una pareja decida tener un hijo de manera forzada? Veo dos casos:
a) Cuando uno de los cónyuges desea procrear y el otro no.
b) Cuando ambos no desean realmente procrear y ceden ante presiones familiares o sociales.
Veo más grave la primera dado que puede llevar a que la pareja se separe. Después de todo, la necesidad de reproducirse (necesidad biológica – psíquica) puede más que la decisión racional. Esta diferencia puede ser irreconciliable. Sin embargo, imagino que al final la parte que no desea hijos termina cediendo con tal de no perder a su pareja. Encuentro lamentable la situación recién descrita. Es, en esencia, un juego de ruleta rusa para el producto. ¿Será querido? ¿Será amado por sus dos padres? ¿Sentirá rechazo durante su desarrollo? Es una ruleta rusa porque es jugar a que “la naturaleza” hará querer a esa criatura. ¿Será? ¿Y si no? Los efectos negativos potenciales para la criatura son amplios.
Como casado, he sufrido la presión familiar y social. La encuentro de muy mal gusto. ¿Qué le importa a la gente si se desea o no un hijo? Al final, la decisión es de pareja. Excusas para tener un hijo son muchas:
- Que es muy padre
- Que si no quiero hijos, ¿para qué me casé?
- Que cambiaré cuando nazca
- Que son la felicidad plena
- Que es la manera de trascender
- Etc, etc.
A todas tengo respuesta:
- "Que es muy padre." También a mí me gusta el automovilismo y el rugby y no por eso quiero que todo mundo se ande partiendo la madre jugando o corriendo.
- "¿Qué para qué me casé?" Pues porque deseo vivir en pareja con la persona que amo, no con aquella que no ha llegado.
- "Que cambiaré cuando nazca." ¿Y si no?
- "Que son la felicidad plena." De acuerdo, pero para quien desea hijos.
- "Que es la manera de trascender." Pues será genéticamente, porque espero trascender por mis actos y legado.
No estoy en contra de los niños. Simplemente no me gustan y no me he visto nunca como padre. No es parte de mi formación como ser humano el tener hijos. No lo veo como algo natural porque en tanto que seres humanos, nuestra naturaleza es romper la naturaleza misma. Conozco gente que desea, con todas sus fuerzas, ser padres. Hay quienes no pueden y desean forzar a la naturaleza a serlo. No estoy en contra. Simplemente somos polos opuestos.
Personalmente, creo que caeré dentro de la primera opción. Lo digo sin tapujos. Lo haré porque amo a mi esposa y sé que eso la hará feliz. Jamás me he visto como papá. ¿Qué tanto cambiaré yo? Puede que nada. Puede que mucho. Como dije, es una ruleta rusa.
Y hablando de cuestiones rusas, me despido con dos citas (una de un ruso):
“Los hijos son tormento, y no otra cosa.” Lev Tolstoi
“Es un dichoso infortunio el no tener hijos.” Eurípides de Salamina
Mucho se ha hablado de los embarazos no deseados, sobre todo entre menores de edad y jóvenes estudiantes. Estos son los peores casos, dado que las criaturas nacidas en estas circunstancias enfrentan situaciones como rechazo – de sus padres y social – así como pobreza en las más veces. También existen embarazos entre parejas casadas (o en concubinato) que no son planeados y que pueden sufrir la misma situación. Sin embargo, ¿qué sobre aquellos niños concebidos por presión social o familar? Puede ser que no enfrenten rechazo social ni pobreza (esto en el entendido que una planificación familiar es más común en parejas de niveles socioculturales más altos), pero sí pueden enfrentar un rechazo parental significativo.
¿Cuáles son los motivos para que una pareja decida tener un hijo de manera forzada? Veo dos casos:
a) Cuando uno de los cónyuges desea procrear y el otro no.
b) Cuando ambos no desean realmente procrear y ceden ante presiones familiares o sociales.
Veo más grave la primera dado que puede llevar a que la pareja se separe. Después de todo, la necesidad de reproducirse (necesidad biológica – psíquica) puede más que la decisión racional. Esta diferencia puede ser irreconciliable. Sin embargo, imagino que al final la parte que no desea hijos termina cediendo con tal de no perder a su pareja. Encuentro lamentable la situación recién descrita. Es, en esencia, un juego de ruleta rusa para el producto. ¿Será querido? ¿Será amado por sus dos padres? ¿Sentirá rechazo durante su desarrollo? Es una ruleta rusa porque es jugar a que “la naturaleza” hará querer a esa criatura. ¿Será? ¿Y si no? Los efectos negativos potenciales para la criatura son amplios.
Como casado, he sufrido la presión familiar y social. La encuentro de muy mal gusto. ¿Qué le importa a la gente si se desea o no un hijo? Al final, la decisión es de pareja. Excusas para tener un hijo son muchas:
- Que es muy padre
- Que si no quiero hijos, ¿para qué me casé?
- Que cambiaré cuando nazca
- Que son la felicidad plena
- Que es la manera de trascender
- Etc, etc.
A todas tengo respuesta:
- "Que es muy padre." También a mí me gusta el automovilismo y el rugby y no por eso quiero que todo mundo se ande partiendo la madre jugando o corriendo.
- "¿Qué para qué me casé?" Pues porque deseo vivir en pareja con la persona que amo, no con aquella que no ha llegado.
- "Que cambiaré cuando nazca." ¿Y si no?
- "Que son la felicidad plena." De acuerdo, pero para quien desea hijos.
- "Que es la manera de trascender." Pues será genéticamente, porque espero trascender por mis actos y legado.
No estoy en contra de los niños. Simplemente no me gustan y no me he visto nunca como padre. No es parte de mi formación como ser humano el tener hijos. No lo veo como algo natural porque en tanto que seres humanos, nuestra naturaleza es romper la naturaleza misma. Conozco gente que desea, con todas sus fuerzas, ser padres. Hay quienes no pueden y desean forzar a la naturaleza a serlo. No estoy en contra. Simplemente somos polos opuestos.
Personalmente, creo que caeré dentro de la primera opción. Lo digo sin tapujos. Lo haré porque amo a mi esposa y sé que eso la hará feliz. Jamás me he visto como papá. ¿Qué tanto cambiaré yo? Puede que nada. Puede que mucho. Como dije, es una ruleta rusa.
Y hablando de cuestiones rusas, me despido con dos citas (una de un ruso):
“Los hijos son tormento, y no otra cosa.” Lev Tolstoi
“Es un dichoso infortunio el no tener hijos.” Eurípides de Salamina
lunes, 4 de enero de 2010
Rascacielos contra Récords Guiness
El día de hoy leí la noticia de que en la capital de los Emiratos Árabes Unidos (EAU) acaban de inaugurar la construcción de la Torre Burj Dubai, la cual excederá en 300 m. a la más alta actualmente. El costo de esta construcción será de la friolera de más de $1,500 millones de dólares (americanos). Esto es más de $19,500,000,000 de pesos mexicanos. Mientras tanto, en México se dio la noticia que se rompió la marca de la rosca de reyes más grande del mundo, rompiendo un Récord Guiness. El costo fue de más de $1,000,000 de pesos, es decir, casi $77,000 dólares americanos.
Muchos podrán decir que en los árabes son ricos, pues nadan en petróleo. Correcto, pero México tuvo, y posiblemente tiene, mucho, muchísimo petróleo. Es más, México tiene una economía mucho, mucho más diversificada que la árabe. Es más, comparados a través del tamaño de economía, con el indicador producto interno bruto (PIB), México es la economía número 12 mientras que los Emiratos Árabes Unidos son la 51. Esto es, somos un país mucho más rico. Pero, ¡oh sorpresa! Cuando dividimos ese PIB entre la población económicamente activa (PEA), es decir, la que puede trabajar, nos encontramos que los papeles se invierten: México es el país número 47 y los EAU son el 12. Es decir, menos personas producen más dinero.
Y esto no es cosa menor. Los árabes nos superan casi en 4 veces en el indicador PIB per cápita. Esto significa que en promedio, los árabes gozan de mejor nivel de vida porque tienen más dinero que gastar. Así de simple. Olvidémonos de índices de calidad de vida, etc. Calidad de vida se relaciona directamente con el dinero disponible para el gasto. O, en el caso de un país, para su inversión.
Los EAU son uno de los países que más invierte en sí mismos, convirtiéndose poco a poco en un destino turístico de muy alto nivel. Saben que el petróleo se terminará más tarde que temprano. México no invierte ni en su gallina de los huevos de oro: PEMEX. Por eso el petróleo nacional está terminando. No se invierte, no se explora.
Y no me detendré a explorar las causas de estos males. Son conocidas somos todos los mexicanos los culpables de esto. Somos culpables en nuestra complicidad con la corrupción. Somos culpables en nuestro conformismo. Somos culpables en nuestra falta de curiosidad del mundo. Somos culpables cuando no exigimos lo que nos corresponde. Somos culpables cuando queremos que “papá gobierno” nos mantenga. Somos culpables cuando no exigimos a los políticos y autoridades.
Así que bueno, mientras rompemos Récords Guiness de roscas de reyes, personas observando el cielo o con más nudistas en la Plaza de la Constitución, otros países están rompiendo sus récords internos de inversión y crecimiento.
Como de costumbre, me despido con una cita, en esta ocasión del español José Ortega y Gasset: “Lo que hace magníficos a los pueblos no es principalmente la altura de sus hombres grandes, sino la de sus innumerables mediocres.”
Muchos podrán decir que en los árabes son ricos, pues nadan en petróleo. Correcto, pero México tuvo, y posiblemente tiene, mucho, muchísimo petróleo. Es más, México tiene una economía mucho, mucho más diversificada que la árabe. Es más, comparados a través del tamaño de economía, con el indicador producto interno bruto (PIB), México es la economía número 12 mientras que los Emiratos Árabes Unidos son la 51. Esto es, somos un país mucho más rico. Pero, ¡oh sorpresa! Cuando dividimos ese PIB entre la población económicamente activa (PEA), es decir, la que puede trabajar, nos encontramos que los papeles se invierten: México es el país número 47 y los EAU son el 12. Es decir, menos personas producen más dinero.
Y esto no es cosa menor. Los árabes nos superan casi en 4 veces en el indicador PIB per cápita. Esto significa que en promedio, los árabes gozan de mejor nivel de vida porque tienen más dinero que gastar. Así de simple. Olvidémonos de índices de calidad de vida, etc. Calidad de vida se relaciona directamente con el dinero disponible para el gasto. O, en el caso de un país, para su inversión.
Los EAU son uno de los países que más invierte en sí mismos, convirtiéndose poco a poco en un destino turístico de muy alto nivel. Saben que el petróleo se terminará más tarde que temprano. México no invierte ni en su gallina de los huevos de oro: PEMEX. Por eso el petróleo nacional está terminando. No se invierte, no se explora.
Y no me detendré a explorar las causas de estos males. Son conocidas somos todos los mexicanos los culpables de esto. Somos culpables en nuestra complicidad con la corrupción. Somos culpables en nuestro conformismo. Somos culpables en nuestra falta de curiosidad del mundo. Somos culpables cuando no exigimos lo que nos corresponde. Somos culpables cuando queremos que “papá gobierno” nos mantenga. Somos culpables cuando no exigimos a los políticos y autoridades.
Así que bueno, mientras rompemos Récords Guiness de roscas de reyes, personas observando el cielo o con más nudistas en la Plaza de la Constitución, otros países están rompiendo sus récords internos de inversión y crecimiento.
Como de costumbre, me despido con una cita, en esta ocasión del español José Ortega y Gasset: “Lo que hace magníficos a los pueblos no es principalmente la altura de sus hombres grandes, sino la de sus innumerables mediocres.”
miércoles, 11 de noviembre de 2009
Impuestos: impuestos… ¿responsablemente?
Pues nuevamente, tanto el Poder Ejecutivo como el Poder Legislativo (con la tácita venia del Poder Judicial), hicieron de lado los intereses del país para anteponer los de ellos. Me refiero, por supuesto, a la Ley de Ingresos de 2010, el rimbombantemente llamado “Año del Bicentenario”.
Esta entrada a mi ya muy olvidado blog, no pretende ser un ensayo de tintes fiscalistas ni de gran contenido numérico. Quiero hablar, como en anteriores entradas, del sentimiento de impotencia y mi percepción de este tema.
Es interesante ver cómo es la política fiscal de México. Parece ser que fue una serie de eventos desafortunados para México: crisis global, precio del petróleo a la baja, inseguridad asustando a los inversionistas, influenza A H1N1. Los ingresos estimados para el Estado Mexicano cayeron estrepitosamente por falta de ingresos petroleros e impositivos. Hablaban de un faltante al menos de trescientos mil millones de pesos (poniéndolo en números se ve la dimensión de esta cifra: $300,000,000,000.00 M.N.). La pregunta era: ¿de dónde sacar el dinero? Una pregunta por cierto, difícil de contestar, sin duda.
Por un lado, existía la posibilidad de endeudarse con bancos y organismos internacionales. México, onceava potencia económica mundial, cuenta con la posibilidad de pedir dinero prestado a manos llenas. Sin embargo, el costo de esto es inmenso: endeudar a toda la presente generación en pos de no hacer cambios reales en la política fiscal mexicana. Sin embargo, el Poder Ejecutivo no deshecho esta posibilidad del todo: recibió el apoyo del Fondo Monetario Internacional, de los EUA, y de otros organismos, por no menos de cuarenta mil millones de pesos (nuevamente, poner esta cifra en número la hace ver más impresionante, tomando en cuenta que son dólares americanos: $40,000,000,000.00 USD). Este capital sería usado sólo en caso de extrema necesidad. Hasta donde sé, no se ha usado y es tan sólo un blindaje para el Gobierno.
Por otro lado, existía la posibilidad de hacer un presupuesto de la Federación estimando un precio del petróleo mexicano muy por encima de lo estimado por analistas. Una apuesta riesgosa y atractiva. Durante años pasados, el precio del petróleo fue estimado muy por debajo de su precio real del mercado, dando al Gobierno recursos extraordinarios por este concepto. ¿Dónde esta ese dinero? En la creciente y creciente burocracia (no sólo la de bajos, sino la de altos ingresos), la ineficiencia de PEMEX, CFE y LyFC (afortunadamente, ésta última ya extinta), entre muchas otras dependencias gubernamentales, que en lugar de ser modernizadas (tanto en su marco legal como en la práctica), siguieron siendo subvencionadas por el Estado y por ese petróleo. Al final, el Poder Legislativo determinó un precio del crudo en concordancia con lo estimado por los analistas. Sabia decisión, desde mi punto de vista.
