Este será una entrada breve, porque a diferencia de los diputados y senadores, sí tengo un buen de trabajo y además me evalúan por el mismo, y eso que no hay reelección en mi lugar de trabajo. Hay opción: o trabajar o salir.
Pero en fin, enlisto brevemente mis exigencias al H. Congreso de la Unión:
Propuesta 1: Eliminar la cantidad de diputados federales.
¿Cómo? Eliminando la figura del candidato plurinominal.
El candidato plurinominal está en el Congreso sin respaldo del voto popular y siendo un costo altísimo. De los 500 diputados, 200 son plurinominales, es decir el 40%. El diputado plurinominal existe, desde mi punto de vista, para dar a los partidos políticos espacios para alojar a ex senadores, ex gobernadores, ex líderes sindicales, ex … o simplemente para darle un “hueso” a un amigo, hijo o “descobijado” político. Desconozco el dato del presupuesto para la Cámara de Diputados, pero es tan simple como si eliminamos a los plurinominales eliminamos el 40% del costo. Este dinero bien puede ser usado para salud o investigación.
Propuesta 2: Eliminar cantidad de senadores.
¿Cómo? Elminando a los diputados de mayoría relativa y la doble fórmula.
Debe haber sólo un senador por Entidad Federativa, no más. Al igual que los diputados, reducir ese número representaría grandes ahorros. De los 128 senadores, sólo 32 representan a los Estados; el resto, son paja. Estamos hablando de un ahorro de que 75% de los senadores están de más. Además de ahorros de dinero, estoy seguro que menos senadores y diputados harán más fácil la tarea de ponerse de acuerdo.
Propuesta 3: Eliminar presupuesto de partidos políticos a la mitad (al menos)
¿Cómo? Modificar la ley.
Permitiendo que los ciudadanos podamos apoyar a los partidos de acuerdo a nuestra propia decisión, pero sobretodo, gracias a sus actuaciones en el Congreso.
Se argumenta que estas subvenciones sirven para que los partidos no reciban dinero del narcotráfico ni que tengan compromisos con otros actores económico – políticos. Me pregunto, ¿no están, entonces, obligados ante quienes les pagamos y a quienes teóricamente representan?
Propuesta 4: Permitir a cualquier ciudadano de bien a ser diputado o senador sin ser miembro de un partido político.
¿Cómo? Modificar la ley.
Si un distrito cree que un ciudadano que habita allí es mejor que cualquier candidato (les garantizo que existen), podemos tener gente de bien, y que esté más comprometida con sus representados que con sus partidos.
Propuesta 5: Permitir la reelección de diputados y senadores.
¿Cómo? Modificar la ley y quitarse lagañas antiguas de la Rrevolución.
¿Votarían ustedes por un diputado o senador plurinominal nuevamente? Misma pregunta, pero para uno electo popularmente. Les garantizo que nadie lo haría. Permitamos la reelección. Para que tengan su "hueso" tendrán que hacerse más populares (mas no populistas), mediante el buen trabajo.
Espero que estas propuestas sean leídas y tomadas en cuenta por algunos legisladores. A éstos, los conmino a hacer cosas inteligentes. La gente no es tonta. Vemos también las cosas buenas. Hagan bien las cosas y no necesitarán mamando el dinero de sus representados ya que éstos últimos les pedirán que los sigan representando.
Me despido, como de costumbre con una cita, en esta ocasión de Octavio Paz: “Sin democracia, la libertad es una quimera.”
miércoles, 1 de julio de 2009
Demandas de un ciudadano común (más no corriente)
Este será una entrada breve, porque a diferencia de los diputados y senadores, sí tengo un buen de trabajo y además me evalúan por el mismo, y eso que no hay reelección en mi lugar de trabajo. Hay opción: o trabajar o salir.
Pero en fin, enlisto brevemente mis exigencias al H. Congreso de la Unión:
Propuesta 1: Eliminar la cantidad de diputados federales.
¿Cómo? Eliminando la figura del candidato plurinominal.
El candidato plurinominal está en el Congreso sin respaldo del voto popular y siendo un costo altísimo. De los 500 diputados, 200 son plurinominales, es decir el 40%. El diputado plurinominal existe, desde mi punto de vista, para dar a los partidos políticos espacios para alojar a ex senadores, ex gobernadores, ex líderes sindicales, ex … o simplemente para darle un “hueso” a un amigo, hijo o “descobijado” político. Desconozco el dato del presupuesto para la Cámara de Diputados, pero es tan simple como si eliminamos a los plurinominales eliminamos el 40% del costo. Este dinero bien puede ser usado para salud o investigación.
Propuesta 2: Eliminar cantidad de senadores.
¿Cómo? Elminando a los diputados de mayoría relativa y la doble fórmula.
Debe haber sólo un senador por Entidad Federativa, no más. Al igual que los diputados, reducir ese número representaría grandes ahorros. De los 128 senadores, sólo 32 representan a los Estados; el resto, son paja. Estamos hablando de un ahorro de que 75% de los senadores están de más. Además de ahorros de dinero, estoy seguro que menos senadores y diputados harán más fácil la tarea de ponerse de acuerdo.
Propuesta 3: Eliminar presupuesto de partidos políticos a la mitad (al menos)
¿Cómo? Modificar la ley.
Permitiendo que los ciudadanos podamos apoyar a los partidos de acuerdo a nuestra propia decisión, pero sobretodo, gracias a sus actuaciones en el Congreso.
Se argumenta que estas subvenciones sirven para que los partidos no reciban dinero del narcotráfico ni que tengan compromisos con otros actores económico – políticos. Me pregunto, ¿no están, entonces, obligados ante quienes les pagamos y a quienes teóricamente representan?
Propuesta 4: Permitir a cualquier ciudadano de bien a ser diputado o senador sin ser miembro de un partido político.
¿Cómo? Modificar la ley.
Si un distrito cree que un ciudadano que habita allí es mejor que cualquier candidato (les garantizo que existen), podemos tener gente de bien, y que esté más comprometida con sus representados que con sus partidos.