Última alternativa: elevar impuestos. En un mundo en crisis (literalmente), la mayoría de los países tuvieron el mismo problema que el nuestro: menor actividad económica y, por ende, menores ingresos fiscales. La mayoría de estos países decidieron irse por un camino que parecía suicida: disminuir los impuestos directos a los ingresos (llamados en muchos lados, incluso en México, “Impuesto sobre la Renta”); también redujeron los impuestos a las empresas, disminuyeron sus gastos corrientes (es decir, el gasto operativo del gobierno: salarios, materiales de oficina, etc.). No obstante, incrementaron los impuestos al consumo en una cantidad no exorbitante; también decidieron endeudarse en una cantidad manejable respecto a sus economías, es decir, en cantidades que no pusieran en riesgo la viabilidad operacional de su gobierno al largo plazo. ¿En qué redundó eso? Muchas de esas economías ya están saliendo o salieron de la recesión.
¿Qué decidió el Poder Legislativo? Cargar más impuestos a aquellos que ya pagamos, es decir a aquellos contribuyentes cautivos: empleados y empresas privadas ya registrados ante la autoridad tributaria. Debe decirse que el Poder Ejecutivo propuso a nuestros egregios diputados la imposición de un impuesto del 2% a alimentos y medicinas, hoy exentos de cualquier gravamen; pero también, el Poder Ejecutivo deseaba cargar más la mano a los que ya pagamos impuesto sobre la renta, para elevarlo de 28% a 30%. También quería elevar impuestos a tabacos y alcohol (afortunadamente no al vino tino), así como crear un impuesto de 4% a las telecomunicaciones, incluyendo Internet.
Lo que sucedió después de grilla y más grilla, fue que los diputados y senadores (representantes siempre de sus partidos, nunca de nosotros, quienes les pagamos), decidieron no imponer el 2% a alimentos y medicinas, sí imponer un impuesto sobre la renta de 30% tope y un impuesto a telecomunicaciones de 3%, sin incluir Internet (después de todo sólo el 10% de los mexicanos lo usa en casa y el resto en universidades y oficinas).
Me parece terrible que hayan obrado así porque en lugar de hacer que más gente pague más impuestos, siguen haciendo que quienes ya pagamos impuestos paguemos más. Mi propuesta fiscal sería la siguiente:
- Impuesto de 5% a alimentos y medicina, sin excepción
- ISR de 26% tope
- Impuestos más altos al tabaco y licores de alta graduación alcohólica
- Reducción de gasto corriente del gobierno en al menos 10% (menos prestaciones y bonos a burócratas en general porque, ¿qué derecho tienen ellos a ganar más que yo?)
Mi base para esta propuesta no está basada en ningún estudio económico, sino en el puro sentido común, por lo que puede ser sujeta a múltiples (si no es que a una total) correcciones.
Sin más, me despido, como de costumbre con una frase. En esta ocasión de un americano universal, Benjamin Franklin: “En este mundo no se puede estar seguro de nada, salvo de la muerte y de los impuestos.”
Esta entrada a mi ya muy olvidado blog, no pretende ser un ensayo de tintes fiscalistas ni de gran contenido numérico. Quiero hablar, como en anteriores entradas, del sentimiento de impotencia y mi percepción de este tema.
Es interesante ver cómo es la política fiscal de México. Parece ser que fue una serie de eventos desafortunados para México: crisis global, precio del petróleo a la baja, inseguridad asustando a los inversionistas, influenza A H1N1. Los ingresos estimados para el Estado Mexicano cayeron estrepitosamente por falta de ingresos petroleros e impositivos. Hablaban de un faltante al menos de trescientos mil millones de pesos (poniéndolo en números se ve la dimensión de esta cifra: $300,000,000,000.00 M.N.). La pregunta era: ¿de dónde sacar el dinero? Una pregunta por cierto, difícil de contestar, sin duda.
Por un lado, existía la posibilidad de endeudarse con bancos y organismos internacionales. México, onceava potencia económica mundial, cuenta con la posibilidad de pedir dinero prestado a manos llenas. Sin embargo, el costo de esto es inmenso: endeudar a toda la presente generación en pos de no hacer cambios reales en la política fiscal mexicana. Sin embargo, el Poder Ejecutivo no deshecho esta posibilidad del todo: recibió el apoyo del Fondo Monetario Internacional, de los EUA, y de otros organismos, por no menos de cuarenta mil millones de pesos (nuevamente, poner esta cifra en número la hace ver más impresionante, tomando en cuenta que son dólares americanos: $40,000,000,000.00 USD). Este capital sería usado sólo en caso de extrema necesidad. Hasta donde sé, no se ha usado y es tan sólo un blindaje para el Gobierno.
Por otro lado, existía la posibilidad de hacer un presupuesto de la Federación estimando un precio del petróleo mexicano muy por encima de lo estimado por analistas. Una apuesta riesgosa y atractiva. Durante años pasados, el precio del petróleo fue estimado muy por debajo de su precio real del mercado, dando al Gobierno recursos extraordinarios por este concepto. ¿Dónde esta ese dinero? En la creciente y creciente burocracia (no sólo la de bajos, sino la de altos ingresos), la ineficiencia de PEMEX, CFE y LyFC (afortunadamente, ésta última ya extinta), entre muchas otras dependencias gubernamentales, que en lugar de ser modernizadas (tanto en su marco legal como en la práctica), siguieron siendo subvencionadas por el Estado y por ese petróleo. Al final, el Poder Legislativo determinó un precio del crudo en concordancia con lo estimado por los analistas. Sabia decisión, desde mi punto de vista.
Última alternativa: elevar impuestos. En un mundo en crisis (literalmente), la mayoría de los países tuvieron el mismo problema que el nuestro: menor actividad económica y, por ende, menores ingresos fiscales. La mayoría de estos países decidieron irse por un camino que parecía suicida: disminuir los impuestos directos a los ingresos (llamados en muchos lados, incluso en México, “Impuesto sobre la Renta”); también redujeron los impuestos a las empresas, disminuyeron sus gastos corrientes (es decir, el gasto operativo del gobierno: salarios, materiales de oficina, etc.). No obstante, incrementaron los impuestos al consumo en una cantidad no exorbitante; también decidieron endeudarse en una cantidad manejable respecto a sus economías, es decir, en cantidades que no pusieran en riesgo la viabilidad operacional de su gobierno al largo plazo. ¿En qué redundó eso? Muchas de esas economías ya están saliendo o salieron de la recesión.
¿Qué decidió el Poder Legislativo? Cargar más impuestos a aquellos que ya pagamos, es decir a aquellos contribuyentes cautivos: empleados y empresas privadas ya registrados ante la autoridad tributaria. Debe decirse que el Poder Ejecutivo propuso a nuestros egregios diputados la imposición de un impuesto del 2% a alimentos y medicinas, hoy exentos de cualquier gravamen; pero también, el Poder Ejecutivo deseaba cargar más la mano a los que ya pagamos impuesto sobre la renta, para elevarlo de 28% a 30%. También quería elevar impuestos a tabacos y alcohol (afortunadamente no al vino tino), así como crear un impuesto de 4% a las telecomunicaciones, incluyendo Internet.
Lo que sucedió después de grilla y más grilla, fue que los diputados y senadores (representantes siempre de sus partidos, nunca de nosotros, quienes les pagamos), decidieron no imponer el 2% a alimentos y medicinas, sí imponer un impuesto sobre la renta de 30% tope y un impuesto a telecomunicaciones de 3%, sin incluir Internet (después de todo sólo el 10% de los mexicanos lo usa en casa y el resto en universidades y oficinas).
Me parece terrible que hayan obrado así porque en lugar de hacer que más gente pague más impuestos, siguen haciendo que quienes ya pagamos impuestos paguemos más. Mi propuesta fiscal sería la siguiente:
- Impuesto de 5% a alimentos y medicina, sin excepción
- ISR de 26% tope
- Impuestos más altos al tabaco y licores de alta graduación alcohólica
- Reducción de gasto corriente del gobierno en al menos 10% (menos prestaciones y bonos a burócratas en general porque, ¿qué derecho tienen ellos a ganar más que yo?)
Mi base para esta propuesta no está basada en ningún estudio económico, sino en el puro sentido común, por lo que puede ser sujeta a múltiples (si no es que a una total) correcciones.
Sin más, me despido, como de costumbre con una frase. En esta ocasión de un americano universal, Benjamin Franklin: “En este mundo no se puede estar seguro de nada, salvo de la muerte y de los impuestos.”
miércoles, 1 de julio de 2009
Demandas de un ciudadano común (más no corriente)
Este será una entrada breve, porque a diferencia de los diputados y senadores, sí tengo un buen de trabajo y además me evalúan por el mismo, y eso que no hay reelección en mi lugar de trabajo. Hay opción: o trabajar o salir.
Pero en fin, enlisto brevemente mis exigencias al H. Congreso de la Unión:
Propuesta 1: Eliminar la cantidad de diputados federales.
¿Cómo? Eliminando la figura del candidato plurinominal.
El candidato plurinominal está en el Congreso sin respaldo del voto popular y siendo un costo altísimo. De los 500 diputados, 200 son plurinominales, es decir el 40%. El diputado plurinominal existe, desde mi punto de vista, para dar a los partidos políticos espacios para alojar a ex senadores, ex gobernadores, ex líderes sindicales, ex … o simplemente para darle un “hueso” a un amigo, hijo o “descobijado” político. Desconozco el dato del presupuesto para la Cámara de Diputados, pero es tan simple como si eliminamos a los plurinominales eliminamos el 40% del costo. Este dinero bien puede ser usado para salud o investigación.
Propuesta 2: Eliminar cantidad de senadores.
¿Cómo? Elminando a los diputados de mayoría relativa y la doble fórmula.
Debe haber sólo un senador por Entidad Federativa, no más. Al igual que los diputados, reducir ese número representaría grandes ahorros. De los 128 senadores, sólo 32 representan a los Estados; el resto, son paja. Estamos hablando de un ahorro de que 75% de los senadores están de más. Además de ahorros de dinero, estoy seguro que menos senadores y diputados harán más fácil la tarea de ponerse de acuerdo.
Propuesta 3: Eliminar presupuesto de partidos políticos a la mitad (al menos)
¿Cómo? Modificar la ley.
Permitiendo que los ciudadanos podamos apoyar a los partidos de acuerdo a nuestra propia decisión, pero sobretodo, gracias a sus actuaciones en el Congreso.
Se argumenta que estas subvenciones sirven para que los partidos no reciban dinero del narcotráfico ni que tengan compromisos con otros actores económico – políticos. Me pregunto, ¿no están, entonces, obligados ante quienes les pagamos y a quienes teóricamente representan?
Propuesta 4: Permitir a cualquier ciudadano de bien a ser diputado o senador sin ser miembro de un partido político.
¿Cómo? Modificar la ley.
Si un distrito cree que un ciudadano que habita allí es mejor que cualquier candidato (les garantizo que existen), podemos tener gente de bien, y que esté más comprometida con sus representados que con sus partidos.
Propuesta 5: Permitir la reelección de diputados y senadores.
¿Cómo? Modificar la ley y quitarse lagañas antiguas de la Rrevolución.
¿Votarían ustedes por un diputado o senador plurinominal nuevamente? Misma pregunta, pero para uno electo popularmente. Les garantizo que nadie lo haría. Permitamos la reelección. Para que tengan su "hueso" tendrán que hacerse más populares (mas no populistas), mediante el buen trabajo.
Espero que estas propuestas sean leídas y tomadas en cuenta por algunos legisladores. A éstos, los conmino a hacer cosas inteligentes. La gente no es tonta. Vemos también las cosas buenas. Hagan bien las cosas y no necesitarán mamando el dinero de sus representados ya que éstos últimos les pedirán que los sigan representando.
Me despido, como de costumbre con una cita, en esta ocasión de Octavio Paz: “Sin democracia, la libertad es una quimera.”
Pero en fin, enlisto brevemente mis exigencias al H. Congreso de la Unión:
Propuesta 1: Eliminar la cantidad de diputados federales.
¿Cómo? Eliminando la figura del candidato plurinominal.
El candidato plurinominal está en el Congreso sin respaldo del voto popular y siendo un costo altísimo. De los 500 diputados, 200 son plurinominales, es decir el 40%. El diputado plurinominal existe, desde mi punto de vista, para dar a los partidos políticos espacios para alojar a ex senadores, ex gobernadores, ex líderes sindicales, ex … o simplemente para darle un “hueso” a un amigo, hijo o “descobijado” político. Desconozco el dato del presupuesto para la Cámara de Diputados, pero es tan simple como si eliminamos a los plurinominales eliminamos el 40% del costo. Este dinero bien puede ser usado para salud o investigación.
Propuesta 2: Eliminar cantidad de senadores.
¿Cómo? Elminando a los diputados de mayoría relativa y la doble fórmula.
Debe haber sólo un senador por Entidad Federativa, no más. Al igual que los diputados, reducir ese número representaría grandes ahorros. De los 128 senadores, sólo 32 representan a los Estados; el resto, son paja. Estamos hablando de un ahorro de que 75% de los senadores están de más. Además de ahorros de dinero, estoy seguro que menos senadores y diputados harán más fácil la tarea de ponerse de acuerdo.
Propuesta 3: Eliminar presupuesto de partidos políticos a la mitad (al menos)
¿Cómo? Modificar la ley.
Permitiendo que los ciudadanos podamos apoyar a los partidos de acuerdo a nuestra propia decisión, pero sobretodo, gracias a sus actuaciones en el Congreso.
Se argumenta que estas subvenciones sirven para que los partidos no reciban dinero del narcotráfico ni que tengan compromisos con otros actores económico – políticos. Me pregunto, ¿no están, entonces, obligados ante quienes les pagamos y a quienes teóricamente representan?
Propuesta 4: Permitir a cualquier ciudadano de bien a ser diputado o senador sin ser miembro de un partido político.
¿Cómo? Modificar la ley.
Si un distrito cree que un ciudadano que habita allí es mejor que cualquier candidato (les garantizo que existen), podemos tener gente de bien, y que esté más comprometida con sus representados que con sus partidos.
Propuesta 5: Permitir la reelección de diputados y senadores.
¿Cómo? Modificar la ley y quitarse lagañas antiguas de la Rrevolución.
¿Votarían ustedes por un diputado o senador plurinominal nuevamente? Misma pregunta, pero para uno electo popularmente. Les garantizo que nadie lo haría. Permitamos la reelección. Para que tengan su "hueso" tendrán que hacerse más populares (mas no populistas), mediante el buen trabajo.
Espero que estas propuestas sean leídas y tomadas en cuenta por algunos legisladores. A éstos, los conmino a hacer cosas inteligentes. La gente no es tonta. Vemos también las cosas buenas. Hagan bien las cosas y no necesitarán mamando el dinero de sus representados ya que éstos últimos les pedirán que los sigan representando.
Me despido, como de costumbre con una cita, en esta ocasión de Octavio Paz: “Sin democracia, la libertad es una quimera.”
Demandas de un ciudadano común (más no corriente)
Este será una entrada breve, porque a diferencia de los diputados y senadores, sí tengo un buen de trabajo y además me evalúan por el mismo, y eso que no hay reelección en mi lugar de trabajo. Hay opción: o trabajar o salir.
Pero en fin, enlisto brevemente mis exigencias al H. Congreso de la Unión:
Propuesta 1: Eliminar la cantidad de diputados federales.
¿Cómo? Eliminando la figura del candidato plurinominal.
El candidato plurinominal está en el Congreso sin respaldo del voto popular y siendo un costo altísimo. De los 500 diputados, 200 son plurinominales, es decir el 40%. El diputado plurinominal existe, desde mi punto de vista, para dar a los partidos políticos espacios para alojar a ex senadores, ex gobernadores, ex líderes sindicales, ex … o simplemente para darle un “hueso” a un amigo, hijo o “descobijado” político. Desconozco el dato del presupuesto para la Cámara de Diputados, pero es tan simple como si eliminamos a los plurinominales eliminamos el 40% del costo. Este dinero bien puede ser usado para salud o investigación.
Propuesta 2: Eliminar cantidad de senadores.
¿Cómo? Elminando a los diputados de mayoría relativa y la doble fórmula.
Debe haber sólo un senador por Entidad Federativa, no más. Al igual que los diputados, reducir ese número representaría grandes ahorros. De los 128 senadores, sólo 32 representan a los Estados; el resto, son paja. Estamos hablando de un ahorro de que 75% de los senadores están de más. Además de ahorros de dinero, estoy seguro que menos senadores y diputados harán más fácil la tarea de ponerse de acuerdo.
Propuesta 3: Eliminar presupuesto de partidos políticos a la mitad (al menos)
¿Cómo? Modificar la ley.
Permitiendo que los ciudadanos podamos apoyar a los partidos de acuerdo a nuestra propia decisión, pero sobretodo, gracias a sus actuaciones en el Congreso.
Se argumenta que estas subvenciones sirven para que los partidos no reciban dinero del narcotráfico ni que tengan compromisos con otros actores económico – políticos. Me pregunto, ¿no están, entonces, obligados ante quienes les pagamos y a quienes teóricamente representan?
Propuesta 4: Permitir a cualquier ciudadano de bien a ser diputado o senador sin ser miembro de un partido político.
¿Cómo? Modificar la ley.
Si un distrito cree que un ciudadano que habita allí es mejor que cualquier candidato (les garantizo que existen), podemos tener gente de bien, y que esté más comprometida con sus representados que con sus partidos.
Espero que estas propuestas sean leídas y tomadas en cuenta por algunos legisladores. A éstos, los conmino a hacer cosas inteligentes. La gente no es tonta. Vemos también las cosas buenas. Hagan bien las cosas y no necesitarán mamando el dinero de sus representados ya que éstos últimos les pedirán que los sigan representando.
Me despido, como de costumbre con una cita, en esta ocasión de Octavio Paz: “Sin democracia, la libertad es una quimera.”
Pero en fin, enlisto brevemente mis exigencias al H. Congreso de la Unión:
Propuesta 1: Eliminar la cantidad de diputados federales.
¿Cómo? Eliminando la figura del candidato plurinominal.
El candidato plurinominal está en el Congreso sin respaldo del voto popular y siendo un costo altísimo. De los 500 diputados, 200 son plurinominales, es decir el 40%. El diputado plurinominal existe, desde mi punto de vista, para dar a los partidos políticos espacios para alojar a ex senadores, ex gobernadores, ex líderes sindicales, ex … o simplemente para darle un “hueso” a un amigo, hijo o “descobijado” político. Desconozco el dato del presupuesto para la Cámara de Diputados, pero es tan simple como si eliminamos a los plurinominales eliminamos el 40% del costo. Este dinero bien puede ser usado para salud o investigación.
Propuesta 2: Eliminar cantidad de senadores.
¿Cómo? Elminando a los diputados de mayoría relativa y la doble fórmula.
Debe haber sólo un senador por Entidad Federativa, no más. Al igual que los diputados, reducir ese número representaría grandes ahorros. De los 128 senadores, sólo 32 representan a los Estados; el resto, son paja. Estamos hablando de un ahorro de que 75% de los senadores están de más. Además de ahorros de dinero, estoy seguro que menos senadores y diputados harán más fácil la tarea de ponerse de acuerdo.
Propuesta 3: Eliminar presupuesto de partidos políticos a la mitad (al menos)
¿Cómo? Modificar la ley.
Permitiendo que los ciudadanos podamos apoyar a los partidos de acuerdo a nuestra propia decisión, pero sobretodo, gracias a sus actuaciones en el Congreso.
Se argumenta que estas subvenciones sirven para que los partidos no reciban dinero del narcotráfico ni que tengan compromisos con otros actores económico – políticos. Me pregunto, ¿no están, entonces, obligados ante quienes les pagamos y a quienes teóricamente representan?
Propuesta 4: Permitir a cualquier ciudadano de bien a ser diputado o senador sin ser miembro de un partido político.
¿Cómo? Modificar la ley.
Si un distrito cree que un ciudadano que habita allí es mejor que cualquier candidato (les garantizo que existen), podemos tener gente de bien, y que esté más comprometida con sus representados que con sus partidos.
Espero que estas propuestas sean leídas y tomadas en cuenta por algunos legisladores. A éstos, los conmino a hacer cosas inteligentes. La gente no es tonta. Vemos también las cosas buenas. Hagan bien las cosas y no necesitarán mamando el dinero de sus representados ya que éstos últimos les pedirán que los sigan representando.
Me despido, como de costumbre con una cita, en esta ocasión de Octavio Paz: “Sin democracia, la libertad es una quimera.”
sábado, 20 de junio de 2009
Elecciones 2009: ¿qué debe hacer el ciudadano común (mas no corriente)?
Mucho me cuestioné si debía o no ingresar esta entrada. Dar más publicidad y gastar más bytes en algo que prácticamente está abusado, informativamente hablando. Me refiero a las elecciones de este 2009.
No es fácil dejar pasar inadvertido el derroche de publicidad que la Partidocracia hace en nuestras calles (sí, nuestras, porque hasta donde sé, son propiedad de la Nación, no de los partidos, menos del Estado). He llegado a apreciar el colorido que tanto plástico (que según muchos de ellos es 100% reciclable) y papel, anuncios espectaculares y demás, dan a nuestras ciudades. Por un lado, tenemos unos bellos carteles del que decoran con los hermosos colores nacionales las calles; por otro lado, el siempre sobrio azul (con toques naranjas, para que no se vea solo), que siempre da un toque de distinción, sobretodo a los edificios de cantera, como en Zacatecas o Oaxaca; ora, tenemos un bellísimo color amarillo (huevo, porque no encuentro un mejor símil) que hace que todo resalte mejor; ora, con el multicolor de la minoría: rojos, turquesas, verdes, naranja. No me queda más que burlarme de este derroche de papel, plástico y dinero. De la radio ni hablo porque ya no escucho, sino que sólo oigo spots de partidos políticos. Y a pesar de todo este derroche publicitario, les garantizo que pocos conocen a sus candidatos locales, federales y demás. Debo ser honesto, conozco a la mitad de los que debería conocer.
Me pregunto, si tengo un negocio y quiero publicitarlo de dicha manera, colocando anuncios por doquier, ¿me lo permitirán? Creo que el argumento en contra sería que eso sería para una empresa privada que busca lucro. Y por supuesto, los bonísimos, finísimos, cándidos, y sobretodo desinteresados candidatos ejercerán un bien a la patria, por el cual sólo reciben lo justo. Por favor, no seamos mal pensados. Los candidatos piensan sólo en nuestro bien como ciudadanos; sus partidos tan sólo son plataformas legales para hacer su pura función de representarnos.
Bueno, creo que mi burla fue ya mucha y no quiero abusar del sarcasmo. La realidad, amigos, es que soy un ciudadano sumamente molesto por la Partidocracia que reina este país. Enojado por el crecimiento del poder de una mujer corriente líder de un sindicato que es el monumento viviente a la más terrible corrupción y nefandos principios del poder. Enojado por la falta de memoria de la mayoría de mis conciudadanos. Enojado porque de pasar de la dictadura de un partido, pasamos a la dictadura de varios. Enojado porque en las "campañas" políticas sólo veo guerras de "Photoshop" como bien dijo don A. Martí. En fin, molesto en general con los políticos mexicanos (por que de clase política no sé a qué se refieren).
Según datos de CNNExpansion.com, si tan sólo vota el 40% del padrón electoral, el costo por cada voto se irá a $457 M.N. Y no crean que porque ustedes no lo pagan directamente no les cuesta. Cada cosa que compran en el supermercado, en la tienda departamental, hasta en la calle, causo algún ingreso (por impuesto) al Gobierno. No digamos los que somos asalariados y que nos quitan por concepto de Impuesto sobre la Renta entre 17% y el 30%, dependiendo del ingreso anual. Imaginen este derroche. Honestamente, algo que deberíamos exigir a nuestros “representantes” es reducir al máximo el gasto por concepto de subvención a partidos políticos. Con tal de que éstos no reciban dinero externo consumen recursos que muy bien podrían usarse para escuelas, áreas deportivas, investigación y desarrollo, y seguridad pública.
TODOS los que militan en un partido político SON culpables de esto; TODO el resto de la población SOMOS culpables por permitirlo. Cuando los partidos se auto otorgaron las sumas millonarias para su funcionamiento y publicidad no hicimos nada.
La pregunta es (y que formulé al inicio), ¿qué puedo hacer como ciudadano común? Votar. Es lo básico. Votar por el partido que sea, en primera instancia el que más se adapte a su pensar político. En segundo lugar, recordar. Por ejemplo, en mi distrito electoral, la actual candidata del PAN para diputación federal fue la delegada de la delegación Miguel Hidalgo, en el D.F. Con ella se ha dado la construcción de más edificios residenciales los cuales, hasta donde sé, les fueron otorgados permisos de construcción sin estudios de factibilidad de abasto de agua; por otro lado, la circulación por varias calles de esa demarcación se vieron interrumpidas por la incapacidad de ella de solucionar un conflicto político con el Jefe de Gobierno. Habitualmente voto por el PAN, pero de ver a esa mujer, sabiendo lo nefasta que es… Recordemos las actuaciones de las personas que se postulan.
Y en tercer lugar, no nos dé miedo votar en blanco. El voto en blanco no es malo, es una afirmación de la ciudadanía de que no existen opciones de voto. Los primeros que dirán que el voto en blanco no es bueno es la Partidocracia. Y es lógico. Ellos necesitan votos para legitimarse. Por mi parte, no pienso legitimar a partidos mediocres todos.
A continuación, coloco lo primero que pienso cuando me nombran a los partidos políticos (en riguroso orden alfabético):
CONVERGENCIA: X
PAN: derecha, incremento del poder del SNTE.
PANAL: Elba Esther Gordillo
PRD: Andrés Manuel López Obrador
PRI: dictadura de un partido, corrupción.
PSD: ilusos
PT: PRD + PRI
PVEM: mercaderes políticos
Voten, aunque sea en blanco, pero voten. Como siempre, me despido con una frase, en esta ocasión de Arnold J. Toynbee: “El mayor castigo para quienes no se interesan por la política es que serán gobenados por personas que sí se interesan.”
No es fácil dejar pasar inadvertido el derroche de publicidad que la Partidocracia hace en nuestras calles (sí, nuestras, porque hasta donde sé, son propiedad de la Nación, no de los partidos, menos del Estado). He llegado a apreciar el colorido que tanto plástico (que según muchos de ellos es 100% reciclable) y papel, anuncios espectaculares y demás, dan a nuestras ciudades. Por un lado, tenemos unos bellos carteles del que decoran con los hermosos colores nacionales las calles; por otro lado, el siempre sobrio azul (con toques naranjas, para que no se vea solo), que siempre da un toque de distinción, sobretodo a los edificios de cantera, como en Zacatecas o Oaxaca; ora, tenemos un bellísimo color amarillo (huevo, porque no encuentro un mejor símil) que hace que todo resalte mejor; ora, con el multicolor de la minoría: rojos, turquesas, verdes, naranja. No me queda más que burlarme de este derroche de papel, plástico y dinero. De la radio ni hablo porque ya no escucho, sino que sólo oigo spots de partidos políticos. Y a pesar de todo este derroche publicitario, les garantizo que pocos conocen a sus candidatos locales, federales y demás. Debo ser honesto, conozco a la mitad de los que debería conocer.
Me pregunto, si tengo un negocio y quiero publicitarlo de dicha manera, colocando anuncios por doquier, ¿me lo permitirán? Creo que el argumento en contra sería que eso sería para una empresa privada que busca lucro. Y por supuesto, los bonísimos, finísimos, cándidos, y sobretodo desinteresados candidatos ejercerán un bien a la patria, por el cual sólo reciben lo justo. Por favor, no seamos mal pensados. Los candidatos piensan sólo en nuestro bien como ciudadanos; sus partidos tan sólo son plataformas legales para hacer su pura función de representarnos.
Bueno, creo que mi burla fue ya mucha y no quiero abusar del sarcasmo. La realidad, amigos, es que soy un ciudadano sumamente molesto por la Partidocracia que reina este país. Enojado por el crecimiento del poder de una mujer corriente líder de un sindicato que es el monumento viviente a la más terrible corrupción y nefandos principios del poder. Enojado por la falta de memoria de la mayoría de mis conciudadanos. Enojado porque de pasar de la dictadura de un partido, pasamos a la dictadura de varios. Enojado porque en las "campañas" políticas sólo veo guerras de "Photoshop" como bien dijo don A. Martí. En fin, molesto en general con los políticos mexicanos (por que de clase política no sé a qué se refieren).
Según datos de CNNExpansion.com, si tan sólo vota el 40% del padrón electoral, el costo por cada voto se irá a $457 M.N. Y no crean que porque ustedes no lo pagan directamente no les cuesta. Cada cosa que compran en el supermercado, en la tienda departamental, hasta en la calle, causo algún ingreso (por impuesto) al Gobierno. No digamos los que somos asalariados y que nos quitan por concepto de Impuesto sobre la Renta entre 17% y el 30%, dependiendo del ingreso anual. Imaginen este derroche. Honestamente, algo que deberíamos exigir a nuestros “representantes” es reducir al máximo el gasto por concepto de subvención a partidos políticos. Con tal de que éstos no reciban dinero externo consumen recursos que muy bien podrían usarse para escuelas, áreas deportivas, investigación y desarrollo, y seguridad pública.
TODOS los que militan en un partido político SON culpables de esto; TODO el resto de la población SOMOS culpables por permitirlo. Cuando los partidos se auto otorgaron las sumas millonarias para su funcionamiento y publicidad no hicimos nada.
La pregunta es (y que formulé al inicio), ¿qué puedo hacer como ciudadano común? Votar. Es lo básico. Votar por el partido que sea, en primera instancia el que más se adapte a su pensar político. En segundo lugar, recordar. Por ejemplo, en mi distrito electoral, la actual candidata del PAN para diputación federal fue la delegada de la delegación Miguel Hidalgo, en el D.F. Con ella se ha dado la construcción de más edificios residenciales los cuales, hasta donde sé, les fueron otorgados permisos de construcción sin estudios de factibilidad de abasto de agua; por otro lado, la circulación por varias calles de esa demarcación se vieron interrumpidas por la incapacidad de ella de solucionar un conflicto político con el Jefe de Gobierno. Habitualmente voto por el PAN, pero de ver a esa mujer, sabiendo lo nefasta que es… Recordemos las actuaciones de las personas que se postulan.