Espero que estas propuestas sean leídas y tomadas en cuenta por algunos legisladores. A éstos, los conmino a hacer cosas inteligentes. La gente no es tonta. Vemos también las cosas buenas. Hagan bien las cosas y no necesitarán mamando el dinero de sus representados ya que éstos últimos les pedirán que los sigan representando.
Me despido, como de costumbre con una cita, en esta ocasión de Octavio Paz: “Sin democracia, la libertad es una quimera.”
Pero en fin, enlisto brevemente mis exigencias al H. Congreso de la Unión:
Propuesta 1: Eliminar la cantidad de diputados federales.
¿Cómo? Eliminando la figura del candidato plurinominal.
El candidato plurinominal está en el Congreso sin respaldo del voto popular y siendo un costo altísimo. De los 500 diputados, 200 son plurinominales, es decir el 40%. El diputado plurinominal existe, desde mi punto de vista, para dar a los partidos políticos espacios para alojar a ex senadores, ex gobernadores, ex líderes sindicales, ex … o simplemente para darle un “hueso” a un amigo, hijo o “descobijado” político. Desconozco el dato del presupuesto para la Cámara de Diputados, pero es tan simple como si eliminamos a los plurinominales eliminamos el 40% del costo. Este dinero bien puede ser usado para salud o investigación.
Propuesta 2: Eliminar cantidad de senadores.
¿Cómo? Elminando a los diputados de mayoría relativa y la doble fórmula.
Debe haber sólo un senador por Entidad Federativa, no más. Al igual que los diputados, reducir ese número representaría grandes ahorros. De los 128 senadores, sólo 32 representan a los Estados; el resto, son paja. Estamos hablando de un ahorro de que 75% de los senadores están de más. Además de ahorros de dinero, estoy seguro que menos senadores y diputados harán más fácil la tarea de ponerse de acuerdo.
Propuesta 3: Eliminar presupuesto de partidos políticos a la mitad (al menos)
¿Cómo? Modificar la ley.
Permitiendo que los ciudadanos podamos apoyar a los partidos de acuerdo a nuestra propia decisión, pero sobretodo, gracias a sus actuaciones en el Congreso.
Se argumenta que estas subvenciones sirven para que los partidos no reciban dinero del narcotráfico ni que tengan compromisos con otros actores económico – políticos. Me pregunto, ¿no están, entonces, obligados ante quienes les pagamos y a quienes teóricamente representan?
Propuesta 4: Permitir a cualquier ciudadano de bien a ser diputado o senador sin ser miembro de un partido político.
¿Cómo? Modificar la ley.
Si un distrito cree que un ciudadano que habita allí es mejor que cualquier candidato (les garantizo que existen), podemos tener gente de bien, y que esté más comprometida con sus representados que con sus partidos.
Espero que estas propuestas sean leídas y tomadas en cuenta por algunos legisladores. A éstos, los conmino a hacer cosas inteligentes. La gente no es tonta. Vemos también las cosas buenas. Hagan bien las cosas y no necesitarán mamando el dinero de sus representados ya que éstos últimos les pedirán que los sigan representando.
Me despido, como de costumbre con una cita, en esta ocasión de Octavio Paz: “Sin democracia, la libertad es una quimera.”
sábado, 20 de junio de 2009
Elecciones 2009: ¿qué debe hacer el ciudadano común (mas no corriente)?
Mucho me cuestioné si debía o no ingresar esta entrada. Dar más publicidad y gastar más bytes en algo que prácticamente está abusado, informativamente hablando. Me refiero a las elecciones de este 2009.
No es fácil dejar pasar inadvertido el derroche de publicidad que la Partidocracia hace en nuestras calles (sí, nuestras, porque hasta donde sé, son propiedad de la Nación, no de los partidos, menos del Estado). He llegado a apreciar el colorido que tanto plástico (que según muchos de ellos es 100% reciclable) y papel, anuncios espectaculares y demás, dan a nuestras ciudades. Por un lado, tenemos unos bellos carteles del que decoran con los hermosos colores nacionales las calles; por otro lado, el siempre sobrio azul (con toques naranjas, para que no se vea solo), que siempre da un toque de distinción, sobretodo a los edificios de cantera, como en Zacatecas o Oaxaca; ora, tenemos un bellísimo color amarillo (huevo, porque no encuentro un mejor símil) que hace que todo resalte mejor; ora, con el multicolor de la minoría: rojos, turquesas, verdes, naranja. No me queda más que burlarme de este derroche de papel, plástico y dinero. De la radio ni hablo porque ya no escucho, sino que sólo oigo spots de partidos políticos. Y a pesar de todo este derroche publicitario, les garantizo que pocos conocen a sus candidatos locales, federales y demás. Debo ser honesto, conozco a la mitad de los que debería conocer.
Me pregunto, si tengo un negocio y quiero publicitarlo de dicha manera, colocando anuncios por doquier, ¿me lo permitirán? Creo que el argumento en contra sería que eso sería para una empresa privada que busca lucro. Y por supuesto, los bonísimos, finísimos, cándidos, y sobretodo desinteresados candidatos ejercerán un bien a la patria, por el cual sólo reciben lo justo. Por favor, no seamos mal pensados. Los candidatos piensan sólo en nuestro bien como ciudadanos; sus partidos tan sólo son plataformas legales para hacer su pura función de representarnos.
Bueno, creo que mi burla fue ya mucha y no quiero abusar del sarcasmo. La realidad, amigos, es que soy un ciudadano sumamente molesto por la Partidocracia que reina este país. Enojado por el crecimiento del poder de una mujer corriente líder de un sindicato que es el monumento viviente a la más terrible corrupción y nefandos principios del poder. Enojado por la falta de memoria de la mayoría de mis conciudadanos. Enojado porque de pasar de la dictadura de un partido, pasamos a la dictadura de varios. Enojado porque en las "campañas" políticas sólo veo guerras de "Photoshop" como bien dijo don A. Martí. En fin, molesto en general con los políticos mexicanos (por que de clase política no sé a qué se refieren).