Y en tercer lugar, no nos dé miedo votar en blanco. El voto en blanco no es malo, es una afirmación de la ciudadanía de que no existen opciones de voto. Los primeros que dirán que el voto en blanco no es bueno es la Partidocracia. Y es lógico. Ellos necesitan votos para legitimarse. Por mi parte, no pienso legitimar a partidos mediocres todos.
A continuación, coloco lo primero que pienso cuando me nombran a los partidos políticos (en riguroso orden alfabético):
CONVERGENCIA: X
PAN: derecha, incremento del poder del SNTE.
PANAL: Elba Esther Gordillo
PRD: Andrés Manuel López Obrador
PRI: dictadura de un partido, corrupción.
PSD: ilusos
PT: PRD + PRI
PVEM: mercaderes políticos
Voten, aunque sea en blanco, pero voten. Como siempre, me despido con una frase, en esta ocasión de Arnold J. Toynbee: “El mayor castigo para quienes no se interesan por la política es que serán gobenados por personas que sí se interesan.”
sábado, 23 de mayo de 2009
Lo prometido es deuda… la Iglesia me ha hecho bien.
Hace una semana escribí en el blog de don Juan Carlos Ramos una promesa: escribir sobre lo bueno de la Iglesia de Roma. Esto se dio debido a que, para ser honesto, siempre la critico. Él, sin embargo, me hizo ver que siempre se ven las cosas malas de ésta…me atrevo a decir que casi de todo, no sólo de ella. Me pareció salomónico hacerlo.
Antes que nada, quiero hablar de las cosas buenas que me ha hecho la Iglesia. Y en esto, todo cuenta: desde haberme hecho sentir bien hasta beneficios directos.
Cuando mi padre falleció, allá en el lejano 1990, un día después del suceso, la directora del Colegio Juana de Arco (al cual asistí desde segundo de primaria hasta tercero de secundaria), la hermana Martha Gloria le marcó por teléfono a mi madre informándole que no se preocupara por la educación mía y de mi hermana. Desde ese momento la escuela se haría cargo de eso.
Esa acción fue simplemente desinteresado amor. En esos tiempos no existían los seguros para cubrir estudios y mucho menos mi escuela lo cobraba. Convencido estoy que esa acción me ha convertido, para bien o para mal, en la persona que soy. Mis mejores amigos, mi educación, e incluso mi interés por la Iglesia de Roma (y del Judaísmo) vienen de esa época. No puedo agradecer demasiado lo que la hermana Martha Gloria hizo por mí. Sé que esa acción de la mencionada religiosa fue inspiración divina, ya fuera inspirada en la tradición del Cristo o lo que sea. Si cielo existe, ella por esa simple acción lo tiene.
Otra hermana de la Congregación del Verbo Encarnado, como la hermana Martha Gloria, fue la hermana Pruneda. No puedo describir la infinita paciencia y amor con el cual me aguantó (esa es la palabra porque en serio que soy un caso). Su cariño es perenne en mi existir y mucho de lo que soy se lo debo a ella. Fue ella quien me dijo que ser un ávido lector siempre me distinguiría; que no era malo ser el “científico loco”. No soy ya el citado personaje, pero ella impulsó ese sentimiento para tener afán de conocimiento.
Por otro lado, debo decir que aunque fue hecho por coerción, todo el arte, desde templos hasta música, pasando por pintura y escultura, en fin, todo el arte sacro es simplemente maravilloso. De no ser por el patrocinio de la Iglesia de Roma y sus ministros no tendríamos todo ese acervo cultural que gozamos en Occidente. Desde San Pedro hasta San Juan Chamula, el arte es vasto.
Gracias a ese arte mis ganas pasar una luna de miel en Roma fueron lo suficientemente fuertes como para hacerlo. Y no fue una experiencia espiritual (mi fe en la Iglesia se había perdido desde hace años), sino un éxtasis sensual. Mis sentidos se inundaron de tanto arte. Debo confesar que en mis tiempos de bachiller ese arte y cultura fueron un fuerte incentivador para tomar la orden de Ignacio de Loyola con la única finalidad de pasar mi vida en Roma, en San Pedro, estudiando en sus bibliotecas.
Por último, mencionar las grandes obras de caridad que la Iglesia hace no es cosa menor. No las conozco, pero sé que muchas hay. Sí, la Iglesia, desde mi punto de vista, es incongruente con su mensaje y con la naturaleza, pero si su doctrina hace que buenas cosas sucedan y el arte florezca, ¿por qué debería dejar de existir? Si saca lo mejor al menos una persona, creo que su misión está cumplida.
Sin más, me despido como de costumbre con una cita, en esta ocasión del Evangelio de Juan. Es una frase que para mí resume toda la enseñanza cristiana: “Amaos los unos a los otros como Yo los he amado.”
Antes que nada, quiero hablar de las cosas buenas que me ha hecho la Iglesia. Y en esto, todo cuenta: desde haberme hecho sentir bien hasta beneficios directos.
Cuando mi padre falleció, allá en el lejano 1990, un día después del suceso, la directora del Colegio Juana de Arco (al cual asistí desde segundo de primaria hasta tercero de secundaria), la hermana Martha Gloria le marcó por teléfono a mi madre informándole que no se preocupara por la educación mía y de mi hermana. Desde ese momento la escuela se haría cargo de eso.
Esa acción fue simplemente desinteresado amor. En esos tiempos no existían los seguros para cubrir estudios y mucho menos mi escuela lo cobraba. Convencido estoy que esa acción me ha convertido, para bien o para mal, en la persona que soy. Mis mejores amigos, mi educación, e incluso mi interés por la Iglesia de Roma (y del Judaísmo) vienen de esa época. No puedo agradecer demasiado lo que la hermana Martha Gloria hizo por mí. Sé que esa acción de la mencionada religiosa fue inspiración divina, ya fuera inspirada en la tradición del Cristo o lo que sea. Si cielo existe, ella por esa simple acción lo tiene.
Otra hermana de la Congregación del Verbo Encarnado, como la hermana Martha Gloria, fue la hermana Pruneda. No puedo describir la infinita paciencia y amor con el cual me aguantó (esa es la palabra porque en serio que soy un caso). Su cariño es perenne en mi existir y mucho de lo que soy se lo debo a ella. Fue ella quien me dijo que ser un ávido lector siempre me distinguiría; que no era malo ser el “científico loco”. No soy ya el citado personaje, pero ella impulsó ese sentimiento para tener afán de conocimiento.
Por otro lado, debo decir que aunque fue hecho por coerción, todo el arte, desde templos hasta música, pasando por pintura y escultura, en fin, todo el arte sacro es simplemente maravilloso. De no ser por el patrocinio de la Iglesia de Roma y sus ministros no tendríamos todo ese acervo cultural que gozamos en Occidente. Desde San Pedro hasta San Juan Chamula, el arte es vasto.
Gracias a ese arte mis ganas pasar una luna de miel en Roma fueron lo suficientemente fuertes como para hacerlo. Y no fue una experiencia espiritual (mi fe en la Iglesia se había perdido desde hace años), sino un éxtasis sensual. Mis sentidos se inundaron de tanto arte. Debo confesar que en mis tiempos de bachiller ese arte y cultura fueron un fuerte incentivador para tomar la orden de Ignacio de Loyola con la única finalidad de pasar mi vida en Roma, en San Pedro, estudiando en sus bibliotecas.
Por último, mencionar las grandes obras de caridad que la Iglesia hace no es cosa menor. No las conozco, pero sé que muchas hay. Sí, la Iglesia, desde mi punto de vista, es incongruente con su mensaje y con la naturaleza, pero si su doctrina hace que buenas cosas sucedan y el arte florezca, ¿por qué debería dejar de existir? Si saca lo mejor al menos una persona, creo que su misión está cumplida.
Sin más, me despido como de costumbre con una cita, en esta ocasión del Evangelio de Juan. Es una frase que para mí resume toda la enseñanza cristiana: “Amaos los unos a los otros como Yo los he amado.”
sábado, 16 de mayo de 2009
Desde 2008 nada ha cambiado en México, ¿y en Cuba?
Durante esta semana pasada Fidel Castro, probablemente el único dictador vitalicio del hemisferio (aunque sea su hermano la faceta visible de la dictadura), criticó a México y en especial al Presidente, diciendo que México había ocultado información de la influenza. Para rematar, comentó que en México nada había cambiado desde 2000, después de la transición del PRI al PAN, más que la influenza.
Primera declaración: desafortunadamente no puedo asegurar que el Gobierno de la República haya o no haya ocultado información. Desde mi perspectiva no lo hizo. Tan no lo hizo, que tenemos que ver cómo estuvo prácticamente paralizado el país hace unas semanas, y como en algunos lugares la semi-paralización aún está vigente. México dio a conocer al mundo en un acto de responsabilidad (y como un país G-20) lo que sucedía. Lo que sí puedo asegurar es que en Cuba, desde hace 50 años y hasta el presente, de haberse presentado esta situación seguramente jamás nos habríamos enterado sino hasta que la isla estuviera prácticamente infectada en su totalidad. Lo único bueno de esa situación es que, como Cuba es la cárcel más grande del planeta (hasta los estadounidenses tienen allí una base militar que funge como prisión), el virus podría haber estado mucho más contenido.
Segunda declaración: no tiene ni vergüenza, ni memoria y creo que está “chocheando” el Comandante. Estoy de acuerdo, muchas cosas no han cambiado en México desde hace 50, 70 y hasta más años. Nuestra corrupción, heredada del inmenso aparato público burocrático de la época Colonial, es incluso más antigua que México como nación. Sin embargo, el México que veo hoy (yo, un individuo de 29.5 años de edad) es un México muy distinto a cuando era niño. Y no sólo hablo de avances naturales; hablo de que los periódicos dan noticias más veraces, hablo de que ahora el cambio de un Presidente a otro o de un partido a otro no va acompañado de crisis económicas, hablo de que la “fayuca” prácticamente desapareció por nuestra apertura, hablo de eso y muchas, muchas cosas más que sí han cambiado. Hablo de que hoy día, puedo planear financieramente mi vida de aquí a 5, 10 ó 20 años porque es un país estable.
¿Qué ha cambiado en Cuba? Sí, su sistema de salud, vivienda y deporte son excepcionales y probablemente de lo mejor después de los EUA y Canadá. Pero ¿de qué sirve eso si no puedo comer lo que pueda pagarme? ¿De qué sirve tener una excelente salud y excelentes médicos si no puedo vivir libremente y desperdiciar o aprovechar mi salud como lo desee? ¿De qué sirve contar con un sistema deportivo de calidad si no puedo jugar libremente? ¿De qué sirve ser cubano estos días si no es para recordar la triste situación en que viven?
Me da mucha tristeza ver como un pueblo hermano como el cubano (y para como van las cosas, el venezolano) está bajo el yugo de una familia y un grupo de comunistas que se preocupan sólo por sus propias familias (como todo político). Al menos en mi país, puedo caminar por donde desee, salir del país cuando quiera (y pueda costearlo, claro), puedo comer lo que quiera y hacer lo que desee. Gracias a Dios por haberme hecho mexicano.
Algo que sin embargo me molesta sobremanera es el “malinchismo” del mexicano. Miembros del muy respetable Partido del Trabajo (PT) – espero se note el sarcasmo – declararon que México y el Presidente deben aceptar las críticas de Castro Ruz. ¡Vive Dios! Critican cuando el presidente en turno de los EUA pide o declara algo sobre México, pero si el viejito barbón dice que México debe ser una cárcel, está en lo correcto. Eso es lo que hace que, afortunadamente, jamás vayan a ser una verdadera fuerza política.
Antes de concluir con mi tradicional cita, quiero pedirle a todos aquellos que ven en Cuba un modelo a seguir, que se vayan a vivir allá. Les garantizo que más de la mitad de los mexicanos estaríamos en contra. Pero vayan para allá, seguro los aceptan tan bien como nosotros a ellos. Sólo les digo que los cubanos que he tenido el placer de conocer dicen: “México es la octava maravilla del mundo”.
Y para concluir, mi cita. En esta ocasión de un cubano universal, don José Martí y Pérez, de su obra Guatemala: “Puesto que la desunión fue nuestra muerte, ¿qué vulgar entendimiento ni corazón mezquino ha menester que se le diga que de la unión depende nuestra vida?"
Primera declaración: desafortunadamente no puedo asegurar que el Gobierno de la República haya o no haya ocultado información. Desde mi perspectiva no lo hizo. Tan no lo hizo, que tenemos que ver cómo estuvo prácticamente paralizado el país hace unas semanas, y como en algunos lugares la semi-paralización aún está vigente. México dio a conocer al mundo en un acto de responsabilidad (y como un país G-20) lo que sucedía. Lo que sí puedo asegurar es que en Cuba, desde hace 50 años y hasta el presente, de haberse presentado esta situación seguramente jamás nos habríamos enterado sino hasta que la isla estuviera prácticamente infectada en su totalidad. Lo único bueno de esa situación es que, como Cuba es la cárcel más grande del planeta (hasta los estadounidenses tienen allí una base militar que funge como prisión), el virus podría haber estado mucho más contenido.
Segunda declaración: no tiene ni vergüenza, ni memoria y creo que está “chocheando” el Comandante. Estoy de acuerdo, muchas cosas no han cambiado en México desde hace 50, 70 y hasta más años. Nuestra corrupción, heredada del inmenso aparato público burocrático de la época Colonial, es incluso más antigua que México como nación. Sin embargo, el México que veo hoy (yo, un individuo de 29.5 años de edad) es un México muy distinto a cuando era niño. Y no sólo hablo de avances naturales; hablo de que los periódicos dan noticias más veraces, hablo de que ahora el cambio de un Presidente a otro o de un partido a otro no va acompañado de crisis económicas, hablo de que la “fayuca” prácticamente desapareció por nuestra apertura, hablo de eso y muchas, muchas cosas más que sí han cambiado. Hablo de que hoy día, puedo planear financieramente mi vida de aquí a 5, 10 ó 20 años porque es un país estable.
¿Qué ha cambiado en Cuba? Sí, su sistema de salud, vivienda y deporte son excepcionales y probablemente de lo mejor después de los EUA y Canadá. Pero ¿de qué sirve eso si no puedo comer lo que pueda pagarme? ¿De qué sirve tener una excelente salud y excelentes médicos si no puedo vivir libremente y desperdiciar o aprovechar mi salud como lo desee? ¿De qué sirve contar con un sistema deportivo de calidad si no puedo jugar libremente? ¿De qué sirve ser cubano estos días si no es para recordar la triste situación en que viven?
Me da mucha tristeza ver como un pueblo hermano como el cubano (y para como van las cosas, el venezolano) está bajo el yugo de una familia y un grupo de comunistas que se preocupan sólo por sus propias familias (como todo político). Al menos en mi país, puedo caminar por donde desee, salir del país cuando quiera (y pueda costearlo, claro), puedo comer lo que quiera y hacer lo que desee. Gracias a Dios por haberme hecho mexicano.
Algo que sin embargo me molesta sobremanera es el “malinchismo” del mexicano. Miembros del muy respetable Partido del Trabajo (PT) – espero se note el sarcasmo – declararon que México y el Presidente deben aceptar las críticas de Castro Ruz. ¡Vive Dios! Critican cuando el presidente en turno de los EUA pide o declara algo sobre México, pero si el viejito barbón dice que México debe ser una cárcel, está en lo correcto. Eso es lo que hace que, afortunadamente, jamás vayan a ser una verdadera fuerza política.
Antes de concluir con mi tradicional cita, quiero pedirle a todos aquellos que ven en Cuba un modelo a seguir, que se vayan a vivir allá. Les garantizo que más de la mitad de los mexicanos estaríamos en contra. Pero vayan para allá, seguro los aceptan tan bien como nosotros a ellos. Sólo les digo que los cubanos que he tenido el placer de conocer dicen: “México es la octava maravilla del mundo”.
Y para concluir, mi cita. En esta ocasión de un cubano universal, don José Martí y Pérez, de su obra Guatemala: “Puesto que la desunión fue nuestra muerte, ¿qué vulgar entendimiento ni corazón mezquino ha menester que se le diga que de la unión depende nuestra vida?"
viernes, 8 de mayo de 2009
Influenza, ¿qué dejó? Experiencias.
Más que escribir sobre el nuevo virus de influenza que aún ronda por el mundo, y que afortunadamente no ha sido tan terrible como se vaticinó en un inició, quiero comentar que dejó, desde mi punto de vista, de efectos.
Primeramente el deceso de personas siempre es una situación penosa. Las familias de dichas personas deben estar destrozadas y no puedo más que expresar mis condolencias. Ojalá que dichas muertes nos muestren lo realmente vulnerables que somos a un ente microscópico.
Como todos sabemos hasta el cansancio, el virus dejará terribles afectaciones en el sistema económico mexicano. Turismo, porcicultura, restaurantes, entretenimiento, transporte, … Prácticamente todo sector se vio afectado por este problema. Se dan cifras, datos y estimaciones. Pero de que a todos nos pegará de una u otra manera en el bolsillo eso es seguro.
En el caso particular de mi familia nuclear (de dos por el momento y afortunadamente) la afectación fue en primer lugar, un fin de semana sin salir a ningún lugar, excepto a reuniones familiares bastante amenas. Como no somos dados a salir demasiado, el cierre de negocios más bien ayudó a que el tráfico en las calles disminuyera a niveles de pueblo fantasma.
Otro caso personal fue la reestructura profunda que ALSEA realizó, desapareciendo áreas como Planeación Estratégica, Comunicación Corporativa, Mercadotecnia, Recursos Humanos y Responsabilidad Social. Ésta última, donde mi esposa trabajaba, resultó en su liquidación. Aunque nos queda claro que la influenza no fue la causa que lo provocó (sino el pésimo primer trimestre de dicha empresa por su malísima administración), es la influenza con lo que relacionaremos esta situación.
En mi caso particular, de ir a un proyecto a los EUA me fue cancelado el viaje ya que el Cliente no deseaba exponer a sus empleados a potencial contagio por mi presencia. Exagerado, tal vez, pero probablemente yo habría hecho lo mismo en su situación. Lo siento porque la ciudad de Portland, Oregon, (lugar del proyecto) es realmente agradable y sí que vale la pena. Definitivamente, de las pocas ciudades de aquel país que conozco, ésa sería en la que me establecería.
¿Qué más nos dejó la influenza? Espero que una buena cultura de higiene entre la población mexicana. Lo interesante es que ha habido una reducción de las infecciones gastrointestinales porque la gente tomó consciencia de este evento. Menos mal que algo bueno queda.
Sin más, ya que el tiempo es corto, me despido, y como de costumbre, con una cita. En esta ocasión, me referiré a Mark Twain: “La única manera de conservar la salud es comer lo que no quieres, beber lo que no te gusta, y hacer lo que preferirías no hacer.”
Primeramente el deceso de personas siempre es una situación penosa. Las familias de dichas personas deben estar destrozadas y no puedo más que expresar mis condolencias. Ojalá que dichas muertes nos muestren lo realmente vulnerables que somos a un ente microscópico.
Como todos sabemos hasta el cansancio, el virus dejará terribles afectaciones en el sistema económico mexicano. Turismo, porcicultura, restaurantes, entretenimiento, transporte, … Prácticamente todo sector se vio afectado por este problema. Se dan cifras, datos y estimaciones. Pero de que a todos nos pegará de una u otra manera en el bolsillo eso es seguro.
En el caso particular de mi familia nuclear (de dos por el momento y afortunadamente) la afectación fue en primer lugar, un fin de semana sin salir a ningún lugar, excepto a reuniones familiares bastante amenas. Como no somos dados a salir demasiado, el cierre de negocios más bien ayudó a que el tráfico en las calles disminuyera a niveles de pueblo fantasma.
Otro caso personal fue la reestructura profunda que ALSEA realizó, desapareciendo áreas como Planeación Estratégica, Comunicación Corporativa, Mercadotecnia, Recursos Humanos y Responsabilidad Social. Ésta última, donde mi esposa trabajaba, resultó en su liquidación. Aunque nos queda claro que la influenza no fue la causa que lo provocó (sino el pésimo primer trimestre de dicha empresa por su malísima administración), es la influenza con lo que relacionaremos esta situación.
En mi caso particular, de ir a un proyecto a los EUA me fue cancelado el viaje ya que el Cliente no deseaba exponer a sus empleados a potencial contagio por mi presencia. Exagerado, tal vez, pero probablemente yo habría hecho lo mismo en su situación. Lo siento porque la ciudad de Portland, Oregon, (lugar del proyecto) es realmente agradable y sí que vale la pena. Definitivamente, de las pocas ciudades de aquel país que conozco, ésa sería en la que me establecería.
¿Qué más nos dejó la influenza? Espero que una buena cultura de higiene entre la población mexicana. Lo interesante es que ha habido una reducción de las infecciones gastrointestinales porque la gente tomó consciencia de este evento. Menos mal que algo bueno queda.
Sin más, ya que el tiempo es corto, me despido, y como de costumbre, con una cita. En esta ocasión, me referiré a Mark Twain: “La única manera de conservar la salud es comer lo que no quieres, beber lo que no te gusta, y hacer lo que preferirías no hacer.”
sábado, 21 de marzo de 2009
Banqueros abusivos...¿hay de otros?
Y miren que no es que me haya sucedido algún desaguisado con la banca, pero cada vez que leo en las noticias que el Gobierno desea limitar los cobros que los señores hacen, me
Los banqueros están reunidos en Acapulco, GRO, en su convención anual. La principal noticia de esta reunión es su rechazo total a la intervención del Estado en el cobro de tasas de interés por créditos y por el cobro de las comisiones.
De entrada yo me opongo a las intervenciones del Estado en las decisiones comerciales. A final de cuentas, el Estado, desde mi punto de vista, debe ser un garante de la seguridad (cosa que evidentemente en México no sucede), de la justicia y proveer el marco bajo el cual se dé la actividad comercial. La teoría dice que por la competencia, los precios de productos y servicios deberán ajustarse de acuerdo a la selección del mercado.
Y sí que ha sucedido. Recuerdo cuando crecía en la septentrional ciudad de Zacatecas, Zac., que no había más que un supermercado y bastantes tiendas. Cuando Soriana y Walmart arribaron a la ciudad fue una revolución porque los comerciantes locales perderían sus cotos de poder de dar los precios que quisieran por ser la única opción disponible para hacer el “mandado”. Hoy día, dos de las tiendas locales que vendían víveres ya no existen. Fue un claro ejemplo de que la gente siempre buscará buenos precios y servicios. En un país como México, el precio es rey.
Sin embargo con los bancos ha sido distinto. Parece muy evidente la predisposición a ayudarlos a ellos y no a nosotros por parte del Estado. Simple y sencillamente los bancos hacen lo que quieren. Cobran las comisiones que desean, cobran las tasas de interés que desean, y te tratan como desean. Si aplicara lo expuesto en el párrafo anterior, aquellos bancos con mejor servicio, menos comisiones y menos tasas de interés deberían ser mpas exitosos. Pero evidentemente en el caso de los bancos no sucede. TODOS cobran lo que se les antoja.
Cuando he llegado a preguntarles por qué es tan bajo el interés que pagan por ahorrar, me dicen que es la tasa referente del mercado, es decir, la Tasa Interbancaria de Referencia (ligada a los CETEES a 28 días). Puedo llegar a comprenderlo, aunque no me guste. Pero cuando pregunto por qué el cobro excesivo en créditos la respuesta varía desde que son tendencias de mercado hasta que el riesgo de no pago es tan elevado que deben protegerse. Es decir, si yo pago en tiempo y soy buen pagador, los altos intereses que pago son para paliar el no pago de las personas que no pagan. A fin de cuentas, la parte de los intereses puedo llegar a entenderla ya que es parte de un ciclo de mercado.
Las comisiones, por otro lado, son cosa aparte. Esas sí que son cobros dictados y definidos por los señores de la banca. Ellos definen si quieren cobrar por cada vez que uses sus cajeros, sus plásticos, si te llegas a retrasar, en fin, por prácticamente todo. Alguien me decía que esas comisiones, por ejemplo las de los cajeros, son por el servicio prestado. Mi respuesta fue que ya de por sí tienen mi dinero guardado, hacen operaciones con él para ganar más dinero (en préstamos, créditos e inversiones varias), y además de ese dinero que ya ganan por tener y manejar mis dineros, me cobran por eso. No es justo.
Creo que en este caso en especial, el Estado sí debe intervenir, ponerles un “hasta aquí” a los señores de la banca, sobretodo en la parte de comisiones. Si bien, las tasas son altas, obedecen a mecanismos más complejos montados en el sistema financiero global; pero esas comisiones por todo deben ser muy pero muy reguladas.
Como de costumbre, me despido con una cita, en esta ocasión de don Francisco de Quevedo y Villegas: “Poderoso caballero es don dinero.”
Los banqueros están reunidos en Acapulco, GRO, en su convención anual. La principal noticia de esta reunión es su rechazo total a la intervención del Estado en el cobro de tasas de interés por créditos y por el cobro de las comisiones.
De entrada yo me opongo a las intervenciones del Estado en las decisiones comerciales. A final de cuentas, el Estado, desde mi punto de vista, debe ser un garante de la seguridad (cosa que evidentemente en México no sucede), de la justicia y proveer el marco bajo el cual se dé la actividad comercial. La teoría dice que por la competencia, los precios de productos y servicios deberán ajustarse de acuerdo a la selección del mercado.
Y sí que ha sucedido. Recuerdo cuando crecía en la septentrional ciudad de Zacatecas, Zac., que no había más que un supermercado y bastantes tiendas. Cuando Soriana y Walmart arribaron a la ciudad fue una revolución porque los comerciantes locales perderían sus cotos de poder de dar los precios que quisieran por ser la única opción disponible para hacer el “mandado”. Hoy día, dos de las tiendas locales que vendían víveres ya no existen. Fue un claro ejemplo de que la gente siempre buscará buenos precios y servicios. En un país como México, el precio es rey.
Sin embargo con los bancos ha sido distinto. Parece muy evidente la predisposición a ayudarlos a ellos y no a nosotros por parte del Estado. Simple y sencillamente los bancos hacen lo que quieren. Cobran las comisiones que desean, cobran las tasas de interés que desean, y te tratan como desean. Si aplicara lo expuesto en el párrafo anterior, aquellos bancos con mejor servicio, menos comisiones y menos tasas de interés deberían ser mpas exitosos. Pero evidentemente en el caso de los bancos no sucede. TODOS cobran lo que se les antoja.
Cuando he llegado a preguntarles por qué es tan bajo el interés que pagan por ahorrar, me dicen que es la tasa referente del mercado, es decir, la Tasa Interbancaria de Referencia (ligada a los CETEES a 28 días). Puedo llegar a comprenderlo, aunque no me guste. Pero cuando pregunto por qué el cobro excesivo en créditos la respuesta varía desde que son tendencias de mercado hasta que el riesgo de no pago es tan elevado que deben protegerse. Es decir, si yo pago en tiempo y soy buen pagador, los altos intereses que pago son para paliar el no pago de las personas que no pagan. A fin de cuentas, la parte de los intereses puedo llegar a entenderla ya que es parte de un ciclo de mercado.
Las comisiones, por otro lado, son cosa aparte. Esas sí que son cobros dictados y definidos por los señores de la banca. Ellos definen si quieren cobrar por cada vez que uses sus cajeros, sus plásticos, si te llegas a retrasar, en fin, por prácticamente todo. Alguien me decía que esas comisiones, por ejemplo las de los cajeros, son por el servicio prestado. Mi respuesta fue que ya de por sí tienen mi dinero guardado, hacen operaciones con él para ganar más dinero (en préstamos, créditos e inversiones varias), y además de ese dinero que ya ganan por tener y manejar mis dineros, me cobran por eso. No es justo.
Creo que en este caso en especial, el Estado sí debe intervenir, ponerles un “hasta aquí” a los señores de la banca, sobretodo en la parte de comisiones. Si bien, las tasas son altas, obedecen a mecanismos más complejos montados en el sistema financiero global; pero esas comisiones por todo deben ser muy pero muy reguladas.
Como de costumbre, me despido con una cita, en esta ocasión de don Francisco de Quevedo y Villegas: “Poderoso caballero es don dinero.”
jueves, 19 de marzo de 2009
Látex vs. Iglesia
El día de ayer escuché una noticia que me hizo romper mi silencio contra las posturas religiosas de la Santa Sede. Me había prometido no decir nada contra sus ideas, porque después de todo, son ideas de fe, pero esta vez atentaron como un jinete casi equiparable a los descritos por Juan de Patmos en su Apocalipsis.
En su visita al continente africano (y más precisamente en el avión que lo transportaba), S.S. Benedicto XVI mencionó que el condón no es la manera de controlar la pandemia de SIDA, y que en realidad, lo agrava. Quiero tratar de entender, desde mi perspectiva, por supuesto, a qué se debió su declaración.
Primero: la Iglesia de Roma siempre se opondrá a cualquier método anticonceptivo, excepto el segurísimo método Billings. Es normal, es la organización más conservadora que existe, es su papel. Las consecuencias para ellos son evidentes: falta de vocaciones, abandono de los templos y un incremento preocupante (para ellos, desde luego) de la gente que decidimos declararnos “no católicos”. Conozco varias parejas, casadas y otras no, que se declaran católicos practicantes y sin embargo usan algún método. Si la Iglesia está tan en contra de los métodos anticonceptivos, que declare que todos que lo usen están en pecado mortal, o que los excomulgue, o no sé. Mi impresión (que puede ser errónea, pues no soy practicante), es que en ese aspecto es tibia.