Según datos de CNNExpansion.com, si tan sólo vota el 40% del padrón electoral, el costo por cada voto se irá a $457 M.N. Y no crean que porque ustedes no lo pagan directamente no les cuesta. Cada cosa que compran en el supermercado, en la tienda departamental, hasta en la calle, causo algún ingreso (por impuesto) al Gobierno. No digamos los que somos asalariados y que nos quitan por concepto de Impuesto sobre la Renta entre 17% y el 30%, dependiendo del ingreso anual. Imaginen este derroche. Honestamente, algo que deberíamos exigir a nuestros “representantes” es reducir al máximo el gasto por concepto de subvención a partidos políticos. Con tal de que éstos no reciban dinero externo consumen recursos que muy bien podrían usarse para escuelas, áreas deportivas, investigación y desarrollo, y seguridad pública.
TODOS los que militan en un partido político SON culpables de esto; TODO el resto de la población SOMOS culpables por permitirlo. Cuando los partidos se auto otorgaron las sumas millonarias para su funcionamiento y publicidad no hicimos nada.
La pregunta es (y que formulé al inicio), ¿qué puedo hacer como ciudadano común? Votar. Es lo básico. Votar por el partido que sea, en primera instancia el que más se adapte a su pensar político. En segundo lugar, recordar. Por ejemplo, en mi distrito electoral, la actual candidata del PAN para diputación federal fue la delegada de la delegación Miguel Hidalgo, en el D.F. Con ella se ha dado la construcción de más edificios residenciales los cuales, hasta donde sé, les fueron otorgados permisos de construcción sin estudios de factibilidad de abasto de agua; por otro lado, la circulación por varias calles de esa demarcación se vieron interrumpidas por la incapacidad de ella de solucionar un conflicto político con el Jefe de Gobierno. Habitualmente voto por el PAN, pero de ver a esa mujer, sabiendo lo nefasta que es… Recordemos las actuaciones de las personas que se postulan.
Y en tercer lugar, no nos dé miedo votar en blanco. El voto en blanco no es malo, es una afirmación de la ciudadanía de que no existen opciones de voto. Los primeros que dirán que el voto en blanco no es bueno es la Partidocracia. Y es lógico. Ellos necesitan votos para legitimarse. Por mi parte, no pienso legitimar a partidos mediocres todos.
A continuación, coloco lo primero que pienso cuando me nombran a los partidos políticos (en riguroso orden alfabético):
CONVERGENCIA: X
PAN: derecha, incremento del poder del SNTE.
PANAL: Elba Esther Gordillo
PRD: Andrés Manuel López Obrador
PRI: dictadura de un partido, corrupción.
PSD: ilusos
PT: PRD + PRI
PVEM: mercaderes políticos
Voten, aunque sea en blanco, pero voten. Como siempre, me despido con una frase, en esta ocasión de Arnold J. Toynbee: “El mayor castigo para quienes no se interesan por la política es que serán gobenados por personas que sí se interesan.”
No es fácil dejar pasar inadvertido el derroche de publicidad que la Partidocracia hace en nuestras calles (sí, nuestras, porque hasta donde sé, son propiedad de la Nación, no de los partidos, menos del Estado). He llegado a apreciar el colorido que tanto plástico (que según muchos de ellos es 100% reciclable) y papel, anuncios espectaculares y demás, dan a nuestras ciudades. Por un lado, tenemos unos bellos carteles del que decoran con los hermosos colores nacionales las calles; por otro lado, el siempre sobrio azul (con toques naranjas, para que no se vea solo), que siempre da un toque de distinción, sobretodo a los edificios de cantera, como en Zacatecas o Oaxaca; ora, tenemos un bellísimo color amarillo (huevo, porque no encuentro un mejor símil) que hace que todo resalte mejor; ora, con el multicolor de la minoría: rojos, turquesas, verdes, naranja. No me queda más que burlarme de este derroche de papel, plástico y dinero. De la radio ni hablo porque ya no escucho, sino que sólo oigo spots de partidos políticos. Y a pesar de todo este derroche publicitario, les garantizo que pocos conocen a sus candidatos locales, federales y demás. Debo ser honesto, conozco a la mitad de los que debería conocer.
Me pregunto, si tengo un negocio y quiero publicitarlo de dicha manera, colocando anuncios por doquier, ¿me lo permitirán? Creo que el argumento en contra sería que eso sería para una empresa privada que busca lucro. Y por supuesto, los bonísimos, finísimos, cándidos, y sobretodo desinteresados candidatos ejercerán un bien a la patria, por el cual sólo reciben lo justo. Por favor, no seamos mal pensados. Los candidatos piensan sólo en nuestro bien como ciudadanos; sus partidos tan sólo son plataformas legales para hacer su pura función de representarnos.
Bueno, creo que mi burla fue ya mucha y no quiero abusar del sarcasmo. La realidad, amigos, es que soy un ciudadano sumamente molesto por la Partidocracia que reina este país. Enojado por el crecimiento del poder de una mujer corriente líder de un sindicato que es el monumento viviente a la más terrible corrupción y nefandos principios del poder. Enojado por la falta de memoria de la mayoría de mis conciudadanos. Enojado porque de pasar de la dictadura de un partido, pasamos a la dictadura de varios. Enojado porque en las "campañas" políticas sólo veo guerras de "Photoshop" como bien dijo don A. Martí. En fin, molesto en general con los políticos mexicanos (por que de clase política no sé a qué se refieren).
Según datos de CNNExpansion.com, si tan sólo vota el 40% del padrón electoral, el costo por cada voto se irá a $457 M.N. Y no crean que porque ustedes no lo pagan directamente no les cuesta. Cada cosa que compran en el supermercado, en la tienda departamental, hasta en la calle, causo algún ingreso (por impuesto) al Gobierno. No digamos los que somos asalariados y que nos quitan por concepto de Impuesto sobre la Renta entre 17% y el 30%, dependiendo del ingreso anual. Imaginen este derroche. Honestamente, algo que deberíamos exigir a nuestros “representantes” es reducir al máximo el gasto por concepto de subvención a partidos políticos. Con tal de que éstos no reciban dinero externo consumen recursos que muy bien podrían usarse para escuelas, áreas deportivas, investigación y desarrollo, y seguridad pública.