Segundo: la Iglesia de Roma considera el coito como un mero acto de reproducción de la especie, enmarcado en la consagración del matrimonio. Reproducir la especie para tener más súbditos para la Iglesia. Claro, también está el acompañarse, crear un hogar católico, reproducción de la Sacra Familia, etc. Pero en realidad, ¿qué sucede con aquellos que no deseamos “reproducir la especie”? ¿Tuvimos que habernos casado? Y, si deseábamos dar saciedad a nuestros naturales (y muy humanos) impulsos, ¿cómo le hacemos? No tengo respuesta satisfactoria de la Iglesia. Me pregunto, si estamos hechos a la imagen y semejanza de Dios, ¿los deseos sexuales son por lo tanto divinos? Yo insisto que sí.
Tercero: visto desde un punto de vista moral, el dar condones puede ser tomado como “ve, ten sexo con quien sea, como sea y a la hora que quieras” ya que el condón te protegerá. Esto, a su vez, causaría que la todos esas personas, al tener “sexo seguro” incrementen sus posibilidades de contagio por mal uso del preservativo, mala calidad del mismo o simplemente por su falta de uso en situaciones por demás obvias.
En general, creo que la Iglesia no es el Papa en turno, así como cualquier otra nación. Las declaraciones de S.S. Benedicto XVI tan solo reflejan a una mínima porción de los católicos. De estar equivocado, las ventas de condones y anticonceptivos no crecería (a la fecha no he oído que Sico, Trojan o alguna otra marca de preservativos quiebre). Entonces, ¿qué sucede? ¿Los católicos están o no de acuerdo con su líder espiritual? Me parece que debemos ser congruentes. Se es o no se es. No se está medio embarazado o medio infectado de VIH.
La gente seguiremos teniendo sexo por la simple y sencilla razón de que somos humanos. Como dije, si Dios nos hizo a su imagen y semejanza, ¿no es el sexo por lo tanto también divino? No me enseñaron que Dios esté casado, por lo tanto, ¿se tiene que estar casado para tener relaciones sexuales? Ahora, si se está casado, se tienen relaciones sexuales, la mujer se embaraza (aunque se haya usado el muy preciso método Billings), ¿qué será de un niño no deseado? Con suerte, será un niño aceptado y amado; pero en otros muchos casos será un niño no deseado, no amado y lo peor, sin recursos para su desarrollo.
Aunque ya escribí (y lo escrito, escrito) sobre este tema, lo mejor que podemos hacer, desde mi punto de vista, por la humanidad y el no avance de esta pandemia, es hacer oídos sordos al obispo de Roma. Me uno a la Sociedad Alemana de Ayuda contra el SIDA en su condena al pontífice declarando que “peca contra la humanidad”. Decir que el SIDA sólo se cura con matrimonios (católicos, imagino) y educación es negar la epidemia en el continente con más enfermos de VIH del mundo. Adelante con la educación en todo el mundo, pero también, ajustémonos a la realidad.
Como siempre, me despido con una cita. Más que una cita, es un fragmento de un libro que tiene una historia interesante. Tanto cristianos como judíos dicen que es la metáfora del amor de Dios a nosotros, pero para mí es una joya de la sensualidad entre hombre y mujer. El libro es el Shir Hashirim también conocido como Cantar de los Cantares, atribuido a Salomón, y del cual el rabino Akiva dijo “Todas las escrituras son santas (kodesh), pero el Shir Hasihirim es santísimo (kodesh kodashim).”
“Cuán hermosos son tus pies en las sandalias, ¡oh hija de príncipe! Los contornos de tus muslos son como joyas, obra de mano de excelente maestro. Tu ombligo como una taza redonda que no le falta bebida. Tu vientre como montón de trigo cercado de lirios. Tus dos pechos, como gemelos de gacela. Tu cuello, como torre de marfil; tus ojos, como los estanques de Hesbón junto a la puerta de Bat-rabim; tu nariz, como la torre del Líbano, que mira hacia Damasco. Tu cabeza encima de ti, como el Carmelo; y el cabello de tu cabeza, como la púrpura del rey suspendida en los corredores. ¡Qué hermosa eres, y cuán suave, oh amor deleitoso! Tu estatura es semejante a la palmera, y tus pechos a los racimos. Yo dije: Subiré a la palmera, asiré sus ramas. Deja que tus pechos sean como racimos de vid, y el olor de tu boca como de manzanas, y tu paladar como el buen vino, que se entra a mi amado suavemente, y hace hablar los labios de los viejos. Yo soy de mi amado, y conmigo tiene su contentamiento. Ven, oh amado mío, salgamos al campo, moremos en las aldeas. Levantémonos de mañana a las viñas; veamos si brotan las vides, si están en cierne, si han florecido los granados;aAllí te daré mis amores. Las mandrágoras han dado olor, y a nuestras puertas hay toda suerte de dulces frutas, nuevas y añejas, que para ti, oh amado mío, he guardado.”
En su visita al continente africano (y más precisamente en el avión que lo transportaba), S.S. Benedicto XVI mencionó que el condón no es la manera de controlar la pandemia de SIDA, y que en realidad, lo agrava. Quiero tratar de entender, desde mi perspectiva, por supuesto, a qué se debió su declaración.
Primero: la Iglesia de Roma siempre se opondrá a cualquier método anticonceptivo, excepto el segurísimo método Billings. Es normal, es la organización más conservadora que existe, es su papel. Las consecuencias para ellos son evidentes: falta de vocaciones, abandono de los templos y un incremento preocupante (para ellos, desde luego) de la gente que decidimos declararnos “no católicos”. Conozco varias parejas, casadas y otras no, que se declaran católicos practicantes y sin embargo usan algún método. Si la Iglesia está tan en contra de los métodos anticonceptivos, que declare que todos que lo usen están en pecado mortal, o que los excomulgue, o no sé. Mi impresión (que puede ser errónea, pues no soy practicante), es que en ese aspecto es tibia.
Segundo: la Iglesia de Roma considera el coito como un mero acto de reproducción de la especie, enmarcado en la consagración del matrimonio. Reproducir la especie para tener más súbditos para la Iglesia. Claro, también está el acompañarse, crear un hogar católico, reproducción de la Sacra Familia, etc. Pero en realidad, ¿qué sucede con aquellos que no deseamos “reproducir la especie”? ¿Tuvimos que habernos casado? Y, si deseábamos dar saciedad a nuestros naturales (y muy humanos) impulsos, ¿cómo le hacemos? No tengo respuesta satisfactoria de la Iglesia. Me pregunto, si estamos hechos a la imagen y semejanza de Dios, ¿los deseos sexuales son por lo tanto divinos? Yo insisto que sí.
Tercero: visto desde un punto de vista moral, el dar condones puede ser tomado como “ve, ten sexo con quien sea, como sea y a la hora que quieras” ya que el condón te protegerá. Esto, a su vez, causaría que la todos esas personas, al tener “sexo seguro” incrementen sus posibilidades de contagio por mal uso del preservativo, mala calidad del mismo o simplemente por su falta de uso en situaciones por demás obvias.
En general, creo que la Iglesia no es el Papa en turno, así como cualquier otra nación. Las declaraciones de S.S. Benedicto XVI tan solo reflejan a una mínima porción de los católicos. De estar equivocado, las ventas de condones y anticonceptivos no crecería (a la fecha no he oído que Sico, Trojan o alguna otra marca de preservativos quiebre). Entonces, ¿qué sucede? ¿Los católicos están o no de acuerdo con su líder espiritual? Me parece que debemos ser congruentes. Se es o no se es. No se está medio embarazado o medio infectado de VIH.
La gente seguiremos teniendo sexo por la simple y sencilla razón de que somos humanos. Como dije, si Dios nos hizo a su imagen y semejanza, ¿no es el sexo por lo tanto también divino? No me enseñaron que Dios esté casado, por lo tanto, ¿se tiene que estar casado para tener relaciones sexuales? Ahora, si se está casado, se tienen relaciones sexuales, la mujer se embaraza (aunque se haya usado el muy preciso método Billings), ¿qué será de un niño no deseado? Con suerte, será un niño aceptado y amado; pero en otros muchos casos será un niño no deseado, no amado y lo peor, sin recursos para su desarrollo.
Aunque ya escribí (y lo escrito, escrito) sobre este tema, lo mejor que podemos hacer, desde mi punto de vista, por la humanidad y el no avance de esta pandemia, es hacer oídos sordos al obispo de Roma. Me uno a la Sociedad Alemana de Ayuda contra el SIDA en su condena al pontífice declarando que “peca contra la humanidad”. Decir que el SIDA sólo se cura con matrimonios (católicos, imagino) y educación es negar la epidemia en el continente con más enfermos de VIH del mundo. Adelante con la educación en todo el mundo, pero también, ajustémonos a la realidad.
Como siempre, me despido con una cita. Más que una cita, es un fragmento de un libro que tiene una historia interesante. Tanto cristianos como judíos dicen que es la metáfora del amor de Dios a nosotros, pero para mí es una joya de la sensualidad entre hombre y mujer. El libro es el Shir Hashirim también conocido como Cantar de los Cantares, atribuido a Salomón, y del cual el rabino Akiva dijo “Todas las escrituras son santas (kodesh), pero el Shir Hasihirim es santísimo (kodesh kodashim).”
“Cuán hermosos son tus pies en las sandalias, ¡oh hija de príncipe! Los contornos de tus muslos son como joyas, obra de mano de excelente maestro. Tu ombligo como una taza redonda que no le falta bebida. Tu vientre como montón de trigo cercado de lirios. Tus dos pechos, como gemelos de gacela. Tu cuello, como torre de marfil; tus ojos, como los estanques de Hesbón junto a la puerta de Bat-rabim; tu nariz, como la torre del Líbano, que mira hacia Damasco. Tu cabeza encima de ti, como el Carmelo; y el cabello de tu cabeza, como la púrpura del rey suspendida en los corredores. ¡Qué hermosa eres, y cuán suave, oh amor deleitoso! Tu estatura es semejante a la palmera, y tus pechos a los racimos. Yo dije: Subiré a la palmera, asiré sus ramas. Deja que tus pechos sean como racimos de vid, y el olor de tu boca como de manzanas, y tu paladar como el buen vino, que se entra a mi amado suavemente, y hace hablar los labios de los viejos. Yo soy de mi amado, y conmigo tiene su contentamiento. Ven, oh amado mío, salgamos al campo, moremos en las aldeas. Levantémonos de mañana a las viñas; veamos si brotan las vides, si están en cierne, si han florecido los granados;aAllí te daré mis amores. Las mandrágoras han dado olor, y a nuestras puertas hay toda suerte de dulces frutas, nuevas y añejas, que para ti, oh amado mío, he guardado.”
sábado, 7 de marzo de 2009
¿Existe la democracia?
Esta pregunta me la he hecho hace ya algo de tiempo. La democracia es el sistema de gobierno que nuestro país, junto con todo el hemisferio, sostiene como bandera de organización de los Estados. Sin embargo, ¿es la democracia real o simplemente una ilusión de la realidad?
Veamos nuestro caso, México. La “democracia” que vivimos durante buena parte del siglo XX no fue sino una caricatura. El partido que estuvo en el poder por más de setenta años usaba todo el poder del Estado para ser reelegido una y otra vez. Tuvo que ser un miembro de su mismo partido el que dijera “basta” en 2000 para que hubiese un cambio en el poder. Hay algo que me intriga, sin embargo. Al igual que en las épocas del PRI, sigo viendo que los ricos son más ricos y los pobres más pobres. La democracia no ha hecho nada para mejorar las condiciones de este país. Hoy por hoy, estoy seguro que casi nadie apuesta por ningún partido político. Votamos por el menos peor. Yo, si así sigue todo sigue como va, terminaré por anular mi voto.
Aunque el punto de esta entrada no es dilucidar quién será candidato, sí quiero adentrarme en el por qué. ¿Quién define? Desde mi punto de vista, no existe una democracia, sino una ilusión de la misma. Para mí es muy evidente: los intereses de los dueños de la economía nacional (y mundial) son los que dictan, ultimadamente, quienes son aquellos quienes serán votados.
Si no es así, ¿por qué con cada diferente gobierno no vemos una mejor distribución de la riqueza? Y no me mal entiendan, no comulgo con el comunismo ni con el capitalismo salvaje, aunque debo admitir que, económicamente, prefiero el último. Como bien dijo Aristóteles “la virtud está en el medio”. Pero bueno, regresando al punto, ¿no es interesante observar cómo los políticos nunca se meten con los empresarios ni viceversa? Es porque son los grandes capitales quienes también controlan la política. Ellos no se meten en que si son verdes, azules, rojos o amarillos. Son prácticos, ¿quién me mantendrá y/o incrementará mi capital?
Es por esta simple razón que me da risa cuando veo a los títeres que son los políticos desgañitarse en absurdas peleas por el poder, cuando realmente no lo tienen. Y esto no es exclusivo de nuestro querido México, sino de todo el mundo. Los Estados Unidos de América, la más perfecta democracia (según ellos, claro), son el perfecto ejemplo que son los intereses económicos quienes controlan ese país. El actual presidente no fue elegido por presión social ni mucho menos: así convenía a todos esos intereses.
¿Por qué, ahora con la crisis que nos aqueja, los gobiernos simplemente no dejan en la ignominia (como lo hacen con los gobernados) a aquellos intereses que por más codicia provocaron este global desaguisado económico? La razón, nuevamente, porque son los intereses quienes controlan a los gobiernos, exigiéndoles su intervención (en metálico, por supuesto), a costa de endeudar a los Estados y por lo tanto, a los gobernados.
Siempre ha sido de esa manera; es como es el curso de la Historia. ¿Es malo? Pregunto, ¿qué sería bueno? Es lo que es. Lo único que me parece, sea cual sea el camino que cada Estado tome, es tratar de no ser deshumanizado. Difícil, sí, pero es la única manera de no convertir al dinero en Dios, como Juan Carlos, en su blog, menciona.
Sin más, me despido como de costumbre, con una cita, bueno con un par. La primera de un americano (más que estadounidense, ya que, por definición, los mexicanos también somos estadounideneses) universal, Benjamín Franklin, y la segunda del autor del libro “El Capital”, Carlos Marx:
“De aquel que opina que el dinero puede hacerlo todo, cabe sospechar con fundamento que será capaz de hacer cualquier cosa por dinero.”
“El poder político es simplemente el poder organizado de una clase para oprimir a otra.”
Veamos nuestro caso, México. La “democracia” que vivimos durante buena parte del siglo XX no fue sino una caricatura. El partido que estuvo en el poder por más de setenta años usaba todo el poder del Estado para ser reelegido una y otra vez. Tuvo que ser un miembro de su mismo partido el que dijera “basta” en 2000 para que hubiese un cambio en el poder. Hay algo que me intriga, sin embargo. Al igual que en las épocas del PRI, sigo viendo que los ricos son más ricos y los pobres más pobres. La democracia no ha hecho nada para mejorar las condiciones de este país. Hoy por hoy, estoy seguro que casi nadie apuesta por ningún partido político. Votamos por el menos peor. Yo, si así sigue todo sigue como va, terminaré por anular mi voto.