TODOS los que militan en un partido político SON culpables de esto; TODO el resto de la población SOMOS culpables por permitirlo. Cuando los partidos se auto otorgaron las sumas millonarias para su funcionamiento y publicidad no hicimos nada.
La pregunta es (y que formulé al inicio), ¿qué puedo hacer como ciudadano común? Votar. Es lo básico. Votar por el partido que sea, en primera instancia el que más se adapte a su pensar político. En segundo lugar, recordar. Por ejemplo, en mi distrito electoral, la actual candidata del PAN para diputación federal fue la delegada de la delegación Miguel Hidalgo, en el D.F. Con ella se ha dado la construcción de más edificios residenciales los cuales, hasta donde sé, les fueron otorgados permisos de construcción sin estudios de factibilidad de abasto de agua; por otro lado, la circulación por varias calles de esa demarcación se vieron interrumpidas por la incapacidad de ella de solucionar un conflicto político con el Jefe de Gobierno. Habitualmente voto por el PAN, pero de ver a esa mujer, sabiendo lo nefasta que es… Recordemos las actuaciones de las personas que se postulan.
Y en tercer lugar, no nos dé miedo votar en blanco. El voto en blanco no es malo, es una afirmación de la ciudadanía de que no existen opciones de voto. Los primeros que dirán que el voto en blanco no es bueno es la Partidocracia. Y es lógico. Ellos necesitan votos para legitimarse. Por mi parte, no pienso legitimar a partidos mediocres todos.
A continuación, coloco lo primero que pienso cuando me nombran a los partidos políticos (en riguroso orden alfabético):
CONVERGENCIA: X
PAN: derecha, incremento del poder del SNTE.
PANAL: Elba Esther Gordillo
PRD: Andrés Manuel López Obrador
PRI: dictadura de un partido, corrupción.
PSD: ilusos
PT: PRD + PRI
PVEM: mercaderes políticos
Voten, aunque sea en blanco, pero voten. Como siempre, me despido con una frase, en esta ocasión de Arnold J. Toynbee: “El mayor castigo para quienes no se interesan por la política es que serán gobenados por personas que sí se interesan.”
sábado, 23 de mayo de 2009
Lo prometido es deuda… la Iglesia me ha hecho bien.
Hace una semana escribí en el blog de don Juan Carlos Ramos una promesa: escribir sobre lo bueno de la Iglesia de Roma. Esto se dio debido a que, para ser honesto, siempre la critico. Él, sin embargo, me hizo ver que siempre se ven las cosas malas de ésta…me atrevo a decir que casi de todo, no sólo de ella. Me pareció salomónico hacerlo.
Antes que nada, quiero hablar de las cosas buenas que me ha hecho la Iglesia. Y en esto, todo cuenta: desde haberme hecho sentir bien hasta beneficios directos.
Cuando mi padre falleció, allá en el lejano 1990, un día después del suceso, la directora del Colegio Juana de Arco (al cual asistí desde segundo de primaria hasta tercero de secundaria), la hermana Martha Gloria le marcó por teléfono a mi madre informándole que no se preocupara por la educación mía y de mi hermana. Desde ese momento la escuela se haría cargo de eso.
Esa acción fue simplemente desinteresado amor. En esos tiempos no existían los seguros para cubrir estudios y mucho menos mi escuela lo cobraba. Convencido estoy que esa acción me ha convertido, para bien o para mal, en la persona que soy. Mis mejores amigos, mi educación, e incluso mi interés por la Iglesia de Roma (y del Judaísmo) vienen de esa época. No puedo agradecer demasiado lo que la hermana Martha Gloria hizo por mí. Sé que esa acción de la mencionada religiosa fue inspiración divina, ya fuera inspirada en la tradición del Cristo o lo que sea. Si cielo existe, ella por esa simple acción lo tiene.
Otra hermana de la Congregación del Verbo Encarnado, como la hermana Martha Gloria, fue la hermana Pruneda. No puedo describir la infinita paciencia y amor con el cual me aguantó (esa es la palabra porque en serio que soy un caso). Su cariño es perenne en mi existir y mucho de lo que soy se lo debo a ella. Fue ella quien me dijo que ser un ávido lector siempre me distinguiría; que no era malo ser el “científico loco”. No soy ya el citado personaje, pero ella impulsó ese sentimiento para tener afán de conocimiento.
Por otro lado, debo decir que aunque fue hecho por coerción, todo el arte, desde templos hasta música, pasando por pintura y escultura, en fin, todo el arte sacro es simplemente maravilloso. De no ser por el patrocinio de la Iglesia de Roma y sus ministros no tendríamos todo ese acervo cultural que gozamos en Occidente. Desde San Pedro hasta San Juan Chamula, el arte es vasto.
Gracias a ese arte mis ganas pasar una luna de miel en Roma fueron lo suficientemente fuertes como para hacerlo. Y no fue una experiencia espiritual (mi fe en la Iglesia se había perdido desde hace años), sino un éxtasis sensual. Mis sentidos se inundaron de tanto arte. Debo confesar que en mis tiempos de bachiller ese arte y cultura fueron un fuerte incentivador para tomar la orden de Ignacio de Loyola con la única finalidad de pasar mi vida en Roma, en San Pedro, estudiando en sus bibliotecas.
Por último, mencionar las grandes obras de caridad que la Iglesia hace no es cosa menor. No las conozco, pero sé que muchas hay. Sí, la Iglesia, desde mi punto de vista, es incongruente con su mensaje y con la naturaleza, pero si su doctrina hace que buenas cosas sucedan y el arte florezca, ¿por qué debería dejar de existir? Si saca lo mejor al menos una persona, creo que su misión está cumplida.
Sin más, me despido como de costumbre con una cita, en esta ocasión del Evangelio de Juan. Es una frase que para mí resume toda la enseñanza cristiana: “Amaos los unos a los otros como Yo los he amado.”