Aunque el punto de esta entrada no es dilucidar quién será candidato, sí quiero adentrarme en el por qué. ¿Quién define? Desde mi punto de vista, no existe una democracia, sino una ilusión de la misma. Para mí es muy evidente: los intereses de los dueños de la economía nacional (y mundial) son los que dictan, ultimadamente, quienes son aquellos quienes serán votados.
Si no es así, ¿por qué con cada diferente gobierno no vemos una mejor distribución de la riqueza? Y no me mal entiendan, no comulgo con el comunismo ni con el capitalismo salvaje, aunque debo admitir que, económicamente, prefiero el último. Como bien dijo Aristóteles “la virtud está en el medio”. Pero bueno, regresando al punto, ¿no es interesante observar cómo los políticos nunca se meten con los empresarios ni viceversa? Es porque son los grandes capitales quienes también controlan la política. Ellos no se meten en que si son verdes, azules, rojos o amarillos. Son prácticos, ¿quién me mantendrá y/o incrementará mi capital?
Es por esta simple razón que me da risa cuando veo a los títeres que son los políticos desgañitarse en absurdas peleas por el poder, cuando realmente no lo tienen. Y esto no es exclusivo de nuestro querido México, sino de todo el mundo. Los Estados Unidos de América, la más perfecta democracia (según ellos, claro), son el perfecto ejemplo que son los intereses económicos quienes controlan ese país. El actual presidente no fue elegido por presión social ni mucho menos: así convenía a todos esos intereses.
¿Por qué, ahora con la crisis que nos aqueja, los gobiernos simplemente no dejan en la ignominia (como lo hacen con los gobernados) a aquellos intereses que por más codicia provocaron este global desaguisado económico? La razón, nuevamente, porque son los intereses quienes controlan a los gobiernos, exigiéndoles su intervención (en metálico, por supuesto), a costa de endeudar a los Estados y por lo tanto, a los gobernados.
Siempre ha sido de esa manera; es como es el curso de la Historia. ¿Es malo? Pregunto, ¿qué sería bueno? Es lo que es. Lo único que me parece, sea cual sea el camino que cada Estado tome, es tratar de no ser deshumanizado. Difícil, sí, pero es la única manera de no convertir al dinero en Dios, como Juan Carlos, en su blog, menciona.
Sin más, me despido como de costumbre, con una cita, bueno con un par. La primera de un americano (más que estadounidense, ya que, por definición, los mexicanos también somos estadounideneses) universal, Benjamín Franklin, y la segunda del autor del libro “El Capital”, Carlos Marx:
“De aquel que opina que el dinero puede hacerlo todo, cabe sospechar con fundamento que será capaz de hacer cualquier cosa por dinero.”
“El poder político es simplemente el poder organizado de una clase para oprimir a otra.”
viernes, 6 de marzo de 2009
Narcotráfico, secuestro, y cosas peores
Es inevitable abordar este escabroso tema. La pregunta simple es ¿cómo llegamos a este estado de las cosas? ¿Cómo es posible que se hayan alcanzado estos niveles de violencia, indiferencia, y resignación? La sociedad civil ya prácticamente está resignada a la indefensión ante estos criminales; el gobierno (en sus tres niveles) simplemente parece que no puede; los criminales tienen puerta abierta. Yo tengo tres versiones sobre porqué, al parecer, el Estado no es capaz de vencer al crimen:
1.- El crimen y el gobierno están en contubernio para no perder cada uno sus privilegios, y lo que estamos viendo es la lucha de algunos sectores de ambos bandos. Para aquellos que deseen que se regrese a una época de equilibrio entre los criminales y el Estado, ésta es la tesis adecuada. En este escenario se negocia cuánto crimen se autorizará (narcóticos, secuestros, etc.) entre el Estado y los criminales.
Lo que me preocupa de este escenario es que cualquier gobierno que esté al frente del Estado será cómplice y cada ente tendrá “infiltrados” en cada organización como una manera de asegurarse que el otro respete los acuerdos; al menos se mantendrá en control el crimen.
2.- El crimen y el gobierno son antagonistas reales pero el crimen ha infiltrado en el gobierno hasta sus más altas cúpulas ya que esto es lo único que explicaría que no se le venza. En este escenario, el Estado es mucho más poderoso que las organizaciones criminales (como espero que sea). Esta es tal vez una versión muy simplista porque sería relativamente fácil eliminar o subyugar al crimen porque haría falta deshacerse (de cualquier manera) de los elementos ya corrompidos.
3.- El crimen y el gobierno son antagonistas reales pero las organizaciones criminales ya sobrepasaron la capacidad del Estado para subyugarlas, convirtiendo al Estado Mexicano en uno fallido.
De los tres escenarios, creo que el que más aplica a México es el primero. Definitivamente no encuentro otra explicación más que la incapacidad deseada para no hacer las cosas requeridas para apaciguar al país. Sin embargo, el que más me preocuparía sería el tres. ¿Qué sucedería si realmente las organizaciones criminales fuesen más poderosas en capacidad operativa que el Estado? Simplemente estaríamos en problemas fuertes. Significaría que ni las Fuerzas Armadas del país serían capaces de acabar con ellos.
¿Qué podemos hacer como sociedad? Mi única recomendación es trabajar y seguir con nuestras vidas normales. El crimen gana cuando por miedo dejamos de hacer nuestra vida normal. ¿Qué hacer si eres víctima? Creo que antes que nada denunciar. Pero ¿de qué sirve denunciar si el gobierno no puede ni autogobernarse?
México es un país donde prácticamente existe castigo codificado para todo, pero simple y sencillamente no se aplica. Eso de “dura lex, sed lex” no aplica en este país. El problema viene desde nosotros mismos. No respetamos la ley. Deseamos que nuestros gobernantes impongan la ley, pero nosotros ni siquiera la respetamos. Si nuestros gobernantes vienen de familias similares a las de nosotros, es natural esperar que doblen, salten o de plano violen las leyes. Mientras no cambiemos, mientras no demos el ejemplo, ya no a la sociedad, sino a nuestros hijos y ese ejemplo se multiplique, no habrá cambio. Creo que es el mejor consejo que puedo dar para que esto, a largo plazo, se resuelva.
Como de costumbre, me despido con una cita de genio universal, Leonardo da Vinci: “Quien no castiga el mal, ordena que se haga.”
1.- El crimen y el gobierno están en contubernio para no perder cada uno sus privilegios, y lo que estamos viendo es la lucha de algunos sectores de ambos bandos. Para aquellos que deseen que se regrese a una época de equilibrio entre los criminales y el Estado, ésta es la tesis adecuada. En este escenario se negocia cuánto crimen se autorizará (narcóticos, secuestros, etc.) entre el Estado y los criminales.
Lo que me preocupa de este escenario es que cualquier gobierno que esté al frente del Estado será cómplice y cada ente tendrá “infiltrados” en cada organización como una manera de asegurarse que el otro respete los acuerdos; al menos se mantendrá en control el crimen.
2.- El crimen y el gobierno son antagonistas reales pero el crimen ha infiltrado en el gobierno hasta sus más altas cúpulas ya que esto es lo único que explicaría que no se le venza. En este escenario, el Estado es mucho más poderoso que las organizaciones criminales (como espero que sea). Esta es tal vez una versión muy simplista porque sería relativamente fácil eliminar o subyugar al crimen porque haría falta deshacerse (de cualquier manera) de los elementos ya corrompidos.
3.- El crimen y el gobierno son antagonistas reales pero las organizaciones criminales ya sobrepasaron la capacidad del Estado para subyugarlas, convirtiendo al Estado Mexicano en uno fallido.
De los tres escenarios, creo que el que más aplica a México es el primero. Definitivamente no encuentro otra explicación más que la incapacidad deseada para no hacer las cosas requeridas para apaciguar al país. Sin embargo, el que más me preocuparía sería el tres. ¿Qué sucedería si realmente las organizaciones criminales fuesen más poderosas en capacidad operativa que el Estado? Simplemente estaríamos en problemas fuertes. Significaría que ni las Fuerzas Armadas del país serían capaces de acabar con ellos.
¿Qué podemos hacer como sociedad? Mi única recomendación es trabajar y seguir con nuestras vidas normales. El crimen gana cuando por miedo dejamos de hacer nuestra vida normal. ¿Qué hacer si eres víctima? Creo que antes que nada denunciar. Pero ¿de qué sirve denunciar si el gobierno no puede ni autogobernarse?
México es un país donde prácticamente existe castigo codificado para todo, pero simple y sencillamente no se aplica. Eso de “dura lex, sed lex” no aplica en este país. El problema viene desde nosotros mismos. No respetamos la ley. Deseamos que nuestros gobernantes impongan la ley, pero nosotros ni siquiera la respetamos. Si nuestros gobernantes vienen de familias similares a las de nosotros, es natural esperar que doblen, salten o de plano violen las leyes. Mientras no cambiemos, mientras no demos el ejemplo, ya no a la sociedad, sino a nuestros hijos y ese ejemplo se multiplique, no habrá cambio. Creo que es el mejor consejo que puedo dar para que esto, a largo plazo, se resuelva.
Como de costumbre, me despido con una cita de genio universal, Leonardo da Vinci: “Quien no castiga el mal, ordena que se haga.”
miércoles, 25 de febrero de 2009
Funcionarios públicos ¿mexicanos?
Se preguntarán a qué se debe el título si por ley todos los funcionarios públicos de este país deben ser mexicanos. Sucede que yo aún tengo esa duda porque el día de hoy leí en las noticias que los funcionarios del Instituto Federal Electoral (IFE) incrementaron sus percepciones en 100%, incluyendo bonos, sueldo y demás rubros. Cuando prácticamente todos los mexicanos están con su trabajo pendiendo de un hilo, cuando muchos lo han perdido o les han reducido el sueldo con la finalidad de no perder el empleo, estas personas no sólo conservan su empleo, sino que reciben más dinero por el mismo trabajo. Por eso creo que ellos deben ser ciudadanos de otro nivel o de plano de otro país, como Arabia Saudí o los Emiratos Árabes Unidos, porque mexicanos no creo que sean.
Desafortunadamente no sólo son ellos, sino todo el aparato gubernamental. Se aumentan sus salarios y prestaciones por hacer el mismo trabajo. Simplemente es ilógico. En cualquier trabajo de este país, mientras uno no sea más eficiente, productivo y/o preparado, no se puede ser candidato a un aumento de suelo, mucho menos a una promoción. Los “servidores” públicos se aumentan el sus ingresos haciendo lo mismo, siendo menos productivos y la eficiencia es una palabra que simplemente no existe en su léxico. O acaso, ¿es más eficiente el aparato gubernamental? ¿Gastan menos en su gasto corriente? ¿Han mejorado los servicios? ¿Te tratan mejor cuando tienes la necesidad de hacer algún trámite? En mi caso, no. Espero que en el suyo sí, porque sería una rareza.
Quiero darles a conocer los nombres de estos personajes que por el salario que TODOS les estamos pagando sean unos súper genios:
Consejero Presidente
Leonardo Valdés Zurita
Consejeros
María Macarita Elizondo Gasperín
Virgilio Andrade Martínez
Marco Antonio Baños Martínez
Marco Antonio Gómez Alcántar
Francisco Javier Guerrero Aguirre
Alfredo Figueroa Fernández
Benito Nacif Hernández
Arturo Sánchez Gutiérrez
Léanlos bien y apréndanlos porque espero que nunca tengan el cinismo de postularse a puestos de elección popular, básicamente de legisladores, las estrellas de nuestro sistema de gobierno.
Sin embargo, creo que lo triste es que como mexicanos permitimos eso. Y no quiero decir que tengamos la culpa directamente, pero ¿por qué nos quedamos impávidos ante estas situaciones? Creo que la respuesta es porque muchos de nosotros no tenemos idea de cómo protestar ante esto. Alguien me dirá que marchemos (como buen perredista) hacia el IFE o Cámara de Diputados, pero creo que eso no es la solución ya que la tasa de efectividad de dichas marchas no es muy alta. Además, seamos honestos: con su trabajo, ¿tienen tiempo de ir a protestar frente a oficinas gubernamentales? Ya bastante trabajo tenemos todos como para estar yendo a no hacer más que gritar. Entonces, ¿qué podemos hacer los ciudadanos que sí trabajamos y creamos ingresos para que esos bandidos y sus familias coman? Si alguien tiene una respuesta, por favor compártamela.
Me queda claro algo, nosotros como materia prima de este país somos la raíz y origen de nuestro gobierno. Como J. J. Rousseau decía, “cada pueblo tiene el gobierno que merece.” Mientras nosotros como pueblo no cambiemos, todo seguirá siendo igual. No pretendamos que el partido en turno cambie las cosas. Si el cambio no viene de nosotros, simple y sencillamente no habrá cambio.
Por último, el único consuelo que puedo tener por el momento es que dicha gente no tenga tranquilidad de mente. Que sus caras se caigan de vergüenza al ver a sus hijos. ¿Qué autoridad moral podrán tener?
Me despido, como de costumbre, con una cita, en esta ocasión de Louis Dumur: “La política es el arte de servirse de los hombres haciéndoles creer que se les sirve a ellos.”
Desafortunadamente no sólo son ellos, sino todo el aparato gubernamental. Se aumentan sus salarios y prestaciones por hacer el mismo trabajo. Simplemente es ilógico. En cualquier trabajo de este país, mientras uno no sea más eficiente, productivo y/o preparado, no se puede ser candidato a un aumento de suelo, mucho menos a una promoción. Los “servidores” públicos se aumentan el sus ingresos haciendo lo mismo, siendo menos productivos y la eficiencia es una palabra que simplemente no existe en su léxico. O acaso, ¿es más eficiente el aparato gubernamental? ¿Gastan menos en su gasto corriente? ¿Han mejorado los servicios? ¿Te tratan mejor cuando tienes la necesidad de hacer algún trámite? En mi caso, no. Espero que en el suyo sí, porque sería una rareza.
Quiero darles a conocer los nombres de estos personajes que por el salario que TODOS les estamos pagando sean unos súper genios:
Consejero Presidente
Leonardo Valdés Zurita
Consejeros
María Macarita Elizondo Gasperín
Virgilio Andrade Martínez
Marco Antonio Baños Martínez
Marco Antonio Gómez Alcántar
Francisco Javier Guerrero Aguirre
Alfredo Figueroa Fernández
Benito Nacif Hernández
Arturo Sánchez Gutiérrez
Léanlos bien y apréndanlos porque espero que nunca tengan el cinismo de postularse a puestos de elección popular, básicamente de legisladores, las estrellas de nuestro sistema de gobierno.