Antes que nada, quiero hablar de las cosas buenas que me ha hecho la Iglesia. Y en esto, todo cuenta: desde haberme hecho sentir bien hasta beneficios directos.
Cuando mi padre falleció, allá en el lejano 1990, un día después del suceso, la directora del Colegio Juana de Arco (al cual asistí desde segundo de primaria hasta tercero de secundaria), la hermana Martha Gloria le marcó por teléfono a mi madre informándole que no se preocupara por la educación mía y de mi hermana. Desde ese momento la escuela se haría cargo de eso.
Esa acción fue simplemente desinteresado amor. En esos tiempos no existían los seguros para cubrir estudios y mucho menos mi escuela lo cobraba. Convencido estoy que esa acción me ha convertido, para bien o para mal, en la persona que soy. Mis mejores amigos, mi educación, e incluso mi interés por la Iglesia de Roma (y del Judaísmo) vienen de esa época. No puedo agradecer demasiado lo que la hermana Martha Gloria hizo por mí. Sé que esa acción de la mencionada religiosa fue inspiración divina, ya fuera inspirada en la tradición del Cristo o lo que sea. Si cielo existe, ella por esa simple acción lo tiene.
Otra hermana de la Congregación del Verbo Encarnado, como la hermana Martha Gloria, fue la hermana Pruneda. No puedo describir la infinita paciencia y amor con el cual me aguantó (esa es la palabra porque en serio que soy un caso). Su cariño es perenne en mi existir y mucho de lo que soy se lo debo a ella. Fue ella quien me dijo que ser un ávido lector siempre me distinguiría; que no era malo ser el “científico loco”. No soy ya el citado personaje, pero ella impulsó ese sentimiento para tener afán de conocimiento.
Por otro lado, debo decir que aunque fue hecho por coerción, todo el arte, desde templos hasta música, pasando por pintura y escultura, en fin, todo el arte sacro es simplemente maravilloso. De no ser por el patrocinio de la Iglesia de Roma y sus ministros no tendríamos todo ese acervo cultural que gozamos en Occidente. Desde San Pedro hasta San Juan Chamula, el arte es vasto.
Gracias a ese arte mis ganas pasar una luna de miel en Roma fueron lo suficientemente fuertes como para hacerlo. Y no fue una experiencia espiritual (mi fe en la Iglesia se había perdido desde hace años), sino un éxtasis sensual. Mis sentidos se inundaron de tanto arte. Debo confesar que en mis tiempos de bachiller ese arte y cultura fueron un fuerte incentivador para tomar la orden de Ignacio de Loyola con la única finalidad de pasar mi vida en Roma, en San Pedro, estudiando en sus bibliotecas.
Por último, mencionar las grandes obras de caridad que la Iglesia hace no es cosa menor. No las conozco, pero sé que muchas hay. Sí, la Iglesia, desde mi punto de vista, es incongruente con su mensaje y con la naturaleza, pero si su doctrina hace que buenas cosas sucedan y el arte florezca, ¿por qué debería dejar de existir? Si saca lo mejor al menos una persona, creo que su misión está cumplida.
Sin más, me despido como de costumbre con una cita, en esta ocasión del Evangelio de Juan. Es una frase que para mí resume toda la enseñanza cristiana: “Amaos los unos a los otros como Yo los he amado.”
sábado, 16 de mayo de 2009
Desde 2008 nada ha cambiado en México, ¿y en Cuba?
Durante esta semana pasada Fidel Castro, probablemente el único dictador vitalicio del hemisferio (aunque sea su hermano la faceta visible de la dictadura), criticó a México y en especial al Presidente, diciendo que México había ocultado información de la influenza. Para rematar, comentó que en México nada había cambiado desde 2000, después de la transición del PRI al PAN, más que la influenza.
Primera declaración: desafortunadamente no puedo asegurar que el Gobierno de la República haya o no haya ocultado información. Desde mi perspectiva no lo hizo. Tan no lo hizo, que tenemos que ver cómo estuvo prácticamente paralizado el país hace unas semanas, y como en algunos lugares la semi-paralización aún está vigente. México dio a conocer al mundo en un acto de responsabilidad (y como un país G-20) lo que sucedía. Lo que sí puedo asegurar es que en Cuba, desde hace 50 años y hasta el presente, de haberse presentado esta situación seguramente jamás nos habríamos enterado sino hasta que la isla estuviera prácticamente infectada en su totalidad. Lo único bueno de esa situación es que, como Cuba es la cárcel más grande del planeta (hasta los estadounidenses tienen allí una base militar que funge como prisión), el virus podría haber estado mucho más contenido.
Segunda declaración: no tiene ni vergüenza, ni memoria y creo que está “chocheando” el Comandante. Estoy de acuerdo, muchas cosas no han cambiado en México desde hace 50, 70 y hasta más años. Nuestra corrupción, heredada del inmenso aparato público burocrático de la época Colonial, es incluso más antigua que México como nación. Sin embargo, el México que veo hoy (yo, un individuo de 29.5 años de edad) es un México muy distinto a cuando era niño. Y no sólo hablo de avances naturales; hablo de que los periódicos dan noticias más veraces, hablo de que ahora el cambio de un Presidente a otro o de un partido a otro no va acompañado de crisis económicas, hablo de que la “fayuca” prácticamente desapareció por nuestra apertura, hablo de eso y muchas, muchas cosas más que sí han cambiado. Hablo de que hoy día, puedo planear financieramente mi vida de aquí a 5, 10 ó 20 años porque es un país estable.
¿Qué ha cambiado en Cuba? Sí, su sistema de salud, vivienda y deporte son excepcionales y probablemente de lo mejor después de los EUA y Canadá. Pero ¿de qué sirve eso si no puedo comer lo que pueda pagarme? ¿De qué sirve tener una excelente salud y excelentes médicos si no puedo vivir libremente y desperdiciar o aprovechar mi salud como lo desee? ¿De qué sirve contar con un sistema deportivo de calidad si no puedo jugar libremente? ¿De qué sirve ser cubano estos días si no es para recordar la triste situación en que viven?
Me da mucha tristeza ver como un pueblo hermano como el cubano (y para como van las cosas, el venezolano) está bajo el yugo de una familia y un grupo de comunistas que se preocupan sólo por sus propias familias (como todo político). Al menos en mi país, puedo caminar por donde desee, salir del país cuando quiera (y pueda costearlo, claro), puedo comer lo que quiera y hacer lo que desee. Gracias a Dios por haberme hecho mexicano.
Algo que sin embargo me molesta sobremanera es el “malinchismo” del mexicano. Miembros del muy respetable Partido del Trabajo (PT) – espero se note el sarcasmo – declararon que México y el Presidente deben aceptar las críticas de Castro Ruz. ¡Vive Dios! Critican cuando el presidente en turno de los EUA pide o declara algo sobre México, pero si el viejito barbón dice que México debe ser una cárcel, está en lo correcto. Eso es lo que hace que, afortunadamente, jamás vayan a ser una verdadera fuerza política.
Antes de concluir con mi tradicional cita, quiero pedirle a todos aquellos que ven en Cuba un modelo a seguir, que se vayan a vivir allá. Les garantizo que más de la mitad de los mexicanos estaríamos en contra. Pero vayan para allá, seguro los aceptan tan bien como nosotros a ellos. Sólo les digo que los cubanos que he tenido el placer de conocer dicen: “México es la octava maravilla del mundo”.
Y para concluir, mi cita. En esta ocasión de un cubano universal, don José Martí y Pérez, de su obra Guatemala: “Puesto que la desunión fue nuestra muerte, ¿qué vulgar entendimiento ni corazón mezquino ha menester que se le diga que de la unión depende nuestra vida?"
Primera declaración: desafortunadamente no puedo asegurar que el Gobierno de la República haya o no haya ocultado información. Desde mi perspectiva no lo hizo. Tan no lo hizo, que tenemos que ver cómo estuvo prácticamente paralizado el país hace unas semanas, y como en algunos lugares la semi-paralización aún está vigente. México dio a conocer al mundo en un acto de responsabilidad (y como un país G-20) lo que sucedía. Lo que sí puedo asegurar es que en Cuba, desde hace 50 años y hasta el presente, de haberse presentado esta situación seguramente jamás nos habríamos enterado sino hasta que la isla estuviera prácticamente infectada en su totalidad. Lo único bueno de esa situación es que, como Cuba es la cárcel más grande del planeta (hasta los estadounidenses tienen allí una base militar que funge como prisión), el virus podría haber estado mucho más contenido.
Segunda declaración: no tiene ni vergüenza, ni memoria y creo que está “chocheando” el Comandante. Estoy de acuerdo, muchas cosas no han cambiado en México desde hace 50, 70 y hasta más años. Nuestra corrupción, heredada del inmenso aparato público burocrático de la época Colonial, es incluso más antigua que México como nación. Sin embargo, el México que veo hoy (yo, un individuo de 29.5 años de edad) es un México muy distinto a cuando era niño. Y no sólo hablo de avances naturales; hablo de que los periódicos dan noticias más veraces, hablo de que ahora el cambio de un Presidente a otro o de un partido a otro no va acompañado de crisis económicas, hablo de que la “fayuca” prácticamente desapareció por nuestra apertura, hablo de eso y muchas, muchas cosas más que sí han cambiado. Hablo de que hoy día, puedo planear financieramente mi vida de aquí a 5, 10 ó 20 años porque es un país estable.
¿Qué ha cambiado en Cuba? Sí, su sistema de salud, vivienda y deporte son excepcionales y probablemente de lo mejor después de los EUA y Canadá. Pero ¿de qué sirve eso si no puedo comer lo que pueda pagarme? ¿De qué sirve tener una excelente salud y excelentes médicos si no puedo vivir libremente y desperdiciar o aprovechar mi salud como lo desee? ¿De qué sirve contar con un sistema deportivo de calidad si no puedo jugar libremente? ¿De qué sirve ser cubano estos días si no es para recordar la triste situación en que viven?
Me da mucha tristeza ver como un pueblo hermano como el cubano (y para como van las cosas, el venezolano) está bajo el yugo de una familia y un grupo de comunistas que se preocupan sólo por sus propias familias (como todo político). Al menos en mi país, puedo caminar por donde desee, salir del país cuando quiera (y pueda costearlo, claro), puedo comer lo que quiera y hacer lo que desee. Gracias a Dios por haberme hecho mexicano.
Algo que sin embargo me molesta sobremanera es el “malinchismo” del mexicano. Miembros del muy respetable Partido del Trabajo (PT) – espero se note el sarcasmo – declararon que México y el Presidente deben aceptar las críticas de Castro Ruz. ¡Vive Dios! Critican cuando el presidente en turno de los EUA pide o declara algo sobre México, pero si el viejito barbón dice que México debe ser una cárcel, está en lo correcto. Eso es lo que hace que, afortunadamente, jamás vayan a ser una verdadera fuerza política.
Antes de concluir con mi tradicional cita, quiero pedirle a todos aquellos que ven en Cuba un modelo a seguir, que se vayan a vivir allá. Les garantizo que más de la mitad de los mexicanos estaríamos en contra. Pero vayan para allá, seguro los aceptan tan bien como nosotros a ellos. Sólo les digo que los cubanos que he tenido el placer de conocer dicen: “México es la octava maravilla del mundo”.
Y para concluir, mi cita. En esta ocasión de un cubano universal, don José Martí y Pérez, de su obra Guatemala: “Puesto que la desunión fue nuestra muerte, ¿qué vulgar entendimiento ni corazón mezquino ha menester que se le diga que de la unión depende nuestra vida?"
viernes, 8 de mayo de 2009
Influenza, ¿qué dejó? Experiencias.
Más que escribir sobre el nuevo virus de influenza que aún ronda por el mundo, y que afortunadamente no ha sido tan terrible como se vaticinó en un inició, quiero comentar que dejó, desde mi punto de vista, de efectos.