Sin embargo, creo que lo triste es que como mexicanos permitimos eso. Y no quiero decir que tengamos la culpa directamente, pero ¿por qué nos quedamos impávidos ante estas situaciones? Creo que la respuesta es porque muchos de nosotros no tenemos idea de cómo protestar ante esto. Alguien me dirá que marchemos (como buen perredista) hacia el IFE o Cámara de Diputados, pero creo que eso no es la solución ya que la tasa de efectividad de dichas marchas no es muy alta. Además, seamos honestos: con su trabajo, ¿tienen tiempo de ir a protestar frente a oficinas gubernamentales? Ya bastante trabajo tenemos todos como para estar yendo a no hacer más que gritar. Entonces, ¿qué podemos hacer los ciudadanos que sí trabajamos y creamos ingresos para que esos bandidos y sus familias coman? Si alguien tiene una respuesta, por favor compártamela.
Me queda claro algo, nosotros como materia prima de este país somos la raíz y origen de nuestro gobierno. Como J. J. Rousseau decía, “cada pueblo tiene el gobierno que merece.” Mientras nosotros como pueblo no cambiemos, todo seguirá siendo igual. No pretendamos que el partido en turno cambie las cosas. Si el cambio no viene de nosotros, simple y sencillamente no habrá cambio.
Por último, el único consuelo que puedo tener por el momento es que dicha gente no tenga tranquilidad de mente. Que sus caras se caigan de vergüenza al ver a sus hijos. ¿Qué autoridad moral podrán tener?
Me despido, como de costumbre, con una cita, en esta ocasión de Louis Dumur: “La política es el arte de servirse de los hombres haciéndoles creer que se les sirve a ellos.”
sábado, 21 de febrero de 2009
Sacerdote católico ¿antisemita?
Me topé con la noticia que en Argentina se había expulsado a un sacerdote católico de nacionalidad británica por realizar actividades no declaradas a la autoridad de la nación sudamericana.
El nombre de este señor es Richard Nelson Williamson, sacerdote de los llamados “lefebvristas”. Lo que me llamó la atención no fue el hecho de que haya estado realizando actividades no declaradas (o sea, mintiendo, en pocas palabras), sino que este sacerdote católico mencionó a un medio sueco que “el Holocausto judío (Shoah) durante la II Guerra Mundial no había tenido lugar.” Y afirmó que “no murieron seis millones de personas, sino sólo trescientos o cuatrocientos mil.” Las tres cifras me dejan atónito. Se supone que la Iglesia de Roma suele decir que “la vida está ante todo”. Una de dos, o para este señor sólo la vida de los católicos es importante o de plano es un antisemita.
Seis millones de personas murieron a manos de las tropas nazis. Si sólo hubieran sido las trescientas o cuatrocientas mil que este señor afirma, ¿no sería igualmente horroroso? ¿Qué hubiera pasado si fueran católicos? ¿Inflaría el número de asesinados? ¿Vale más la vida de un católico, de un musulmán o de un judío? ¿Qué pasa con la de una persona que no cree en ninguna religión? La vida humana es vida. Somos seres humanos. No cabe duda que el peor ciego es el que no quiere ver.
Si me considerara católico realmente me apenaría mucho lo que gente como este señor dice. A mí me enoja que tenga el cinismo de decir eso. Probablemente, él opina que tampoco hubo masacre en Rwanda o que la limpieza étnica que los serbios hicieron en la guerra de los Balcanes tampoco existió, o que el genocidio de los pueblos nativos de Mesoamérica durante la Conquista tampoco (donde se calcula que más de quince millones de personas perecieron a causa de las enfermedades europeas). Afortunadamente, el Su Santidad el Papa afirmó que la Iglesia no opina lo que el obispo Williamson. Bueno sería una expulsión notoria de la Iglesia para hacer notar que esto no sería tolerado.
¿Por qué un católico o un cristiano en general (y es algo que pasa mucho en México) detesta al judío? Mi opinión es tan simple como estúpida: los judíos mataron a Cristo. Se lo he oído a varios católicos practicantes y creyentes. Es una reverenda estupidez. Simplemente no puedo creer que algo así aún se dé en este tiempo. Me deja sin palabras. Bajo ese esquema, los indígenas del continente americano tienen derecho a exigir sus tierras, y los turcos de reclamar su otrora imperio otomano. Para mí, el cristianismo es una deformación del judaísmo. Al fin de cuentas, muchas de las celebraciones católicas son judías: la pascua (que se tergiverso con la resurrección de Jesús), la cuaresma (que ya existía como el período previo de preparación para el Yom Kippur o día de la expiación), o el hecho de leer las escrituras en las eucaristías). Más que enemistarse, deberían hermanarse.
Aunque el párrafo anterior es tema para una nueva entrada en este blog, creo que el Sr. Williamson es de la opinión de que el judío merece ser castigado por la razón expuesta anteriormente. Si tiene pruebas, que las presente y eliminaré esta entrada. Pero como documentalmente existen pruebas del Shoah, creo que eso no sucederá. Las peores, o de las peores matanzas de la historia, se han dado por religión o por creencias religiosas. En el nombre de Dios.
Todos deberíamos olvidar esas ataduras religiosas. La religión no es mala. Religión viene del latín Re Ligare, volverse a ligar con Dios. Así como la vida es variada, variados deben ser los caminos a Dios. ¿Qué religión puede u osa decir que es la única? Entonces ¿hay una única etnia o civilización?
Me despido, como de costumbre no con una, sino con dos citas. Una probablemente la conozcan por la película “La Lista de Schindler” y que es del Talmud; la segunda es una cita de Jonathan Swift.
“El que salva una vida salva al mundo entero.”
“Tenemos bastante religión como para odiarnos, pero no la suficiente para amarnos.”
El nombre de este señor es Richard Nelson Williamson, sacerdote de los llamados “lefebvristas”. Lo que me llamó la atención no fue el hecho de que haya estado realizando actividades no declaradas (o sea, mintiendo, en pocas palabras), sino que este sacerdote católico mencionó a un medio sueco que “el Holocausto judío (Shoah) durante la II Guerra Mundial no había tenido lugar.” Y afirmó que “no murieron seis millones de personas, sino sólo trescientos o cuatrocientos mil.” Las tres cifras me dejan atónito. Se supone que la Iglesia de Roma suele decir que “la vida está ante todo”. Una de dos, o para este señor sólo la vida de los católicos es importante o de plano es un antisemita.
Seis millones de personas murieron a manos de las tropas nazis. Si sólo hubieran sido las trescientas o cuatrocientas mil que este señor afirma, ¿no sería igualmente horroroso? ¿Qué hubiera pasado si fueran católicos? ¿Inflaría el número de asesinados? ¿Vale más la vida de un católico, de un musulmán o de un judío? ¿Qué pasa con la de una persona que no cree en ninguna religión? La vida humana es vida. Somos seres humanos. No cabe duda que el peor ciego es el que no quiere ver.
Si me considerara católico realmente me apenaría mucho lo que gente como este señor dice. A mí me enoja que tenga el cinismo de decir eso. Probablemente, él opina que tampoco hubo masacre en Rwanda o que la limpieza étnica que los serbios hicieron en la guerra de los Balcanes tampoco existió, o que el genocidio de los pueblos nativos de Mesoamérica durante la Conquista tampoco (donde se calcula que más de quince millones de personas perecieron a causa de las enfermedades europeas). Afortunadamente, el Su Santidad el Papa afirmó que la Iglesia no opina lo que el obispo Williamson. Bueno sería una expulsión notoria de la Iglesia para hacer notar que esto no sería tolerado.
¿Por qué un católico o un cristiano en general (y es algo que pasa mucho en México) detesta al judío? Mi opinión es tan simple como estúpida: los judíos mataron a Cristo. Se lo he oído a varios católicos practicantes y creyentes. Es una reverenda estupidez. Simplemente no puedo creer que algo así aún se dé en este tiempo. Me deja sin palabras. Bajo ese esquema, los indígenas del continente americano tienen derecho a exigir sus tierras, y los turcos de reclamar su otrora imperio otomano. Para mí, el cristianismo es una deformación del judaísmo. Al fin de cuentas, muchas de las celebraciones católicas son judías: la pascua (que se tergiverso con la resurrección de Jesús), la cuaresma (que ya existía como el período previo de preparación para el Yom Kippur o día de la expiación), o el hecho de leer las escrituras en las eucaristías). Más que enemistarse, deberían hermanarse.
Aunque el párrafo anterior es tema para una nueva entrada en este blog, creo que el Sr. Williamson es de la opinión de que el judío merece ser castigado por la razón expuesta anteriormente. Si tiene pruebas, que las presente y eliminaré esta entrada. Pero como documentalmente existen pruebas del Shoah, creo que eso no sucederá. Las peores, o de las peores matanzas de la historia, se han dado por religión o por creencias religiosas. En el nombre de Dios.
Todos deberíamos olvidar esas ataduras religiosas. La religión no es mala. Religión viene del latín Re Ligare, volverse a ligar con Dios. Así como la vida es variada, variados deben ser los caminos a Dios. ¿Qué religión puede u osa decir que es la única? Entonces ¿hay una única etnia o civilización?
Me despido, como de costumbre no con una, sino con dos citas. Una probablemente la conozcan por la película “La Lista de Schindler” y que es del Talmud; la segunda es una cita de Jonathan Swift.
“El que salva una vida salva al mundo entero.”
“Tenemos bastante religión como para odiarnos, pero no la suficiente para amarnos.”
martes, 17 de febrero de 2009
Capacidad de Asombro
Hace unos días, regresé de un viaje de negocios en la septentrional ciudad de Monterrey, en el estado de Nuevo León. Cuando iba saliendo en el taxi, un avión pasó a lo mucho a 15 ó 20 metros de altura a punto de aterrizar. No es la primera vez que lo veo, pero cada vez que tengo oportunidad de hacerlo, me sigue dejando helado. Una máquina que pesa al menos 50 toneladas, volando a más de 350 km/h y que parece que está suspendida en el aire…simplemente me asombra.
Este artículo lo escribí en una computadora portátil que es millones de veces más potente que la primera computadora, y cientos de veces que sus predecesores de hace tan sólo 1 ó 3 años. Tan sólo las calculadoras de bolsillo o para los estudiantes de ingenierías son tan potentes como pequeñas computadoras. Simplemente me asombra. Hace poco, en un programa de televisión informaban de que en pocos años nano máquinas recorrerán nuestros cuerpos para buscar tumores u microorganismos eliminándolos, trabajando de la mano con nuestro sistema inmunológico. Me asombro.
Pero no necesito ver estas cuestiones de tecnología de punta que estará disponible en los años por venir. Simplemente tengo que hacer el recorrido diario de mi trabajo a casa. Lo hago a más de 20 metros por debajo del suelo, en una máquina que va a casi 60 km/h, que funciona con corriente eléctrica. Hasta hace menos de 100 años ese recorrido que suelo hacer en menos de 30 minutos (aproximadamente 15 km), era una distancia impensable para recorrer en un día…y no una, sino dos veces. Podemos, sin subirnos en un avión, nuestros automóviles son capaces de recorrer más de 600 km en tan sólo 6 ó 7 horas. ¡Eran recorridos de semanas! Ya ni citemos a los aviones. El recorrido mencionado tan sólo toma 50 minutos, sólo que a más de 700 km/h y a aproximadamente 10 km de altura, en una máquina que es más pesada que el aire. Sorprendente. Asombroso.
Mi punto en esta ocasión es que hemos perdido la capacidad de asombro. Hemos perdido la capacidad de asombrarnos de lo común, de lo ordinario, tanto de lo natural como de lo creado por nosotros. Ya no nos sorprende un avión, no nos sorprende un árbol de 20 m de alto, ¡no! Perder la capacidad de asombro nos hace autómatas. ¡Asombrémonos con lo cotidiano! ¡Asombrémonos con lo nuevo! ¿Qué habría inventado Leonardo da Vinci si no se hubiera asombrado con el vuelo de las aves? ¿Qué habría diseñado Antoní Gaudí si no se hubiera asombrado con la funcionalidad de la naturaleza? ¿Qué hubiera pasado si sir Isaac Newton no se hubiera asombrado con la simple caída de una manzana de un árbol? ¿Qué hubiera pasado si Watson y Crick no se hubieran asombrado con la simple complejidad del código genético? ¿Cómo hubiéramos ido a la Luna si no nos hubiera asombrado desde siempre Selene?
Me despido como de costumbre, con una cita, en esta ocasión de Bertrand A. W. Rusell: “La conclusión final es que sabemos muy poco y, sin embargo, es asombroso lo mucho que conocemos. Y más asombroso todavía que un conocimiento tan pequeño nos pueda dar tanto poder.”
Este artículo lo escribí en una computadora portátil que es millones de veces más potente que la primera computadora, y cientos de veces que sus predecesores de hace tan sólo 1 ó 3 años. Tan sólo las calculadoras de bolsillo o para los estudiantes de ingenierías son tan potentes como pequeñas computadoras. Simplemente me asombra. Hace poco, en un programa de televisión informaban de que en pocos años nano máquinas recorrerán nuestros cuerpos para buscar tumores u microorganismos eliminándolos, trabajando de la mano con nuestro sistema inmunológico. Me asombro.
Pero no necesito ver estas cuestiones de tecnología de punta que estará disponible en los años por venir. Simplemente tengo que hacer el recorrido diario de mi trabajo a casa. Lo hago a más de 20 metros por debajo del suelo, en una máquina que va a casi 60 km/h, que funciona con corriente eléctrica. Hasta hace menos de 100 años ese recorrido que suelo hacer en menos de 30 minutos (aproximadamente 15 km), era una distancia impensable para recorrer en un día…y no una, sino dos veces. Podemos, sin subirnos en un avión, nuestros automóviles son capaces de recorrer más de 600 km en tan sólo 6 ó 7 horas. ¡Eran recorridos de semanas! Ya ni citemos a los aviones. El recorrido mencionado tan sólo toma 50 minutos, sólo que a más de 700 km/h y a aproximadamente 10 km de altura, en una máquina que es más pesada que el aire. Sorprendente. Asombroso.
Mi punto en esta ocasión es que hemos perdido la capacidad de asombro. Hemos perdido la capacidad de asombrarnos de lo común, de lo ordinario, tanto de lo natural como de lo creado por nosotros. Ya no nos sorprende un avión, no nos sorprende un árbol de 20 m de alto, ¡no! Perder la capacidad de asombro nos hace autómatas. ¡Asombrémonos con lo cotidiano! ¡Asombrémonos con lo nuevo! ¿Qué habría inventado Leonardo da Vinci si no se hubiera asombrado con el vuelo de las aves? ¿Qué habría diseñado Antoní Gaudí si no se hubiera asombrado con la funcionalidad de la naturaleza? ¿Qué hubiera pasado si sir Isaac Newton no se hubiera asombrado con la simple caída de una manzana de un árbol? ¿Qué hubiera pasado si Watson y Crick no se hubieran asombrado con la simple complejidad del código genético? ¿Cómo hubiéramos ido a la Luna si no nos hubiera asombrado desde siempre Selene?
Me despido como de costumbre, con una cita, en esta ocasión de Bertrand A. W. Rusell: “La conclusión final es que sabemos muy poco y, sin embargo, es asombroso lo mucho que conocemos. Y más asombroso todavía que un conocimiento tan pequeño nos pueda dar tanto poder.”
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