Primeramente el deceso de personas siempre es una situación penosa. Las familias de dichas personas deben estar destrozadas y no puedo más que expresar mis condolencias. Ojalá que dichas muertes nos muestren lo realmente vulnerables que somos a un ente microscópico.
Como todos sabemos hasta el cansancio, el virus dejará terribles afectaciones en el sistema económico mexicano. Turismo, porcicultura, restaurantes, entretenimiento, transporte, … Prácticamente todo sector se vio afectado por este problema. Se dan cifras, datos y estimaciones. Pero de que a todos nos pegará de una u otra manera en el bolsillo eso es seguro.
En el caso particular de mi familia nuclear (de dos por el momento y afortunadamente) la afectación fue en primer lugar, un fin de semana sin salir a ningún lugar, excepto a reuniones familiares bastante amenas. Como no somos dados a salir demasiado, el cierre de negocios más bien ayudó a que el tráfico en las calles disminuyera a niveles de pueblo fantasma.
Otro caso personal fue la reestructura profunda que ALSEA realizó, desapareciendo áreas como Planeación Estratégica, Comunicación Corporativa, Mercadotecnia, Recursos Humanos y Responsabilidad Social. Ésta última, donde mi esposa trabajaba, resultó en su liquidación. Aunque nos queda claro que la influenza no fue la causa que lo provocó (sino el pésimo primer trimestre de dicha empresa por su malísima administración), es la influenza con lo que relacionaremos esta situación.
En mi caso particular, de ir a un proyecto a los EUA me fue cancelado el viaje ya que el Cliente no deseaba exponer a sus empleados a potencial contagio por mi presencia. Exagerado, tal vez, pero probablemente yo habría hecho lo mismo en su situación. Lo siento porque la ciudad de Portland, Oregon, (lugar del proyecto) es realmente agradable y sí que vale la pena. Definitivamente, de las pocas ciudades de aquel país que conozco, ésa sería en la que me establecería.
¿Qué más nos dejó la influenza? Espero que una buena cultura de higiene entre la población mexicana. Lo interesante es que ha habido una reducción de las infecciones gastrointestinales porque la gente tomó consciencia de este evento. Menos mal que algo bueno queda.
Sin más, ya que el tiempo es corto, me despido, y como de costumbre, con una cita. En esta ocasión, me referiré a Mark Twain: “La única manera de conservar la salud es comer lo que no quieres, beber lo que no te gusta, y hacer lo que preferirías no hacer.”
Primeramente el deceso de personas siempre es una situación penosa. Las familias de dichas personas deben estar destrozadas y no puedo más que expresar mis condolencias. Ojalá que dichas muertes nos muestren lo realmente vulnerables que somos a un ente microscópico.
Como todos sabemos hasta el cansancio, el virus dejará terribles afectaciones en el sistema económico mexicano. Turismo, porcicultura, restaurantes, entretenimiento, transporte, … Prácticamente todo sector se vio afectado por este problema. Se dan cifras, datos y estimaciones. Pero de que a todos nos pegará de una u otra manera en el bolsillo eso es seguro.
En el caso particular de mi familia nuclear (de dos por el momento y afortunadamente) la afectación fue en primer lugar, un fin de semana sin salir a ningún lugar, excepto a reuniones familiares bastante amenas. Como no somos dados a salir demasiado, el cierre de negocios más bien ayudó a que el tráfico en las calles disminuyera a niveles de pueblo fantasma.
Otro caso personal fue la reestructura profunda que ALSEA realizó, desapareciendo áreas como Planeación Estratégica, Comunicación Corporativa, Mercadotecnia, Recursos Humanos y Responsabilidad Social. Ésta última, donde mi esposa trabajaba, resultó en su liquidación. Aunque nos queda claro que la influenza no fue la causa que lo provocó (sino el pésimo primer trimestre de dicha empresa por su malísima administración), es la influenza con lo que relacionaremos esta situación.
En mi caso particular, de ir a un proyecto a los EUA me fue cancelado el viaje ya que el Cliente no deseaba exponer a sus empleados a potencial contagio por mi presencia. Exagerado, tal vez, pero probablemente yo habría hecho lo mismo en su situación. Lo siento porque la ciudad de Portland, Oregon, (lugar del proyecto) es realmente agradable y sí que vale la pena. Definitivamente, de las pocas ciudades de aquel país que conozco, ésa sería en la que me establecería.
¿Qué más nos dejó la influenza? Espero que una buena cultura de higiene entre la población mexicana. Lo interesante es que ha habido una reducción de las infecciones gastrointestinales porque la gente tomó consciencia de este evento. Menos mal que algo bueno queda.
Sin más, ya que el tiempo es corto, me despido, y como de costumbre, con una cita. En esta ocasión, me referiré a Mark Twain: “La única manera de conservar la salud es comer lo que no quieres, beber lo que no te gusta, y hacer lo que preferirías no hacer.”
sábado, 21 de marzo de 2009
Banqueros abusivos...¿hay de otros?
Y miren que no es que me haya sucedido algún desaguisado con la banca, pero cada vez que leo en las noticias que el Gobierno desea limitar los cobros que los señores hacen, me
Los banqueros están reunidos en Acapulco, GRO, en su convención anual. La principal noticia de esta reunión es su rechazo total a la intervención del Estado en el cobro de tasas de interés por créditos y por el cobro de las comisiones.
De entrada yo me opongo a las intervenciones del Estado en las decisiones comerciales. A final de cuentas, el Estado, desde mi punto de vista, debe ser un garante de la seguridad (cosa que evidentemente en México no sucede), de la justicia y proveer el marco bajo el cual se dé la actividad comercial. La teoría dice que por la competencia, los precios de productos y servicios deberán ajustarse de acuerdo a la selección del mercado.
Y sí que ha sucedido. Recuerdo cuando crecía en la septentrional ciudad de Zacatecas, Zac., que no había más que un supermercado y bastantes tiendas. Cuando Soriana y Walmart arribaron a la ciudad fue una revolución porque los comerciantes locales perderían sus cotos de poder de dar los precios que quisieran por ser la única opción disponible para hacer el “mandado”. Hoy día, dos de las tiendas locales que vendían víveres ya no existen. Fue un claro ejemplo de que la gente siempre buscará buenos precios y servicios. En un país como México, el precio es rey.
Sin embargo con los bancos ha sido distinto. Parece muy evidente la predisposición a ayudarlos a ellos y no a nosotros por parte del Estado. Simple y sencillamente los bancos hacen lo que quieren. Cobran las comisiones que desean, cobran las tasas de interés que desean, y te tratan como desean. Si aplicara lo expuesto en el párrafo anterior, aquellos bancos con mejor servicio, menos comisiones y menos tasas de interés deberían ser mpas exitosos. Pero evidentemente en el caso de los bancos no sucede. TODOS cobran lo que se les antoja.
Cuando he llegado a preguntarles por qué es tan bajo el interés que pagan por ahorrar, me dicen que es la tasa referente del mercado, es decir, la Tasa Interbancaria de Referencia (ligada a los CETEES a 28 días). Puedo llegar a comprenderlo, aunque no me guste. Pero cuando pregunto por qué el cobro excesivo en créditos la respuesta varía desde que son tendencias de mercado hasta que el riesgo de no pago es tan elevado que deben protegerse. Es decir, si yo pago en tiempo y soy buen pagador, los altos intereses que pago son para paliar el no pago de las personas que no pagan. A fin de cuentas, la parte de los intereses puedo llegar a entenderla ya que es parte de un ciclo de mercado.
Las comisiones, por otro lado, son cosa aparte. Esas sí que son cobros dictados y definidos por los señores de la banca. Ellos definen si quieren cobrar por cada vez que uses sus cajeros, sus plásticos, si te llegas a retrasar, en fin, por prácticamente todo. Alguien me decía que esas comisiones, por ejemplo las de los cajeros, son por el servicio prestado. Mi respuesta fue que ya de por sí tienen mi dinero guardado, hacen operaciones con él para ganar más dinero (en préstamos, créditos e inversiones varias), y además de ese dinero que ya ganan por tener y manejar mis dineros, me cobran por eso. No es justo.
Creo que en este caso en especial, el Estado sí debe intervenir, ponerles un “hasta aquí” a los señores de la banca, sobretodo en la parte de comisiones. Si bien, las tasas son altas, obedecen a mecanismos más complejos montados en el sistema financiero global; pero esas comisiones por todo deben ser muy pero muy reguladas.
Como de costumbre, me despido con una cita, en esta ocasión de don Francisco de Quevedo y Villegas: “Poderoso caballero es don dinero.”
Los banqueros están reunidos en Acapulco, GRO, en su convención anual. La principal noticia de esta reunión es su rechazo total a la intervención del Estado en el cobro de tasas de interés por créditos y por el cobro de las comisiones.
De entrada yo me opongo a las intervenciones del Estado en las decisiones comerciales. A final de cuentas, el Estado, desde mi punto de vista, debe ser un garante de la seguridad (cosa que evidentemente en México no sucede), de la justicia y proveer el marco bajo el cual se dé la actividad comercial. La teoría dice que por la competencia, los precios de productos y servicios deberán ajustarse de acuerdo a la selección del mercado.
Y sí que ha sucedido. Recuerdo cuando crecía en la septentrional ciudad de Zacatecas, Zac., que no había más que un supermercado y bastantes tiendas. Cuando Soriana y Walmart arribaron a la ciudad fue una revolución porque los comerciantes locales perderían sus cotos de poder de dar los precios que quisieran por ser la única opción disponible para hacer el “mandado”. Hoy día, dos de las tiendas locales que vendían víveres ya no existen. Fue un claro ejemplo de que la gente siempre buscará buenos precios y servicios. En un país como México, el precio es rey.
Sin embargo con los bancos ha sido distinto. Parece muy evidente la predisposición a ayudarlos a ellos y no a nosotros por parte del Estado. Simple y sencillamente los bancos hacen lo que quieren. Cobran las comisiones que desean, cobran las tasas de interés que desean, y te tratan como desean. Si aplicara lo expuesto en el párrafo anterior, aquellos bancos con mejor servicio, menos comisiones y menos tasas de interés deberían ser mpas exitosos. Pero evidentemente en el caso de los bancos no sucede. TODOS cobran lo que se les antoja.
Cuando he llegado a preguntarles por qué es tan bajo el interés que pagan por ahorrar, me dicen que es la tasa referente del mercado, es decir, la Tasa Interbancaria de Referencia (ligada a los CETEES a 28 días). Puedo llegar a comprenderlo, aunque no me guste. Pero cuando pregunto por qué el cobro excesivo en créditos la respuesta varía desde que son tendencias de mercado hasta que el riesgo de no pago es tan elevado que deben protegerse. Es decir, si yo pago en tiempo y soy buen pagador, los altos intereses que pago son para paliar el no pago de las personas que no pagan. A fin de cuentas, la parte de los intereses puedo llegar a entenderla ya que es parte de un ciclo de mercado.
Las comisiones, por otro lado, son cosa aparte. Esas sí que son cobros dictados y definidos por los señores de la banca. Ellos definen si quieren cobrar por cada vez que uses sus cajeros, sus plásticos, si te llegas a retrasar, en fin, por prácticamente todo. Alguien me decía que esas comisiones, por ejemplo las de los cajeros, son por el servicio prestado. Mi respuesta fue que ya de por sí tienen mi dinero guardado, hacen operaciones con él para ganar más dinero (en préstamos, créditos e inversiones varias), y además de ese dinero que ya ganan por tener y manejar mis dineros, me cobran por eso. No es justo.
Creo que en este caso en especial, el Estado sí debe intervenir, ponerles un “hasta aquí” a los señores de la banca, sobretodo en la parte de comisiones. Si bien, las tasas son altas, obedecen a mecanismos más complejos montados en el sistema financiero global; pero esas comisiones por todo deben ser muy pero muy reguladas.
Como de costumbre, me despido con una cita, en esta ocasión de don Francisco de Quevedo y Villegas: “Poderoso caballero es don dinero.”
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